"Es inútil cualquier intento por asentarse en la posteridad"
José Miguel Silva

"Aquí, enterrado de pie como él quisiera, está el más frondoso árbol de la poesía castellana". Esto dice el epitafio de José Santos Chocano (1875-1934), uno de los más emblemáticos personajes de las letras peruanas.

Apenas 6 décadas le bastaron al llamado 'Poeta de América' para instalarse en el imaginario como un hombre de vida intensa, ligado permanentemente al poder. Y si bien quizás todos conozcamos algo de él por nuestras clases de la primaria, a cientos de kilómetros de Lima, un escritor chileno quedaría cautivado por la biografía del poeta al que él simplemente llama Chocano.

Conversamos con Luis López-Aliaga (Santiago, 1969), quien tomó como base un recuerdo familiar para indagar en un tramo poco explorado de la vida del autor de "Iras santas": su encuentro con Rubén Darío. El trabajo creativo de este autor (hijo y nieto de apristas exiliados a Chile) hizo posible la novela “Geografía de las nubes”, publicada por Editorial Santuario.

-¿Qué hizo que la historia del poeta José Santos Chocano atrape a un chileno como usted?

La razón por la que me interesó Chocano es una novela en sí misma, y tiene que ver con mi propia historia y la de mi familia. Mi abuelo y mi padre apristas llegaron a Chile exiliados junto a, entre otros, Luis Alberto Sánchez, quien en su libro “Visto y vivido en Chile” cuenta que el día en que llegaron (exiliados) a Valparaíso, la primera noticia que recibieron casi bajando del barco, fue que habían asesinado en una calle de Santiago al poeta José Santos Chocano.

-Asesinado ferozmente de cuatro puñaladas…

Así es, lo apuñalaron cuando iba a bordo de un tranvía. Y esa imagen que yo la escuché de muy niño me quedó siempre dando vueltas. Vi a Chocano como un personaje trágico, como el destino de una generación a la que pertenecía mi abuelo. Luego conocí la leyenda negra de Chocano y me fue imposible no interesarme en ella.

-Algo que caracteriza la imagen de Chocano es que se trata de un personaje que fue tan querido como odiado…

Sí. Absolutamente contradictorio, intenso en todo. Su propia poesía es de una intensidad difícil de seguir hoy en día, con los códigos literarios actuales. Me interesó su vida novelesca, aunque esto a la vez sea una complicación al momento de sentarse a escribir.

-¿Por qué?

Porque son demasiadas anécdotas. Así que traté de acotar las cosas a un periodo muy específico.

-Exactamente. Usted elige el momento posterior al paso de Chocano por México.

Claro. Él estaba en las montañas con Pancho Villa cuando recibe la noticia de que su amigo Rubén Darío se está muriendo. Así que decide atravesar todo México y llegar a Nicaragua para encontrarse con él. Ese viaje relato en la novela.

-El contacto de Chocano con Pancho Villa es tan solo uno de los varios que logró con diversos personajes importantes de Hispanoamérica…

Absolutamente. Y un poco porque Chocano lo buscaba. Él siempre buscó acercarse al poder. Por ejemplo, fue amigo del dictador Estrada Cabrera en Guatemala. Chocano salió de Perú como diplomático. Y si bien llegaría a conocer a Pancho Villa, lo hizo cuando este ya venía en caída. Así que (el encuentro) no cumplió las expectativas del poeta peruano. Creo que José Santos Chocano fue un personaje que siempre buscó el poder y, visto a la distancia, quizás no tuvo mucha suerte en dicha búsqueda.

-¿Qué se encontrará el lector de su novela “Geografía de las nubes” con respecto al lado familiar de Chocano?

Chocano era intenso y exagerado también en ese punto. En su amor a las mujeres. Era prolífico no solo en lo literario. Tuvo una mujer y cuatro hijos en Perú, pero cuando viajó a España tuvo dos hijas más. Y en Guatemala conoció a Margot, con quien se casó. Es decir, en rigor, fue un bígamo.

-¿Por qué eligió el título ‘Geografía de las nubes’?

Es una imagen literaria que tiene relación con el viaje poético, sin muchas referencias físicas, o más bien móvil. Más que la anécdota, me interesó reproducir con el lenguaje la sensación de viaje y de cierta interioridad tormentosa de Chocano. Claro, mi idea juega en dicho terreno.

-¿Hasta dónde llega el vínculo de Chocano con Rubén Darío?

Era una relación bien asimétrica en algún punto. Chocano era ocho años menor que Rubén Darío. Este último alcanzó reconocimiento hispanoamericano muy rápido y de forma contundente. Chocano siempre lo tuvo como una referencia y lo buscó de la forma más compleja que uno pueda imaginar. Se encontraron en España. Darío le pidió que lo cuidara de los demonios del alcohol y Chocano hizo las veces de chaperón de Darío. Tiempo después, Chocano se metió en una serie de negocios y sería acusado de estafa. Así que Darío como que lo omitió. Es más, no lo menciona en sus memorias. Entonces, de alguna manera Chocano fue para Darío un estigma del que intentó liberarse. Hubo una relación de amistad muy compleja.

-Si intentáramos situar a Chocano en la sociedad contemporánea, ¿podríamos imaginarlo como un asesor o  quizás como un amigo de los políticos que vive buscando notoriedad?

No creo que esté tan lejano de lo que vemos en el ambiente literario. Quizás hoy el tema es más sutil. Pero los escritores siempre hemos intentado, de una u otra manera, acercarnos al poder. Algunos lo hacen más conscientemente, y otros con mayor éxito. Pero esa relación poder-literatura sigue vigente. Solo hay que auscultar un poco.

-En el epitafio de su tumba, Chocano se autodenomina ‘El más frondoso árbol de la poesía castellana’. ¿Tiene algún tipo de explicación este afán de notoriedad y reconocimiento? Quizás en sus ancestros, en su relación con el padre…

Es muy difícil llegar hasta ahí, pero Chocano quería salir un poco de lo que le tocó vivir en su infancia. Él describe muy bien la situación de post-guerra que vivió en su niñez. Así que, de alguna manera, quería volar. Ahora, sus mecanismos psicológicos son más complejos que eso. Pero bueno, él tuvo reconocimiento. Fue declarado como ‘El poeta de América’ y así se le conocía. Y este es el fondo de mi novela: los códigos de validación cambian. Creo que cualquier viaje literario es inútil y todo esfuerzo por tratar de asentarnos en la posteridad también lo es. Nunca se podrá saber cuáles son los códigos que nos van a validar en el futuro. Con ese viaje absurdo que es la literatura en sí misma es que tiene que ver esta novela.

-En “Geografía de las nubes” hay muchos recorridos en los que aparecen múltiples personajes célebres como Pancho Villa, Rubén Darío o incluso Pancho Pistolas. ¿Cuánto de ficción y cuánto de realidad hay en la novela?

He sido bien libre en entrar en esos terrenos donde se cruza la historia. Tengo toda la documentación a la que pude acceder pero en algún momento simplemente la tuve como una referencia. Si bien creo ser bastante fiel a los hechos, aunque la posibilidad que te permite la ficción es llegar a rincones en los que documentación no sirve: la intimidad, el tema más cotidiano. Eso es creación novelesca. Pero en general lo que está contado en “Geografía de las nubes” yo tendría con qué documentos respaldarlo.

-¿Es usted seguidor de la poesía de Chocano?

La verdad, no. De hecho, mi interés inicial por él no viene por ese lado. Es más, no me gustaba (su poesía) pero al final hubo ciertos poemas que les descubrí valor. Y esto creo que tiene que ver con los códigos que se usaban entonces y que hoy no son más vigentes. Es una poesía demasiado ampulosa, muy lejana a mi gusto. Aunque debo reconocerle un oído casi absoluto para reproducir cierta sonoridad americana.

-Finalmente, usted es co-fundador de la editorial independiente Montacerdos. Y ha publicado esta novela en Santuario, una editorial independiente peruana, aunque pudo quizás hacerlo en una grande. ¿Por qué? ¿Cómo llegó a contactarse con Víctor Ruiz y Diego Trelles?

Hay una cierta hermandad entre las editoriales independientes en Latinoamérica, porque creo que estas han logrado ocupar un espacio que las grandes compañías no pudieron. Por lo menos en Chile, las editoriales independientes han revitalizado por completo el campo literario. En términos de permitir conocer nuevas voces y temas. Esta situación me puso en contacto con Santuario, que tiene un catálogo bastante interesante. De hecho, compartimos varios autores de nuestros catálogos. Así que cuando quise publicar esta novela me pareció esta editorial el lugar perfecto para hacerlo.