Maurizio Medo publica su poemario "Dime novel"
Maurizio Medo publica su poemario "Dime novel"
José Carlos Picón

¿Cuáles fueron las circunstancias o la motivación para iniciar un proyecto como “Dime novel”?

Son varias. Hace unos años escuché en New York sobre el suicidio de Suzanne Foster, una poeta “secreta” que si alcanzó cierta notoriedad fue por el evento “Against the academy”. Poco después ella se suicidó. En este caso las historias neoyorquinas que oí al respecto de Suzanne pudieron encontrarse en la forma de un reportaje (creo que el libro en cierta medida lo es)  pero lo determinante fue un hecho que nada tiene que ver con esta historia, me refiero a la muerte de Lou Reed. Llegué a New York uno o dos días después. Sentí, al menos en ese momento, que el tiempo se llevaba consigo a uno de los últimos referentes de mi infancia –yo admiraba profundamente a Reed. Creo que en “Dime novel” donde New York jamás deja de ser New York, termina por transformarse en una metáfora (y en un termómetro) de ese tembladera que es nuestro presente.

La propuesta de “Dime novel” incorpora lenguaje de los mass media, la prensa, el cine, el cómic, la novela gráfica, el graffitti. ¿Hay un intento de quitarle solemnidad a la poesía?

Creo nuestra relación con la poesía es edípica, veneramos a una madre que jamás existió, pero como es nuestra construcción nos aferramos a lo que creemos que ella debe ser y nos enamoramos. Felizmente hace un buen tiempo esta relación de filialidad  imaginaria comenzó a deteriorarse y el lenguaje dejó de ser el patrimonio “de la casa” (una tan imaginaria como esa madre) No me preocupa  la solemnidad que aún pueda tener la poesía. Sé que esta existe en la medida que el lenguaje pueda establecer una relación con el mundo –que no significa ni se reduce necesariamente a “comunicarse”. Sí, y eso fue lo que me sedujo, a utilizar los diversos materiales que este nos ofrece. La prensa, el cine, el cómic, la novela gráfica, el graffitti… son algunos de esos materiales. Hay que jugar con ellos como lo haría un DJ. 

En el texto de preámbulo atribuido a Luis Alberto Arellano se habla de parodia. Una actitud muy poco explorada en la poesía escrita. ¿Consideraste abordar desde esta actitud a algunos poetas renombrados? ¿Cómo incluyes esta forma de abordar la poesía en “Dime Novel”?

El poeta mexicano Luis Alberto Arellano se refiere a lo paródico siguiendo una idea de Genette y que se asocia con la transformación textual y, como es el caso de “Dime novel”, buscando una creación con características y sentido propio. Creo que si buscaba mi propio New York era necesario manipular su ruido de fondo y desde esta idea es que se iniciaron algunos diálogos –fundamentalmente con Charles Bernstein y desde las conversaciones con Charles con “la otra poesía estadounidense”. Paralelamente mi interés por Anne Carson, la autora de “La belleza del marido: un ensayo narrativo en 29 tangos”, me llevó a preguntarme “¿y qué pasaría si el marido le responde”?  Esta idea produjo algunos ensayos, los cuales denomino simplemente como “escenas”.

Da la impresión que “Dime novel” tuviera una trama, más que en el caso de un conjunto articulado de poemas, a la manera de una narración. ¿Crees que es una tendencia actual de la poesía?

Exactamente, hay una trama: el suicidio de Suzanne Foster, por ello dije “reportaje”. Pero no, no creo que este procedimiento constituya, al menos aún no,  una tendencia. Te hablaba de Anne Carson y pueden existir otras situaciones (como, por ejemplo, la poesía de la escritora argentina Tamara Kamenszain) pero, qué duda, “el poema es el jefe”. En mi caso, desde que publiqué “Manicomio” me siento más cómodo con otras estructuras que sí, tal vez estén fuera del poema. Por esta razón en lugar de “poeta” prefiero decir  «compositor», de acuerdo con una idea de mi amigo Diego Maquieira. La idea de la escritura como una composición (realizada con las ruinas que nos legó la civilización hasta el siglo XX, cuando había “humanidad”) es para mí el único espacio de legitimidad, sin ambages ni concesiones de ningún tipo. Solo allí puedo hacer expresar mi identidad, una que está en permanente construcción y que, quién sabe por qué, se desarrolla, «entre» mundos, culturas y tradiciones paralelas, las mismas que coexisten normalmente enfrentadas.

También percibimos la presencia de una jerga tecnológica como en el poema “Gadjets”. ¿Poetizas lo contemporáneo desde representaciones antes ‘prohibidas’ para el discurso poético?

¿Crees que después de la aparición de “Poemas y antipoemas” de Nicanor Parra estas ‘prohibiciones’ sean realmente válidas? Lo que yo me pregunto es ¿hasta qué punto existe un discurso desde el cual se interpele a lo contemporáneo? Creo que muchas veces la pretensión artística (inconsciente en el rol que cree estar desempeñando el ‘poeta’) nos conduce al lugar común y por esta razón la poesía es reconocida como el agua estancada en una fuente, no por su dinámica. Te mencionaba a Parra, ahora agrego otro nombre –para nosotros primordial- Vallejo, ¿qué hizo Vallejo? Establecer una serie de relaciones insospechadas; construir el lenguaje de lo impredecible… Yo creo que la poesía debe valorarse por su capacidad vinculante antes que por su acabado. La relación de la escritura con su entorno no es algo nuevo, siempre se dio –Parra dije, Vallejo agregué, puedo añadir otros nombres: Oquendo de Amat, Gerardo Deniz… la lista es larga- lo que pasa es que la especialización teórica abandonó a la poesía en el orfanato de lo literario.

La propuesta gráfica en el libro es muy potente y no sólo complementaria, al parecer. ¿Consideras este libro como un objeto cultural que recurre a varias disciplinas? ¿Podría hablarse de perfomance, como en el sentido escénico o audiovisual?

Me alegra que te refieras a la propuesta gráfica pues esto significó para mí un largo proceso que compartí con dos artistas visuales: el ecuatoriano David Kattan y el peruano Omar Suri. El poeta, aunque ya habíamos acordado que mejor era decir “compositor”, como un DJ, señalé, y desde esa perspectiva este debería conocer los lenguajes originados también por la tecnología, sobre todo en función de las nuevas posibilidades visuales. En “Dime novel” no podemos hablar de ilustraciones. La escritura se tragó al paratexto. Cada foto, buena parte de ellas fueron tomadas por mi esposa, otras por el poeta chileno  Enrique Winter, se constituye en una mímica, si quieres en un hiato “dentro” del orden discursivo y, al mismo tiempo, en un discurso alterno que se entromete desde “afuera”, como una de esas tomas realizadas en el cine documental. El término “perfomance” me genera ciertas dudas pues podría interpretarse como algo opuesto al discurso –en este caso a las posibilidades del lenguaje- ya que el protagonismo recae en el sujeto más que en el objeto en sí. En el caso particular de “Dime novel” una de mis mayores preocupaciones fue la de permanecer “afuera” (del libro, es decir, solo con mis circunstancias) por esa razón me quedo con la idea de un objeto, sí, ¿cultural?, también, pero por su capacidad para poner en duda los límites de lo que denominamos cultura, por eso también el título, “dime novel”, novela de 10 centavos, algo bastardo, ¿no?

Si bien la  propuesta de “Dime novel” es bien contemporánea, se perciben tópicos como el del tiempo, la muerte y el pasado. ¿Abogas por una flexibilidad de lo poético para, en un sentido actual, abordar temas universales de la poesía?

Hay que hablar de lo que “se parece a algo que no ha sucedido”, ese es un verso de Cummings que, me parece, Borges rescata al olvido. Los temas que señalas tienen ese don y ningún autor se puede librar de ellos, ¿no te parece? Cada quien tendrá su propia versión sobre lo que es o no poético (cada lustro aparece un manifiesto replanteándolo) pero creo que si algo no tiene la capacidad de convertir una particularidad en algo universal, si no puede presentarnos una simple fugacidad como eso imperecedero, si no refleja algo de esta convicción, aunque tal vez “falle” en el intento, eso no será poético, sino simplemente literatura, y eso a mí no me interesa. En la carátula del libro intervenimos un grafiti de Bansky con la frase (si quieres decimos: eslogan) “ahead last” –el pasado por delante, que es una idea borgeana- y que, de alguna manera refleja nuestra visión sobre lo poético: eso que está allí, sin un dónde, pero que, en revancha, contiene todos los lugares y todos los tiempos, eso es lo que considero debiera abordar la poesía.

¿Hay un intento de resignificar el mundo desde tu propuesta poética en “Dime novel”? ¿Esta novedad, consideras, está aún modelándose y buscando un lugar en la poesía contemporánea?

Todo libro es un intento de resignificación, una versión de la versión, una perversión. “Dime novel” lo es. Yo no sé, te lo daba a entender cuando cuestionaba el alcance de la palabra “poeta”, si mi escritura que, guste o no, ocupa un lugar en la poesía contemporánea, quiera situarse para ser localizada por el GPS del canon merced a la palabra “novedad”, últimamente parece que ese sambenito estuviera de moda. Lo que a mí me interesa es indagar las posibilidades de esa resignificación, una que se inició como escritura y que, muy probablemente continúe por ese camino o explore otros soportes, lenguajes y plataformas. Sí puedo afirmar que no es algo nuevo –si se conociera “Cuando el destino dejó de ser víspera” (mi obra reunida que fue editada en España) tal vez todo resultaría más sencillo
- para mí esta forma de establecer vínculos se inició por la necesidad de pertenecer, pues mi biografía dice, dirá siempre: es un forastero. Y el intento fue en vano. Lo único que conseguí fue construir un lenguaje. Uno que, a veces, ni siquiera ya me pertenece.

-IMPORTANTE
Mónica Belevan y Emilio Lafferranderie acompañarán a Maurizio Medo en la presentación del libro "Dime novel", primera publicación de Ediciones Liliputienses en América Latina.

Librería el Virrey (Bolognesi 510, Miraflores), 7 p.m.