La escritora brasileña y Premio Príncipe de Asturias de las Letras, Nélida Piñón se presentará en la FIL Lima, vía Facebook Live, el Jueves 27, a las 8 pm. acompañada en la  conversación por la periodista Patricia del Río. Organiza: Cámara Peruana del Libro. Presenta: Fundación BBVA. (Foto EFE)
La escritora brasileña y Premio Príncipe de Asturias de las Letras, Nélida Piñón se presentará en la FIL Lima, vía Facebook Live, el Jueves 27, a las 8 pm. acompañada en la conversación por la periodista Patricia del Río. Organiza: Cámara Peruana del Libro. Presenta: Fundación BBVA. (Foto EFE)
Enrique Planas

La anécdota que disparó para Nélida Piñón (Río de Janeiro, 1934) la escritura de “Una furtiva lágrima”, conjunto de reflexiones y recuerdos sobre el tiempo, el amor, la infancia, la tragedia, la pasión y la escritura, podría ser, en sí misma, una novela. Su médico le diagnóstico, erróneamente, una enfermedad terminal, informándole que le quedaba menos de un año de vida. Felizmente, dos meses después el oncólogo se comunicó con ella para decirle que había equivocado. Sin embargo, ella ya tenía avanzada buena parte de aquel notable ejercicio del pensamiento impulsado por la despedida de este mundo.

Me cuesta creer que lo primero que se le haya ocurrido, ante la terrible noticia ofrecida por su médico, sea la escritura de un diario. Muchos habrían optado por acciones más irresponsables, las que se hacen cuando no se tiene nada que perder...

No se olvide que soy escritora a tiempo completo. Mi vida circunda alrededor de la palabra, del pensamiento, de las reflexiones humanas. He aprendido desde niña a convertir lo que yo veo, lo que yo soy y pienso, en palabras. Por tanto, para mí no fue algo muy singular. Yo siembre escribo, así que no hubo entre la declaración terrible del médico y mi escritura una laguna. Soy una mujer muy teatral, teatralizo la realidad porque me parece que la literatura tiene un aspecto melodramático. El melodrama tiene una presencia muy contundente en la narrativa, esta no puede prescindir de cierta dosis de melodrama. Es lo que le da el vértigo de la pasión. Así que la noticia del médico me permitió hacer consideraciones nuevas, pues yo pensaba que me estaba despidiendo. Lo primero que pensé es que no quería ser enterrada cual fardo de la Academia Brasileña de las Letras, con discursos frente a mi féretro. En verdad, para mí resultó muy natural escribir bajo la tutela de la muerte.

"Una furtiva lágrima" su más reciente libro publicado por Alfaguara.
"Una furtiva lágrima" su más reciente libro publicado por Alfaguara.

¿Cambio su ánimo y el enfoque de su libro cuando el doctor cambió su diagnóstico?

Cuando me vi en una situación mucho mejor, las bases del libro estaban prácticamente listas. Fui cambiando, ampliando, y viendo algunas lagunas, pero el libro ya había ganado una soberanía narrativa independiente de mi eventual estado de salud. O sea, la literatura predominó sobre mis intereses corpóreos.

Sé que su última novela, “Un día llegaré a Sagres”, aún por publicar, es la historia de un campesino portugués que cruza la historia y la geografía de su país...

Es verdad. En el libro, yo otorgo a ese campesino modesto del norte de Portugal la capacidad de entender lo que fue la grandeza de su país desde el siglo XV, es como reflexionar sobre la nostalgia de aquella grandeza. De alguna manera, es como si los campesinos rectificaran la realidad oficial, colocándose en el epicentro de la historia aunque siempre hayan estado al margen de ella. La novela ocurre en el siglo XIX y está escrita en primera persona. Así, yo soy aquel hombre que escribe, habla y piensa. Me parece que es una voz muy original. El libro saldrá en octubre con Alfaguara. Mi editora prefería publicarlo el año que viene, después de la pandemia, pero me negué. Yo quería que salga en este momento dramático y difícil, para dar prueba pública de mi amor por la literatura, mi creencia en la humanidad y el arte. Ninguna epidemia podrá detener el progreso del pensamiento estético. Ellos se entusiasmaron y estamos embarcados en esta aventura.

Nélida Piñón, recibiendo el premio Principe de Asturias en 2005. (FOTO ANDINA)
Nélida Piñón, recibiendo el premio Principe de Asturias en 2005. (FOTO ANDINA)

Escribir en tiempos de pandemia recuerda aquella pulsión de contar historias que se despliega en “El Decamerón” de Boccaccio. ¿Escribir es para usted un refugio o una forma de resistencia?

Mire, yo soy una estudiosa de la historia, por tanto conozco las grandes epidemias de la humanidad. Y soy una enamorada del Decamerón, de Boccaccio, cuya peste rompió las fronteras estéticas, revolvió el medioevo y abrió las puertas al Renacimiento. Así que, pienso que tras una epidemia, o se termina la humanidad o sigue adelante, con nuevas visiones, transportando ideales. Y yo escribía con ese pensamiento. Pensaba que podía morirme en cualquier momento si me alcanzaba el virus, así que me propuse terminar el libro en mayo. ¡Imagínese! Y en verdad lo terminé en esa fecha, luego de ocho borradores. Yo sabía que esa era mi misión, mi tarea heroica. Le ve voy a contar algo que le va a encantar: Yo trabajo escuchando música, todo el tiempo. ¿Sabe que música me acompaño todos los días en mis jornadas al estilo Decamerón? ¡La Cabalgata de las valquirias! Estoy enamorada de Wagner y El anillo del nibelungo. Esto me daba una fuerza, una capacidad de seguir adelante como si fuera una valkiria. ¡Yo me sentía una valquiria heroica! ¡Pero no rubia! Abogaría por una valquiria mestiza, brasileña (ríe).

A propósito de “Un día llegaré a Sagres”, a un latinoamericano le cuesta entender la relación entre Portugal y Brasil, una colonia que terminó siendo más importante políticamente que la madre patria. ¿Cómo se vive esa relación?

Portugal es la madre patria de la lengua. Siempre tendrá una presencia fundamental del idioma, pero hubo desencuentros por mucho tiempo. La élite portuguesa no veía con buenos ojos la ascensión de Brasil, esa es la verdad. Hasta hoy no hay un conocimiento profundo de la producción artística al otro lado del océano. Los libros publicados en Brasil no salen en Portugal, más bien son los excelentes escritores portugueses recientes los que están ganando un espacio muy grande en Brasil. Por otro lado, Portugal vive un momento democrático espléndido, muy interesante.

¿Portugal y Brasil son tan diferentes como el fado y la samba?

El fado, a mi juicio, es una maravilla. Sin embargo, luego de la dictadura de Salazar, con la llegada de la Democracia, los jóvenes portugueses miraban al fado con fastidio, les parecía que era una condenación a la melancolía, ligada al desprestigio económico y político. Hoy se está entendiendo mejor. La samba, por otro lado, es una fusión mestiza de Brasil, nace de un conjunto de etnias, de culturas negras fuertes y contundentes. De alguna manera, reflejaba las clases más modestas de Brasil.

Agente española Carmen Balcells, figura central del “Boom” latinoamericano, flanqueada por Gabriel García Márquez, Jorge Edwards, Mario Vargas Llosa, y José Donoso.


Vivimos en tiempos de revisionismo histórico, donde todo fenómeno se vuelve a estudiar con una nueva mirada y el boom latinoamericana no ha sido una excepción. Desde una perspectiva de género, hoy que cuestiona como este fenómeno literario relegó a las mujeres escritoras. ¿Usted se sintió relegada? ¿Los escritores del boom eran machistas?

Primeramente, yo tengo una gran cautela con los revisionismos. Hay quienes les gusta agregar conceptos actuales a las cuestiones históricas, pero no se puede mirar la historia imponiendo una visión ajena a los hechos de la época. Yo conocí el “Boom” muy de cerca, sobre todo cuando viví en Barcelona. El periodista español Xabi Ayén, que publicó ese libro tan bueno “Aquellos años del Boom” me entrevistó y me dijo: “Tú eres una mujer del Boom”, y yo le respondí que no lo era. ¡El quería a fuerza que yo lo admitiera! Y no lo hice porque no soy. A mí me encantaría haberlo sido, pero no lo soy. Primero, soy brasileña, y los brasileños siempre fuimos periféricos. Y eso sí hay que criticarlo. Eso no es una revisión, es una constatación de que los brasileños no fuimos incluidos en la extensión del “Boom” y sus beneficios para la literatura del continente. Pero no es el “Boom” el que alejó a las mujeres. ¡Las mujeres siempre fueron alejadas! Es parte de una continuidad histórica. Ellas no viajaban como ellos, no estaban en el epicentro de las decisiones. No hay que espantarse, ni rectificar. Solo podemos constatar que las mujeres no estuvieron allí.

¿Cómo aprecia la actual visibilización de escritoras?

Me parece muy bien. Soy una mujer que he conocido el prejuicio y la marginalización, y veo con mucho gusto que las cosas cambien, aceptando las evoluciones de la historia. Soy de una época (y antes de mi generación era peor), en que muchas veces las mujeres de talento fueron sumergidas. Entonces, la mejor manera de enmudecer y de neutralizar a una mujer era pretender que no existía.

Presidente brasileño Jair Bolsonaro. "El poder en Brasil vive un profundo descrédito", dijo la escritora Nélida Piñón. (FOTO: AP)
Presidente brasileño Jair Bolsonaro. "El poder en Brasil vive un profundo descrédito", dijo la escritora Nélida Piñón. (FOTO: AP)

No puedo evitar preguntarle por los tiempos difíciles que vive Brasil, con un presidente Bolsonaro que se muestra indolente frente a la pandemia. Usted ha señalado en una entrevista reciente que el poder en Brasil vive un profundo descrédito. ¿Ve alguna alternativa?

No. No veo un pensamiento, ni nombres que puedan inspirar confianza. El pueblo padece de una incredulidad total. No hay quien pueda traerle una mínima dosis de esperanza. Creo que todos los gobiernos pasados son responsables del gobierno de hoy. ¡Todos! Nadie es inocente.


LA PRESENTACIÓN:

Jueves 27, 8:00 pm.

Nélida Piñón conversa con Patricia del Río. Organiza: Cámara Peruana del Libro. Presenta: Fundación BBVA. (Facebook live)


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Libros recomendados por “Leer para vivir” 20/08/2020

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