El estadounidense John Katzenbach (Princeton, 1950) acaba de publicar la novela "El club de los psicópatas", sobre un grupo de cibercriminales de la Dark Web. (Foto: Penguin Random House)
El estadounidense John Katzenbach (Princeton, 1950) acaba de publicar la novela "El club de los psicópatas", sobre un grupo de cibercriminales de la Dark Web. (Foto: Penguin Random House)
Juan Carlos Fangacio Arakaki

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Cinco asesinos llamados alfabéticamente –Alpha, Beta, Charlie, Delta, Easy– traman sus crímenes por la Dark Web, el rincón más oscuro y retorcido del ciberespacio. No se conocen personalmente y cada uno lleva una vida aparentemente normal en el mundo real (uno es taxista, el otro es profesor, y así). Hasta que se topan, también virtualmente, con una pareja de adolescentes que los desafiarán.

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Esa es la trama de “El club de los psicópatas”, la más reciente novela del estadounidense John Katzenbach (Princeton, 1950), autor superventas de novelas negras y policiales con libros como “El psicoanalista”, que llegó a vender más de un millón de ejemplares. Literatura frenética, plagada de fórmulas del ‘thriller’ y el suspenso, perfecta para leer con rapidez como quien maratonea alguna serie de Netflix.

A propósito de la publicación del libro en el Perú, conversamos con Katzenbach a través del Zoom. Esto nos dijo.

¿Estaba familiarizado con el mundo de Internet y de la Dark Web? ¿O tuvo que prepararse para escribir esta novela?

Tuve que balancear. Sabía algunas cosas sobre el tema, pero también tuve que investigar un poco, conversar con personas que dominaban el tema de los crímenes cibernéticos. Pero la verdad es que en cuanto a la Dark Web, es tan grande que cualquier que puedas imaginarte, ya habrá alguien que lo haya imaginado antes allí.

¿Es Internet tan peligroso como se cree? El anunciado Metaverso de Facebook, por ejemplo, ¿debería inquietarnos?

Creo que Internet, como cualquier cosa en la sociedad, refleja siempre lo bueno y lo malo. Puede ser usado para hacer el bien, pero siempre será explotado también por el lado oscuro de nuestra naturaleza humana. Desde el punto de vista de un escritor como yo, lo que resulta interesante es explorar en qué punto estás dos cosas llegan a estar juntas. El choque que existe en internet, el conflicto psicológico.

El grupo de psicópatas del libro se hace llamar Los Chicos de Jack, en referencia a Jack el destripador. Y también diseñan un plan llamado Plan Manson. ¿A qué responde esa obsesión por criminales históricos como estos?

Es una buena pregunta. Yo creo que siempre nos hemos visto fascinados por el lado más oscuro del ser humano. Y esto no es solo explorado por escritores de ‘thrillers’. Tú y yo lo hacemos en nuestro día a día. Nos fascinamos eso. Esta mañana, por ejemplo, leía en el periódico sobre otro tiroteo en una escuela de Estados Unidos, ahora en Michigan. Y me preguntaba cómo es que puede pasar algo así. Pero hemos crecido con cosas como esa. Y lo que yo quería hacer en la novela era, efectivamente, tomar lo que el famoso Jack el destripador hizo en 1888 y modernizarlo. Eso es lo que yo quería explorar en una manera más profunda.

"El club de los psicópatas" de John Katzenbach toma como referencia y moderniza los asesinatos de Jack el destripador, ocurridos en 1888. (Ilustración de Clair Guyot)
"El club de los psicópatas" de John Katzenbach toma como referencia y moderniza los asesinatos de Jack el destripador, ocurridos en 1888. (Ilustración de Clair Guyot)

Connor, el protagonista del libro, siente el deseo matar al hombre que asesinó a sus padres desde que tiene apenas seis años. ¿Cree que la venganza es natural en el ser humano?

Me parece que lo normal es que la gente piense o desee la venganza. Pero llevar a cabo la venganza realmente no es una cosa normal. Y eso es, en efecto, lo que descubren los personajes adolescentes en este libro: que hay una diferencia entre fantasear con una venganza y realmente llevarla a cabo.

Usted fue periodista por varios años. ¿Cómo se relaciona ese oficio con su trabajo en la ficción?

Se vincula mucho, por supuesto. Cuando eres periodista, te vuelves testigo de todo lo bueno y lo malo que la gente lleva dentro de sí. Eso es lo que tienes que aprender a ver para ser un buen periodista. Por eso todo lo que aprendí investigando casos criminales se desliza en cada uno de los libros que he escrito. Una vez señalé que ser un periodista es como estar en la primera fila de un teatro, viendo una obra. Y sigo creyendo que eso es verdad. Tú tomas lo que ves y lo pones en los libros.

Varios de sus libros, creo que cuatro, han sido llevados al cine. ¿Cómo se ha llevado con esas adaptaciones? ¿Ha quedado satisfecho?

La respuesta es sí y no. Hay algunas partes que he visto y me han encantado y las he aplaudido. Pero hubo otras en las que he dicho “dios mío…”. Es algo que te produce muchos sentimientos encontrados. A veces, en las noches, cuando estoy por irme a dormir, pienso que la mayoría de películas han sido oportunidades perdidas. Por otro lado, hay momentos en los que pienso que las cosas salieron muy bien y puedo ir a dormir tranquilo.

¿Pero ha participado en las adaptaciones al cine de sus libros?

Ha sido diferente en cada caso. En uno estuve muy cerca de Kurt Russell, enseñándole como ser un reportero [en “The Mean Season” de 1985], y en otro me dijeron “aléjate, no queremos verte”. Una vez me pidieron reescribir todo el final de una historia, y otra el guionista se negó incluso a conversar conmigo [risas]. Cada experiencia ha sido diferente.

Por último, ¿cómo se siente un escritor como usted cuando se entera de que un criminal en la vida real llevaba uno de sus libros al ser detenido? Sé que ha pasado…

No me hace sentir bien. Odio pensar que he contribuido a que alguien haya cometido un crimen, o simplemente que un asesino esté fascinado por algo que yo haya escrito. Pero tampoco es que me haga sentir culpable… Digamos que me pone en una posición rara, no exactamente placentera. Probablemente habría que hacerle esa pregunta a mi esposa o mis hijos, para saber qué es lo que ellos piensan.

“El club de los psicópatas”

Autor: John Katzenbach

Editorial: Ediciones B

Páginas: 629

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