El escritor mexicano presenta nuevos capítulos de su libro "Persona normal".
El escritor mexicano presenta nuevos capítulos de su libro "Persona normal".
Carlos Oré Arroyo

Aunque la crisis que enfrentamos nos ha tomado por sorpresa y ha significado un fuerte golpe en la vida de millones, no ha impedido que la imaginación siga fluyendo. Este ha sido el caso del escritor azteca Benito Taibo quien durante las últimas semanas ha ido añadiendo nuevas historias a uno de sus títulos más queridos, “Persona normal” (2011). Tras haber publicado sus nuevas historias de manera gratuita en la web de , el narrador se dispuso a conversar sobre su nueva hazaña.

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Durante esta cuarentena el término normalidad ha empezado a ser bastante discutido, pero tú ya habías iniciado ese ejercicio desde la literatura.

Exactamente, era una suerte de bandera contra la normalidad, contra el crecer, contra el que te salga una corbata en el cuello y que te conviertas en un tipo serio a quien las cosas dejan de sorprenderle. La normalidad es la cotidianidad, las responsabilidades que nunca pediste y que la manera en que funciona el mundo te van empujando hacia el desfiladero. Estamos en el principio de una nueva normalidad donde no caben los besos y los abrazos. Tendremos que empezar a acostumbrarnos a este mundo completamente nuevo y que va difícil, particularmente para los jóvenes. Si no aprendemos algo de todo esto estamos perdidos. En "Persona normal" lo que hacía era apostar por el asombro, por la imaginación, la fantasía y la esperanza como herramientas para crear un mundo nuevo en la cabeza de los lectores y obrar en consecuencia.

El escritor mexicano ha presentado diez nuevos capítulos de "Persona normal"
El escritor mexicano ha presentado diez nuevos capítulos de "Persona normal"

Ahora has agregado nuevos capítulos a tu libro manteniendo a Sebastián, el personaje con la que mucho de tus lectores se habían encariñado.

Sí, hice una cosa muy extraña porque este spin-off no va al final de la primera novela sino que están integrados en el medio dando un salto cuántico en el tiempo. ¿Quién dijo que no se puede hacer este tipo de cosas? ¿Cuáles son las reglas para la fantasía? Ninguna. Lo único que quise hacer era aliviar el encierro y mostrar que caben los sueños, la esperanza, que cabe la fantasía en estos días y mostrar que no estamos en la Edad Media, que esto no es la Peste negra sino que de nuestro lado está la ciencia. Los de mi generación siempre pensamos que el apocalipsis sería nuclear y que saldríamos luego de aquel gran estallido algunos años después armados de metralletas y pistolas y hoy salimos equipados de escobas, gel, trapeadores, agua y jabón. Estas historias son un llamado a creer firmemente en la ciencia, en los nuevos profetas que son los científicos y los médicos así como en los nuevos héroes que son todos los que luchan por detener al virus.

La ciencia es un gran aliado durante la pandemia, pero el arte también se ha mostrado como un gran compañero durante el encierro. ¿Cuál es el papel de la literatura durante y después de la temporada de aislamiento?

La literatura está ahí para que veas el mundo de una manera distinta, para que cambies tu perspectiva, mires más allá y puedas vivir desde otras pieles, pero también es una importante fuente de información. Aparte de estas herramientas que nos ha dotado la modernidad para contener al virus, la cultura se ha convertido en un detonador de resistencia. Decía Borges que en el octavo canto de la Odisea los dioses tejían desdichas a los hombres para que las nuevas generaciones tuvieran cosas que contar. Ahí está la literatura, el periodismo y todo aquellos que engloba a la cultura para contar estos tiempos y que no se olvide.

Algunos han señalado que tal vez es un poco prematuro para que los escritores sitúen sus historias en tiempos de pandemia. En tu caso, ¿cuán difícil ha sido escribir estos capítulos?

Espero que lo incierto se mantenga en ello. Estamos acostumbrados a ver la historia como esa cosa que sucedió antes, pero ahora lo estamos viviendo y justamente el periodismo es el encargado de contar todo lo que sucede y que termina siendo una forma de hacer literatura. Creo que estamos aquí para contar, los héroes tienen una misión y los juglares, que somos nosotros, tenemos otra que es contar, entretener, ayudar para mirar de una manera distinta.

Me pongo a pensar en la frase de Einstein que pones al inicio de “Persona normal” que dice: “En momentos de crisis solo la imaginación es más importante que el conocimiento”.

Tengo un pequeño muñequito de Einstein cerca de mí (risas). No quise aprovechar este momento para hacer un negocio, sino que es mi manera de agradecer a los chicos que están ahí resistiendo y que han adoptado este libro como un título de cabecera. Es lo menos que puedo hacer ya que escribir es lo único que sé hacer. No soy esquizofrénico pero debo hacerle caso a las vocecitas de mi cabeza que me dicen: “Cuenta, cuenta, cuenta”.

Los nuevos capítulos están disponibles en https://findelostiempos.planetadelibros.com.mx/
Los nuevos capítulos están disponibles en https://findelostiempos.planetadelibros.com.mx/

Imagino que no ha sido nada difícil escribir estos cuentos cuando los escritores están acostumbrados a vivir en cuarentena.

Así es, entramos en cuarentena desde que decidimos empezar en este oficio que necesita que uno esté encerrado y todo lo que hacemos surge de ese encierro. Yo aprendí a escribir profesionalmente en una redacción, en medio del escándalo, el humo, los cafés, etc. Ya me acostumbré a esta nueva manera de estar completamente solo frente a la computadora confiando en que esa botella llena de tercas palabras que lanzo al mar llegue hasta los otros que me puedan salvar. Estoy luchando contra mis demonios internos y contra los del exterior.

Luego de haber escrito tantos capítulos sobre Sebastián, ¿podemos llegar a la conclusión de que la persona normal no existe?

Podríamos llegar a la conclusión de que no debería existir y que las personas normales deberían atreverse a seguir apelando a su derecho a la imaginación, a la sombra, la rebeldía, a tener vidas que nadie les imponga sino que sea decidida por ellos mismos. Creo que esos son nuestros derechos fundamentales como Sapiens, como personas que piensan y que obran en consecuencia.

Durante todos estos años ¿cómo has venido construyendo tu encierro ideal?

Me lleno de los ruidos que me llenan de emoción, tanto los pájaros como el sonido de la campana del camión de basura porque cada vez que la escucho sé que podré salir para botar todo lo que hemos estado acumulando en casa. Hoy ya fui a tirar como cuatro bolsas y me sorprendo al notar que somos unos creadores de basura tremendos. Deberíamos a empezar a pensar sobre este nuevo mundo que aparentemente se está recuperando, pero que pronto sentirá el impacto de nuestro retorno.

¿Qué títulos han sido tu mejor compañía en estos días de aislamiento social?

Muchos. Tengo montones como “Las malas” de Camila Sosa que es una joya, pero quien me acompaña más que otros es “El río de con conciencia” de Oliver Sacks. Estos ensayos sobre cómo funciona el pensamiento y la evolución es impresionante. Luego tengo otro libro de 900 páginas que es de consulta que se llama “Ideas” de Peter Watson donde analiza cómo los hombres han ido formulando el pensamiento a través de la historia. Me estoy volviendo, de cierta manera, cada vez más humano.

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