José Donayre, Arturo Molinari y la historia de la obra teatral publicada en 1921. (FOTO: VIOLETA AYASTA / GEC)
José Donayre, Arturo Molinari y la historia de la obra teatral publicada en 1921. (FOTO: VIOLETA AYASTA / GEC)
Carlos Oré Arroyo

Sobrevivir en el tiempo es la mayor prueba a la que cualquier creación debe enfrentarse y son muy pocas las que logran mantenerse en el imaginario colectivo. Otras, como es el caso de “Libertas o la independencia del Perú” del italiano Arturo Molinari, son rescatadas del olvido y retornan a nuestras manos para descubrir que el mundo no es muy distinto al de hace un siglo, que todavía tenemos cuentas pendientes como sociedad y para recordarnos que en algún lugar todavía descansan muchas obras que hemos dejado escapar.

José Donayre, escritor y bisnieto del autor de esta obra, había oído durante muchos años la historia de un antepasado escritor, pero sin ningún ejemplar que confirme este dato llegó a pensar que se trataba de una mentira creada entre sus familiares. No fue sino el paso del tiempo y el incontrolable crecimiento del internet lo que le permitió dar con el paradero de un ejemplar de “Libertad o la independencia del Perú” en la biblioteca de la Universidad de Texas. “Gracias a unos amigos recibí una copia virtual y se podía notar que se trataba de un ejemplar deteriorado, así que tomé la decisión de hacer algo especial para el bicentenario”, señaló Donayre en conversación con El Comercio.

Esta nueva edición de “Libertas o la independencia del Perú: drama en cuatro actos”, a casi cien años de su posible puesta en escena, en un particular contexto conmemorativo, es simplemente estimulante para la reflexión de lo que significa diacrónicamente la peruanidad.
Esta nueva edición de “Libertas o la independencia del Perú: drama en cuatro actos”, a casi cien años de su posible puesta en escena, en un particular contexto conmemorativo, es simplemente estimulante para la reflexión de lo que significa diacrónicamente la peruanidad.

Primeras impresiones

Tras la primera lectura, Donayre asegura haberse sentido un poco defraudado ya que el realismo no es uno de los registros que admire del todo; sin embargo, la narración de los días de nuestra independencia captaron su atención, tal como sucedió con el investigador Miguel Angel Vallejo quien escribió un estudio crítico que acompaña esta nueva edición. “De clara estética realista y con pocas acotaciones, el desarrollo de acciones y personajes es mucho más complejo que en las piezas del siglo XIX. Si bien en las primeras escenas los personajes españoles parece caricaturizados, esta comedia es más ácida que en las piezas costumbristas”, escribió sobre la obra publicada en 1921.

El romance entre un militante patriota mestizo y la hija de un duque español que se enfrentan a los ideales que defienden cada una de sus familias es el conflicto principal de esta pieza, pero también es una excusa para confirmar que nuestra liberación de España no logró que las comunidades indígenas y afroperuanas fueran reconocidas como parte de la naciente república, sino que seguiría siendo invisibilizada durante décadas incluso en la literatura. “Estamos ante una independencia que no fue transversal para todos sino solo para una élite. Tal como sucede en la actualidad, se promete mucho pero se hace poco”, agregó Donayre.

Un siglo después

El Perú cambió y con él el arte. Es así que hoy diversas temáticas y grupos sociales van encontrando representación en las nuevas obras de teatro. Para Miguel Ángel Vallejos este cambio empieza a notarse desde la publicación de “Libertas”, la única pieza teatral de las celebraciones del Centenario de la cual se tiene conocimiento. “Esta obra es una especie de bisagra entre lo antiguo que pensaba al Perú en los valores ilustrados del siglo XIX, la mirada cuestionadora que tendrá la segunda mitad del siglo XX, hasta las nuevas reivindicaciones del siglo XXI”, escribe el investigador.

“Libertas” busca formar parte de los eventos que conmemoren los doscientos años de nuestra independencia, es por ello que José Donayre trabaja no solo en una futura puesta en escena, sino también en la publicación de una versión gráfica de esta historia a cargo del artista Josué Maguiña. Donayre asegura que la inquietud por resolver el misterio de su bisabuelo escritor fue el primer vínculo que lo ató a la literatura. Ahora que tenemos a nuestra alcance este valioso rescate literario, no solo hace falta leerlo sino también usarlo como una herramienta para darnos cuenta del país en el que nos hemos convertido y en el que aspiramos convertirnos.

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