"La filosofía lo que hace es problematizar", señala Darío Sztajnszrajber. En esta conversación analiza a Karl Marx y a Lionel Messi con su particular estilo. (Foto: El Comercio)
"La filosofía lo que hace es problematizar", señala Darío Sztajnszrajber. En esta conversación analiza a Karl Marx y a Lionel Messi con su particular estilo. (Foto: El Comercio)
Enrique Planas

Uno puede preocuparse porque haya cada vez más libros de autoayuda y menos de filosofía. Sin embargo, un volumen como "Filosofía en 11 frases", que solo en Argentina lleva vendidos más de 100.000 ejemplares, es una señal esperanzadora. La demostración de que la filosofía puede distender sus formatos y ampliar su público. "La autoayuda tiene más éxito porque da recetas farmacológicas para vivir tranquilo, mientras que la filosofía no te hace feliz, sino que te angustia", comenta Darío Sztajnszrajber (Buenos Aires, 1968), quien a través de su programa televisivo "Mentira la verdad" y de sus conferencias en escuelas, universidades y centros culturales, ha despertado el interés popular por la reflexión filosófica. Tanto consumo, tanta banalidad, tanta rapidez en nuestra cultura ha generado una necesidad de aire fresco. Y la filosofía, con su invitación a tentar otros caminos, oxigenó la noche final de la .


— Vivimos tiempos en que se retira la filosofía de la escuela y se cierran facultades de Humanidades. ¿Cómo observas esta situación en que la filosofía está sitiada por la cultura corporativa?
Pienso que hay dos frentes. Uno tiene que ver con la responsabilidad de la disciplina filosófica de haberse aislado de la calle. Se ha ido elitizando y perdiendo su vocación originaria: colocarlo todo en una situación de extrañamiento, aunque en lo cotidiano parezca incólume. Por otro lado, es cierto que, cuando la filosofía logra esa conexión, se vuelve un lenguaje peligroso. Y una de las formas del poder para dominar aquello que lo confronta es domesticarlo. ¡No es casual que hoy haya tanta "filosofía empresarial"!

— Ya el nombre parece un oxímoron...
¿Qué cosa no es un oxímoron si nacemos para morir? Digamos que el poder siempre fagocita y hace propio aquello que lo subvierte para quitarle efecto. Y claro, la otra opción es la que tú dices: sacar a la filosofía del currículo. Para el poder, la filosofía es un peligroso lenguaje de resistencia. ¿Qué hace el poder con ese peligro? O lo domestica o lo deja afuera.

Título: "Filosofía en 11 frases". Editorial: Paidós. Páginas: 312
Título: "Filosofía en 11 frases". Editorial: Paidós. Páginas: 312

— ¿Debe el filósofo "rezarle" a una sola estampita? Marx, por ejemplo. ¿O más bien llenar el álbum de figuritas?
Marx o Santo Tomás jugarían en el mismo equipo, pues son los que, como tú dices, le rezan a la misma estampita. Yo creo que hay que leer a Marx y a Santo Tomás en contra de sí mismos. Si algo te pide la filosofía, es escaparte de la repetición.

— Si usamos una imagen futbolística que enfrente a idealistas contra materialistas, ¿Cómo sería el partido?
Hoy es un momento para conectarse con el álbum en sus distintas figuras, sus diversas presentaciones filosóficas. Es un álbum que, borgianamente, nunca vas a completar, y eso inspira la búsqueda. Yo, que vengo de una tradición de izquierda y que sigo siéndolo, entiendo que la izquierda debe reinventarse todo el tiempo. Hoy la izquierda encuentra su lugar en la deconstrucción, la idea de que nada es definitivo, y esa es una de las claves del pensamiento de Marx. También es cierto que uno tiene hoy la posibilidad de releer a los idealistas desde un lugar distinto. La clave del abordaje filosófico es no comprar el paquete entero. En mi libro, si quieres ver cuáles son un poco mis influencias filosóficas, tienes un poco de Nietzsche, un poco de Derrida, un poco de Marx, pero también un poco de Benjamin, y de pensamiento religioso que me sigue interpelando.

— Quería proponerte un juego: filosofar alrededor de un tema absolutamente cotidiano. ¿Qué piensas de la multa impuesta por la Conmebol a por decir su verdad? Que hay corrupción en la organización de la reciente Copa América.
Si todos sabemos que el fútbol es un negocio y un espectáculo, una cuestión de mercenarios, con intereses que lo último que toman en cuenta es la vocación deportiva, el fondo al que te lleva este hilo de Ariadna te permite entrever que se trata solo de 22 tipos pegándole patadas a un pedazo de vaca muerta. Y en ello, sin embargo, se te va la vida. Que la pelota entre en el arco del otro. Son situaciones que evidencian que, en el fondo, nada tiene sentido.

— Todo muy bien, pero no me has respondido sobre el problema de la verdad en Messi.
Te respondí como responde la filosofía. La filosofía lo que hace es problematizar. ¿Cuál es el problema de la verdad en Messi? Él dijo una verdad. Pero si tomas en cuenta todas las "verdades" que se dicen en el fútbol, tendrías que bajar la persiana y hacer otro deporte. En el fondo, sabemos que en el fútbol las cosas no pasan por la nobleza de la competencia. Y, sin embargo, seguimos gritando los goles. Eso nos trae el tema de lo paradójico de la identidad. Hay una parte de nuestra identidad que se juega por algo genuino y otra en que la estás negociando contigo mismo, porque sabes que todo, en el fondo, es una gran mentira.