Daniel Alfaro, ex ministro de Educación, es uno de los especialistas convocados para el Libro "Propuestas para el Bicentenario editado por Debate. (Foto: GEC)
Daniel Alfaro, ex ministro de Educación, es uno de los especialistas convocados para el Libro "Propuestas para el Bicentenario editado por Debate. (Foto: GEC)
Enrique Planas

Ni defender el modelo a ciegas ni tampoco patear el tablero. La gran pregunta para entender el futuro del país es cómo ser parte de un cambio en medio de una profunda crisis de representatividad. Videnza Consultores, firma de consultores que reúne a la economista Janice Seinfeld y a los dos ex ministros Luis Miguel Castilla y Milton von Hesse, se propuso a fines del año pasado, en medio del ruido electoral de la primera vuelta, proponer una serie de lineamientos de gestión pública que empatizara con el hartazgo de la población frente a la política tradicional, las expectativas insatisfechas de la población y las profundas brechas que separan a la mayoría de peruanos de mayores oportunidades y servicios básicos de calidad. El libro aborda la reactivación económica tras la devastación pandémica, la formalización del empleo, la reforma fiscal, los recursos naturales y su gestión sostenible, la protección social o una gestión pública eficiente. Y para desarrollar el tema de una educación que respondiera a los retos de la empleabilidad, se convocó a , ex ministro del sector durante abril de 2018 y marzo de 2019, en el primer gabinete ministerial del presidente Martín Vizcarra. Además de su diagnóstico en tiempos de crisis, Alfaro propone en esta entrevista sentarnos a debatir con calma, superando la polarización y la incertidumbre.

¿Siendo la educación un tema que la retórica oficial asume como fundamental, por qué crees que no fue tocada en el debate técnico electoral?

Uff. Lo extrañé mucho. E incluso lo extrañé más cuando escuchaba las otras propuestas técnicas. ¿Por qué no estuvo en el debate? Seguramente hubo una razón más política que podría explicarlo. Los analistas políticos sabrían plantearlo mejor que yo. Pero creo que, desde el punto de vista de política educativa, ocurre lo mismo de siempre: como los niños y niñas no votan, y todas las políticas son de largo plazo, entonces no hay mucho que puedan decir los políticos que satisfaga la ansiedad del elector. Quizás eso es lo que siempre motiva que la educación nunca esté en el lugar que debería estar.

Para el especialista, la crisis que actualmente vivimos cosecha lo que los especialistas han llamado "la larga noche de la educación peruana", crisis del sistema educativo que abarcó cuatro décadas.  (FOTO: EL COMERCIO)
Para el especialista, la crisis que actualmente vivimos cosecha lo que los especialistas han llamado "la larga noche de la educación peruana", crisis del sistema educativo que abarcó cuatro décadas. (FOTO: EL COMERCIO)
/ CESAR FAJARDO

¿Crees que la crisis social que vivimos hoy es la cosecha de la crisis educativa que arrastramos desde fines del siglo pasado?

Si lo vemos como resultado del proyecto educativo, efectivamente hemos tenido una larga crisis. César Guadalupe y otros investigadores le llaman “La larga noche de la educación peruana”, en la cual desde 1965 hasta el 2005, la inversión por alumno estuvo por debajo del umbral mínimo que asegure condiciones básicas de calidad. Eso trajo como consecuencia que las generaciones que hoy gozan de poder no puedan resolver sus conflictos a través de un diálogo constructivo, sino a través del conflicto; o que no puedan generar las competencias suficientes como para que la productividad de nuestra fuerza laboral le dé a la economía el impulso que otros países han alcanzado; o que no podamos alcanzar las condiciones necesarias de ciudadanía para poder combatir mejor el virus y no terminar en la lista de los países que peor gestionan su pandemia. Ciudadanía es cómo nos relacionamos entre nosotros, cómo somos empáticos con el otro, cómo en lugares públicos guardamos un comportamiento que mejore la convivencia. Todos los resultados que vemos ahora son resultado de esa larga noche de la educación peruana. Aquí la pregunta es cómo empezamos a revertir esto.

Para la educación a distancia, el Minedu atiende a los estudiantes con programas radiales en nueve lenguas originarias y programas de televisión bilingüe.
Para la educación a distancia, el Minedu atiende a los estudiantes con programas radiales en nueve lenguas originarias y programas de televisión bilingüe.

El título de tu ensayo se llama “Educación para la empleabilidad”, pero lo cierto es que abordas muchos otros temas. En tu texto explicas cómo hay una profunda escisión entre lo que ofrece el sistema educativo y las demandas que ésta debería cubrir para la vida. No solo para la empleabilidad sino para formarnos como ciudadanos con valores.

La empleabilidad no es solo desarrollar competencias para conseguir un trabajo o para satisfacer las cualificaciones que un empleador solicita. La empleabilidad también se mejora cuando uno forma valores, ciudadanía, lo que en términos de recursos humanos se llama “habilidades blandas”, que permiten poder trabajar en equipo, con liderazgo y confianza, valores totalmente necesarios para la competitividad. Si pensamos en cómo confluimos las necesidades de formación del peruano y lo que se está dando ahora, creo que lo que tenemos que hacer es una implementación curricular a fondo. Cuando vemos el currículo nacional, aprobado en el 2015, vemos sus intentos por consolidar un proceso que el Perú buscaba décadas atrás impartir competencias y no solo conocimiento. Nosotros estudiamos en una educación donde la memoria era la premiada, donde la diferencia entre un 11 y un 10 lo era todo, donde la forma de progresar se basaba en qué tan rápido puedes contestar a un examen de admisión universitaria. Esas lógicas nos llevaron también a dejar de lado las habilidades que necesitamos como sociedad para poder tener una mejor convivencia, un mejor desarrollo sostenible, ser más competitivos. Esas habilidades se volvieron el foco de este nuevo currículo nacional, que tiene 29 competencias con 7 enfoques transversales. Y menciono esos números para que podamos dimensionar la amplitud que se busca. Para lograr la promesa de educar para que las personas sean mejores ciudadanos, más felices consigo mismos, amerita una serie de cambios de la política educativa. Allí están los grandes retos.

Un ejemplo de la presencia del maestro docente en la comunidad rural: El colegio del caserío de Puña se encuentra a seis horas del centro de Cajamarca. Los padres de familia han acondicionado cuartos para que los docentes pasen la noche ahí. (Foto: Antonio Álvarez)
Un ejemplo de la presencia del maestro docente en la comunidad rural: El colegio del caserío de Puña se encuentra a seis horas del centro de Cajamarca. Los padres de familia han acondicionado cuartos para que los docentes pasen la noche ahí. (Foto: Antonio Álvarez)

¿Cuál seríe uno de los primeros retos?

El primer gran reto es la capacitación de los docentes. ¿Cómo podríamos impartir este modelo por competencias si los docentes no han aprendido desde esta experiencia ni se han formado para eso? Allí tenemos una primera gran tarea, porque la edad promedio de nuestro cuerpo docente es de 45 años. Vamos a tener un proceso de renovación intergeneracional del cuerpo docente. Hay una razón económica también: gracias a los incrementos salariales que se han dado en los últimos cinco años, hemos pasado de 1.555 soles el sueldo básico a 2.400, incremento histórico con respecto a la trayectoria que han tenido los deprimidos sueldos de nuestros maestros por décadas. Así, el presupuesto público ha destinado una mayor cantidad de sus recursos a remuneraciones, pasando de un 46% a un 51%. Eso ha significado que la mayor apuesta de la política educativa sea por nuestros docentes. ¿No sería lógico entonces que preparemos mejor a los docentes del futuro para que esa inversión, la más grande que hace el Perú en educación, sea la mejor en términos de mejoras del aprendizaje en nuestros alumnos? ¿Ese no debería ser el primer punto que se discutiera dentro de cualquier plan de gobierno? El futuro y la viabilidad están en el largo plazo.

¿Cómo ves esta contradicción entre la figura del docente tan poco atractiva para los jóvenes que postulan a la universidad, y la fuerza que representa serlo para uno de los candidatos? ¿Por qué la decaída imagen del profesor significa también un endose de popularidad?

En el imaginario colectivo idealizamos la figura del profesor porque son personas que han impactado en nuestra vida, nos han permitido superar nuestras debilidades y a través de sus retos nos han permitido sacar lo mejor de nosotros mismos. No todos los docentes han logrado esa maravilla, pero digamos que siempre recordamos a aquellos que lo lograron. Y eso es lo que se plasma en el candidato Castillo. Y me parece positivo, pues allí hay un entorno de confianza del elector con su candidato. Recordemos también que en la vida rural, ser profesor es más importante aún. Es un mecanismo de ascenso social, de progreso. El profesor rural cumple las funciones de ser un consejero de la comunidad en temas de salud, de justicia, de política. En los pueblos más alejados, el alcalde suele ser un docente. Sin embargo, cuando tu cambias ese ideal y lo vuelves una decisión de vida, la prueba se hace más ácida. Efectivamente, salarios deprimidos durante mucho tiempo han generado una percepción de que el poder adquisitivo de los docentes han ido disminuyendo en el tiempo. A raíz de esta precariedad, también ha habido mucho conflicto con el magisterio, en gran parte legítimo, pero que en gran parte esa protesta en la calle le quitó el derecho educativo a los niños. Y eso también genera una percepción negativa hacia los docentes. Podemos hablar también de ciertas cercanías a izquierdas radicales y las pésimas experiencias que han tenido en el país. Esas son las razones por las cuales, finalmente, por cada vacante que existe para la educación superior pedagógica, en promedio haya solo un postulante.

Para el especialista, una política basada en la meritocracia debería también dar mejores incentivos a los maestros que elijan plazas en el ámbito rural y las zonas fronterizas. (Foto: Andina)
Para el especialista, una política basada en la meritocracia debería también dar mejores incentivos a los maestros que elijan plazas en el ámbito rural y las zonas fronterizas. (Foto: Andina)

En tu ensayo, demuestras cómo el sistema educativo parece diseñado para agravar las brechas sociales. Por ejemplo, que en el proceso de evaluación de los maestros, los mejor calificados decidan el lugar donde quieren trabajar, generalmente, en las ciudades y los que no alcancen los mejores resultados sean destinados a zonas rurales. ¿Cómo evitar estas lógicas perversas?

Si la educación promete una mayor cohesión social en el futuro, asegurar igualdad de oportunidades para todos, sin importar donde nazcas, tu lengua materna, sin importar tu nivel de ingresos, en el presente el sistema no puede replicar esas brechas. A veces no es fácil verlo, lo lógico es pensar que si en el Perú existen brechas sociales, también existirán en el sistema educativo. Pero justamente, el gran cambio, la gran posibilidad de eliminaralas en el futuro, es que el sistema educativo cambie ahora. Es una lógica a largo plazo. No estamos cambiando ahora para que mañana ocupemos los primeros lugares en las pruebas PISA, sino para que en el futuro no tengamos las preocupaciones que hoy tenemos. En el tema de la asignación docente, efectivamente debido a la meritocracia (lo cual es muy bueno), cuando ingresas a una plaza de acuerdo a los puntajes, tienes mayor oportunidad de poder elegir la que más te convenga. Los docentes que sacan los mejores puntajes terminan eligiendo las plazas más urbanizadas, donde hay mejores servicios y salones menos complejos de gestionar. Un aula de un estatus económico bajo, urbano o rural, tiene muchas más complejidades por la diversidad de alumnos, las migraciones demográficas o las precariedades que existen. No solo es un tema aspiracional, sino también vinculado a la gestión educativa. Así, hay todo un incentivo para que los mejores se vayan donde los aprendizajes son mejores y con ello reproducimos las brechas sociales. En otros países, como Singapur o Corea del Sur, el Estado le dice al docente donde debe ir, sin embargo, se trata de países donde la homogeneidad social es mucho más alta, y al ser más pequeños, no hay mucha diferencia si se vive en el norte o en el sur. Ese no es el caso peruano. En ese sentido, es necesario colocar incentivos para la toma de decisión del docente, una compensación por los retos que va a tener que asumir. La política de asignaciones para lograr que los mejores docentes vayan donde más se les necesite debe ser mixta. Sí debe llevar el Estados a esos decentes por decisión propia, pero también debe mejorar las compensaciones por ese cambio. Mejorar su espacio de trabajo, darle incentivos en la carrera pública docente, jubilación anticipada, menos años entre escala y escala.

El programa "Aprendo en casa" una propuesta multiplataforma del Ministerio de Educación. (Foto El Comercio)
El programa "Aprendo en casa" una propuesta multiplataforma del Ministerio de Educación. (Foto El Comercio)

Entremos al tema de la pandemia. En este desastre humanitario, sanitario, económico, la educación ha sido uno de los principales campos de batalla. ¿Cómo has visto el funcionamiento de mecanismos como la educación a distancia, en un país en que el Internet no llega a todos?

Ha sido uno de los retos más duros. El próximo gobierno debe priorizar este tema, definitivamente. Está bien haber reaccionado con “Aprendo en casa” y el tema de la multiplataforma, pues lo primero que se evidenció fue nuestra brecha digital. Utilizar la radio y la televisión como herramientas educativas ha sido una política muy positiva. Creo que dotar de tablets a todos los alumnos es importantísimo, sobre todo a los de bajo ingreso. No sé si un millón fue una meta muy ambiciosa para el récord histórico de compras del ministerio, por lo tanto esa promesa tan grande generó una expectativa que, al no cumplirse en los tiempos previstos, generó desconfianza a la respuesta de la política educativa. Lanzarse con anuncios tan ambiciosos cuando no sabemos si vamos a cumplirlos puede ser contraproducente. Se podría haber gestionado mejor esa comunicación y esa compra.

Escolares de colegios rurales estudian con sus tablets recientemente entregadas por el Ministerio de Educación.
Escolares de colegios rurales estudian con sus tablets recientemente entregadas por el Ministerio de Educación.

En tu ensayo, señalas que la mayor huella que dejará la pandemia será en los niños de últimos años de inicial y primer grado de primaria, aquellos que se iniciaban en el proceso de lectoescritura. ¿Qué hacer para no considerarlos como una generación perdida?

Yo nunca llamaría a nadie como parte de una “generación perdida”. Lo considero más bien “un punto de dolor” muy fuerte que debemos aliviar. Allí debe estar puesto todo nuestro interés, porque ese niño no ha tenido oportunidades de mejora. Algo que no debemos olvidar es que ya antes de la pandemia los aprendizajes tenían un reto grande: los resultados de lectura y matemática de segundo grado de primaria cayeron fuertemente el año 2018 y 2019. Eso se dio porque el 2017 tuvimos el Fenómeno del Niño y una huelga prolongada de maestros. En el 2020, esos niños debieron haber mejorado. Y justamente les tocaron dos años de pandemia. Son chicos que están ahora en quinto y sexto grado, que han tenido toda una primaria de precariedades constantes. De allí que sea importantísimo enfocarnos en ese grupo generacional. Otro problema es secundaria: Cuando vemos los resultados de segundo de secundaria, alcanzan la mitad de los logros registrados en lenguaje y matemática que se obtuvo en cuarto de primaria. Ambos temas nos explican por qué es tan importante el regreso a la semipresencialidad. El BID sacó recientemente unos documentos en los cuales se evaluó cuál tipo de educación era mejor, la presencial, la semi presencial, o a la distancia. Hay pocas evidencias en América Latina sobre estos impactos, pero de lo que existe se puede deducir que la presencialidad y la semipresencialidad pueden cumplir el mismo impacto. Pero la educación 100% a distancia está rezagada, tiene un menor impacto. Y si a eso le aumentas la brecha digital, los aprendizajes terminan siendo mucho más rezagados. De allí que importe tanto pensar en la semi-presencialidad.

Portada del libro "Propuestas del Bicentenario" (Editorial Debate). Convocados por Videnza Consultores, participan los especialistas Luis Miguel Castilla, Janice Seinfeld, Milton von Hesse, Nicolás Besich, Miguel Jaramillo, Roxana Barrantes, Carlos Oliva y Daniel Alfaro.
Portada del libro "Propuestas del Bicentenario" (Editorial Debate). Convocados por Videnza Consultores, participan los especialistas Luis Miguel Castilla, Janice Seinfeld, Milton von Hesse, Nicolás Besich, Miguel Jaramillo, Roxana Barrantes, Carlos Oliva y Daniel Alfaro.

En esta campaña electoral pocas propuestas técnicas se han escuchado y las ofertas populistas parecen haber sido la norma. ¿Cuáles son tus temores frente a escenarios próximos? ¿Ves, por ejemplo, amenazada la meritocracia en la educación?

Efectivamente, hay algunas declaraciones preocupantes. Una de las posturas que me preocupa mucho es la que plantea derogar la Reforma Magisterial. Objetivamente, esta reforma ha logrado temas importantes como, por ejemplo, abrir exámenes de nombramiento todos los años desde el 2018, lo que ha reconocido a muchos docentes y su estabilidad laboral. En esos exámenes ya nos hemos dado cuenta de la necesidad de ampliar la meritocracia, pues de los 200 mil docentes que se presentaban, solo han ingresado 15 mil. Eso quiere decir que todavía hay una brecha para reforzar las competencias. El Estado tiene que invertir en esas competencias pero el docente tiene también que demostrar que las posee. Otro dato concreto es que 44 mil docentes, entre 2018 y 2019, pudieron ascender una escala salarial al demostrar que contaban con mejores competencias. La meritocracia ha tenido esos frutos. Por otro lado, ha permitido que todos los docentes que ocupen un puesto tengan un mínimo de evaluación previa. Sin embargo, el candidato de Perú Libre propone una reincorporación de docentes que no han cumplido con los procesos meritocráticos. A mí me preocupa de que se pueda incorporar a un docente a un puesto que ya está siendo ocupado por otro que si cumplió con los procesos. Me preocupa mucho que no solo se haga un doble juego que beneficie a uno en perjuicio de otro, sino que, incluso, se le perjudique al que logró y cumplió con las metas. Esas propuestas mostrarían un retroceso en la reforma magisterial. El 2022, la Reforma Magisterial cumple 10 años y se debería hacer una evaluación de impacto, sobre la cual se puedan hacer todas las mejoras legales que se quieran, pero a conciencia, con data en la mano. Y no con una premisa política.

Otro retroceso preocupante, y eso va por ambas propuestas, es un retroceso en el tema del enfoque de género.

Así es. Se ha dicho que se va a revisar la currícula educativa para evaluar el enfoque de igualdad de género. Está bien que se quiera evaluar, pero hablamos de evaluar para mejorar, para generar mayor igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres desde edades muy tempranas, y allí creo que no ha habido la suficiente convicción como para poder apoyar a este tema pedagógico, no ideológico, que se ha adoptado en muchos países y que ahora más que nunca deberíamos reforzar.

Daniel Alfaro fue ex ministro del sector durante abril de 2018 y marzo de 2019, en el primer gabinete ministerial del presidente Martín Vizcarra. En la imagen, presentando la agenda del Bicentenario. (FOTO: EL COMERCIO)
Daniel Alfaro fue ex ministro del sector durante abril de 2018 y marzo de 2019, en el primer gabinete ministerial del presidente Martín Vizcarra. En la imagen, presentando la agenda del Bicentenario. (FOTO: EL COMERCIO)

Otro tema en que ha abundado el populismo es en la definición del presupuesto para la Educación...

Ambos partidos quieren subir el presupuesto, pero deben hacerlo de una manera factible. Decir que la subirán al 6% (Fujimori) o al 10 % (Castillo) es inviable. Lo que se debe hacer es incrementarla gradualmente, conforme crezca el presupuesto público. Eso, con mucho esfuerzo, se puede hacer. Pero más importante que eso es mejorar las competencias de los funcionarios para lograr estar a la altura de una mejor calidad de gasto. El Ministerio de Educación en los últimos 5 años ha ejecutado solo el 89% de su presupuesto. Tiene que haber una mejora en el servicio civil, y ningún candidato ha dicho cómo van a mejorar esa capacidad.

Algo que también ha estado ausente de las propuestas es la implementación de una educación superior técnica, productiva y tecnológica...

Como país, nosotros tenemos que generar mayores oportunidades para que los egresados de secundaria puedan acceder a estudios superiores. Pensar que el único camino para la educación superior es la universidad, es reducir oportunidades. No todos tienen 5 años de su vida o el dinero para poder tener un título. Muchos necesitan más bien competencias muy concretas, en poco tiempo, para tener una mejor inserción laboral. Lo dice Miguel Jaramillo en otro capítulo del libro: importa mucho que el primer paso de un joven sea formal, porque eso lo conduce por una senda de crecimiento. Cuando el primer trabajo es informal, y con menores competencias de las que se tiene (subempleo), signa una trayectoria hacia abajo. Es muy importante cuidar esa inserción laboral y para eso necesitamos dar esas habilidades específicas que les ofrezca esa oportunidad. Y eso lo tiene la educación técnica productiva y la tecnológica. Por otro lado, también se debe reconocer la diversidad de talentos de toda la ciudadanía. Si decimos que solo a través del camino universitario vamos a progresar en la vida, estamos negando muchos talentos. El artístico, por ejemplo. La educación superior artística es una modalidad que puede muy bien generar todas las condiciones para que lleves tus talentos al máximo y termines aportando al país como cualquier otro profesional. Pero cuando solo nos reducimos a eso, o tratamos incluso que el Conservatorio de Música o que Bellas Artes se vuelvan universidades, estamos conduciendo al estudiante por un camino que no necesariamente se condice con la naturaleza de la formación artística. Allí es donde tenemos que romper con ese paradigma y comenzar a abrir las oportunidades para que todos desarrollemos nuestros talentos. Justamente la competencia que debe tener un docente es reconocer los talentos de sus alumnos y darles retos para desarrollarlos. No estandarizarlos desde un ideal de cómo queremos que sean los peruanos, sino reconocernos desde nuestra diversidad de talentos y promover aquellos en los que son mejores, ayudándolos a superar las debilidades. Es una meta que si la planteas hacia el largo plazo, también responderá mucho en la educación superior. De allí que me haga mucho ruido la propuesta de Castillo de promover el ingreso libre para todos a la universidad.


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