“Nuestros libros pretenden despertar todos los sentidos”
José Miguel Silva

Llamó la atención en la última Feria Internacional del Libro de Lima la magnitud del stand del Fondo de Cultura Económica (FCE) y la diversidad de sus actividades. Sin embargo, la filial en Perú de la editorial estatal mexicana trabaja no solo en temporadas específicas, sino a lo largo de todo el año.

En lo que va de 2016, el FCE-Perú ha publicado, por ejemplo, “En un mundo de abdicaciones” de Victoria Guerrero Peirano, la edición conmemorativa por los diez años de “La voluntad del molle” de Karina Pacheco y “Estrella Solitaria” de Jerónimo Pimentel. Si bien habrá más novedades en el último trimestre de este año, la editorial que acaba de cumplir 55 años en estas tierras, se alista para un año 2017 en el que las luces estarán sobre ella pues México será el invitado de honor de la FIL Lima.

A propósito de esto, conversamos con Gabriela Olivo de Alba Avendaño, directora del Fondo de Cultura Económica en Perú sobre su trabajo al frente de esta casa editorial y, además, sobre el lanzamiento de “Aquiles o el guerrero y el asesino”, el libro póstumo de Carlos Fuentes.

-México será el invitado de honor de la próxima Feria Internacional del Libro de Lima. Siendo usted directora de una institución cuya matriz está en dicho país (Fondo de Cultura Económica FCE-Perú), ¿cuáles son sus expectativas para dicho evento?

Esto es un orgullo pero también una grandísima responsabilidad, por un lado por la valla que nos deja Colombia [invitado de honor de la FIL Lima 2016], y por otro, al ser el FCE la editorial del Estado (mexicano), la más antigua y emblemática, no solo de nuestro país sino de América Latina en su conjunto, porque no solo publicamos obras de autores mexicanos sino también internacionales. En ese sentido, las expectativas son grandes y halagadoras.

-Teniendo en cuenta que en 2016 por primera vez un Nobel (Jean Marie Le Clézio) visitó una FIL en Lima, ¿ha quedado muy alta la valla para el 2017?

Sí, pero a decir verdad, estamos ante un Nobel que sentimos propio y nuestro. Es cierto que es un intelectual francés, pero también muy ligado a América Latina pero también a México. En la inauguración de la FIL Lima 2016 tuve la oportunidad de conversar unos momentos con él y me identifiqué como representante del FCE, y su actitud fue muy cálida. Me dijo que amaba a México y que sentía un eterno agradecimiento al FCE porque en algún momento recibió algún tipo de beca o apoyo. De hecho, nosotros le publicamos dos de sus títulos, ambos referidos a mi país. Creo que sí, la valla es alta, pero también me parece que esto no debe medirse por la cantidad de premios que un escritor (invitado) u otro ha recibido, porque también sabemos que existen pensadores con una importante trayectoria que por circunstancias de la vida no han tenido esa oportunidad de obtener reconocimientos, o incluso los han rechazado. Así que lo que buscamos es poder encontrar aquellas figuras de nuestro ámbito cuya presencia en Perú pueda ser relevante. Por la interlocución, por haber sido leídos o por ser justamente personajes reconocidos.

-¿Se le ocurren algunos nombres de posibles invitados para el próximo año?

Sin duda, hay algunos que casi surgen en mi mente de manera inmediata. Me asesora de prensa me mencionó a Elena Poniatowska y yo también quisiera que venga, pero a veces por la edad, por la situación de salud específica de un autor no puede ser posible. Yo se lo adelanté a Elena hace algunas semanas y me dijo que “ojalá mi marcapasos me lo permita”. Así que pensamos en figuras de esa dimensión, pero también en escritores más jóvenes que pudieran tener algún tipo de interlocución inteligente, y cierta acogida por su escritura. Pienso en hombres y mujeres. También en científicos y en escritores de otras disciplinas.

-El anuncio de México como país invitado de honor de la FIL Lima 2017 coincide con las celebraciones por el 55 aniversario del FCE en Perú. ¿Está el Fondo en el mejor momento de su vida institucional?

Quisiera creer que es un buen momento pero no el mejor. Siempre creo que vendrán momentos mejores. Efectivamente, esta recapitulación de nuestros 55 años de vida aquí es importante, nos da nuevos bríos para emprender otras acciones, para procurar otros espacios donde movernos. Y no solo en Lima, sino también en provincias. Además, cada vez buscamos más acercarnos a las bibliotecas municipales, a Lima Norte, a colegios, y a los ministerios de Educación y Cultura, porque ahí es fundamental sembrar esta apetencia por la lectura.

-Si bien muchos reconocen al FCE por la publicación de ensayos de grandes intelectuales, lo cierto es que ustedes también publican mucha literatura y poesía…

Lo que pasa es que a nivel de Latinoamérica hay singularidades en cada filial. Por ejemplo, en 2016 nosotros (en Perú) apostamos por visibilizar a generaciones de relevo. Y no porque no pensemos publicar nuevamente a personas de mayor edad, sino que nos pareció interesante publicar la escritura de mujeres, en distintos géneros y registros, y también la escritura de personas de menor edad como Jerónimo Pimentel, Victoria Guerrero y Karina Pacheco. Y para la parte final del año tendremos títulos que tienen que ver con la investigación, con el trabajo de escritura sobre literatura. Confío en que tengamos listo el libro de Efraín Cristal, y también un libro de una investigadora argentina que ha trabajado sobre el sentido y la ritualidad del color en el arte virreinal andino peruano. Y tengo por ahí otras dos cartas bajo la manga.

-¿Cómo se debe medir el éxito de una feria? ¿Por la cantidad de gente que lleva o por la trascendencia de sus invitados?

Creo que son varios parámetros. Por un lado, obviamente está la asistencia del público. Me conmueve infinitamente –pese al aumento de la tarifa de ingreso que hubo este 2016—ver parejas de amigos, de jóvenes que acuden a la feria. Por otro lado, sí, está la presencia de invitados internacionales, así como de los locales que tienen la oportunidad de compartir sus textos, crear conversatorios y más. Algunos de los eventos programados por el FCE y que lograron más éxito, no necesariamente tuvieron la presencia del escritor. Hicimos mesas sobre Alan Badiou, Ernesto Laclau, entre otros, que tuvieron como panelistas a investigadores y académicos peruanos de primer nivel. Y ha sido gratísimo el ver esas salas llenas de jóvenes muy inteligentes y críticos. Hay público diversificado y creo que eso es  muy interesante, el poder crear nichos desde este ente tan grande.

-Uno vio la feria cuando ya estaba realizándose pero no sabe lo que ocurre detrás. ¿Con cuánta anticipación el FCE se preparó para la FIL Lima 2016?

Se trabaja en distintos niveles. Sobre el acopio de libros, hay que esperar que salgan las novedades en nuestras filiales y en casa matriz. Eso se hace desde que comienza el año. La programación en sí, fueron casi tres meses de puntualizar cosas, afinar detalles, coordinar la agenda de invitados que nos visitaron desde México o Brasil, y que en esta oportunidad decidimos privilegiar la presencia de autores de literatura infantil, pues si bien se cumplen 55 años del FCE en Perú, también se cumplen 25 años de la colección “A la orilla del viento”, que fue creada para incentivar a los chicos y a los jóvenes a leer. Pero no acercarse a la lectura como una extensión de los textos escolares. Nuestros libros pretenden despertar todos los sentidos, otro tipo de conciencias, desde la más tierna infancia. Esto hace singular nuestros títulos y a nuestros autores.

-Este año el FCE publicó a Karina Pacheco, Victoria Guerrero, Jerónimo Pimentel, entre otros. ¿Existe ya un catálogo de propuestas para el año 2017 o es pronto?

Tenemos algunos títulos ya revisados. Existe un protocolo complejo en nuestra editorial. Si bien existen propuestas, hay un consejo editorial que involucra a casa matriz y a las otras filiales, que son las que lo determinan. En efecto, nosotros ya vislumbramos lo que queremos publicar el próximo año, pero es algo que todavía no está consensuado como para poder yo darle nombres.

-Finalmente, acaban de presentar el libro póstumo de Carlos Fuentes, “Aquiles o el guerrero y el asesino”. ¿Qué se va a encontrar el público en dicho texto?

Este libro, más que una novela es una declaración de afecto de Carlos Fuentes a Colombia. Él utiliza la figura de Carlos Pizarro, este militante del M19 que después depone las armas y decide presentar su candidatura a la presidencia del país, y que finalmente es asesinado. De esto trata anecdóticamente. Pero más que lo anecdótico, aquí lo temático es que hay un intento por refrendar su cariño a Colombia, a América Latina, a nuestro continente, de manera póstuma. Porque además, Fuentes no deseaba que el libro sea publicado antes de que los pasos firmes para la paz se hubieran dado. Y para nosotros es un placer presentar este libro, en un juego de coedición junto a Alfaguara.