Libro La Perricholi, de reciente aparición en librerías.
Libro La Perricholi, de reciente aparición en librerías.
José Carlos Yrigoyen

Columnista

jcarlos18@comercio.com.pe

Casi una década ha invertido (Lima, 1954) en investigar, documentarse y escribir un libro que sintió como una deuda pendiente desde que era muy joven. "La Perricholi. Reina de Lima" es el resultado de esa ardua y paciente tarea. Estamos frente a su más lograda y ambiciosa novela desde "La hora azul" (2005) y, de paso, ante un afortunado intento de revitalización de la ficción histórica entre nosotros.

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Uno de los problemas de la novela histórica es que sus autores suelen rendirse sin condiciones ante el tono y los modos de la época que describen y narran; ello ocasiona que muchos libros planteados con las mejores intenciones acaben como pastiches rancios y anacrónicos donde es arduo adentrarse y dejarse persuadir por lo contado. Hay algunas excepciones notables a esta tendencia, como "El espía del inca" de Rafael Dumett. "La Perricholi" se inscribe también en estas salvedades y consigue mostrarse como una novela dinámica y moderna en la que sus personajes hablan y actúan desprovistos de solemnes corsés, sin traicionar la verosimilitud y contexto en el que están inmersos.

Ello es patente en el tratamiento que ha prodigado a la relación entre el virrey Amat y Micaela Villegas, uno de los puntos más altos de este libro. Ese objetivo se alcanza por la más que eficiente construcción de los personajes, dotados de aristas y relieves que les otorgan pulso y humanidad. La multifacética e indomable personalidad de Villegas, su ánimo revolucionario y la frescura juvenil y desafiante que remecieron la Lima de su tiempo están certeramente mostrados en ciertos episodios claves, como la salida al café italiano con su hermana Josefa.

En la elaboración del genio y figura de Micaela hay un compromiso emocional que confiesa en los comentarios finales: "Nunca he querido entenderla ni interpretarla ni retratarla, sino seguirla y tratar de respirar con ella". Uno tiene la sospecha de que esa es la clave de por qué sentimos tan convincente el personaje de Manuel Amat. Hace lo mismo que el narrador frente a Micaela Villegas: abstenerse de descifrar sus motivaciones y más bien dejarse llevar por sus dictados y caprichos. parece haber decidido transfigurarse en él como la única manera posible de perseguir su elusivo rastro.

Es notorio el esfuerzo de nuestro autor por evitar otros defectos proverbiales de la ficción histórica, como estampar y subrayar –cual lámina escolar– los momentos climáticos de las vidas de los protagonistas o sus rasgos públicos más preponderantes. La fluidez y agilidad de la novela –desarrollada en base a fragmentos de mediana y corta extensión que se engarzan con oficio y prácticamente sin disrupciones– debe mucho a la manera en que ha elegido emprender su diálogo con la historia: a través de su intimidad nebulosa, de los pequeños actos que conforman las vidas que han logrado fijarse en nuestro imaginario y resistir el paso de los siglos.

Quizá algunos episodios, especialmente en la segunda mitad del libro, se sientan dilatados por su excesivo detallismo (ese es uno de los riesgos de quien ha emprendido una larga y minuciosa investigación: la necesidad de no desperdiciar los hallazgos de la documentación recabada se torna muy fuerte, aunque eso pueda afectar el ritmo narrativo), pero en general es destacable la precisión con la que ha organizado el material que tenía entre manos y la forma en que ha configurado su novela a partir de este. "La Perricholi. Reina de Lima" debe contarse entre lo más importante y completo que se ha escrito en el Perú sobre Micaela Villegas, y como uno de los hitos de la prolífica obra de .

DATO
4/5
​Autor: .
Editorial: Literatura Random House.
Año: 2019.
Páginas: 442.
Relación con el autor: cordial.