La pasión por contar historias
La pasión por contar historias

Un hombre acompaña a su padre moribundo a visitar la tumba en la que descansa el abuelo al que nunca conoció. Un grupo de amigos, provenientes de distintos lugares del mundo, en un safari de caza por las planicies de Zimbabue.

Después de un año de convivencia con su mujer, un hombre encuentra por casualidad unas fotografías, ocultas por más de una década, en donde su pareja aparece con un antiguo amante en situaciones comprometedoras. Tres escenarios muy distintos, pero que guardan algo en común: ellos son el punto de partida de los tres relatos que han sido galardonados con el Premio Copé de Cuento de este año.

, Carlos Arámbulo y Pedro José Llosa son, en ese orden, los ganadores de los tres primeros puestos de este galardón, que Petro-Perú organiza cada dos años. Los cuentos premiados se titulan, respectivamente, “Patrimonio”, “Fifteen” y “Unas fotografías, apenas”.

“Es importante que existan premios como este –señala Page, ganador del Premio Copé de Oro–. Dinamizan el mundo literario y cultural y generan un espacio de difusión muy interesante en un país en el que casi no se promueve el mundo del libro”. Por su parte, Carlos Arámbulo, quien se hizo acreedor del segundo puesto, señala el valor que tienen estos nombramientos en lo personal: “Sirven, también, para reafirmar la propia identidad como escritor. Creo que esa es la mejor recompensa”.

“Lo que hace falta, –señala a su vez Llosa, ganador del Copé de Bronce– es una mayor participación de la empresa privada. Los galardones de este tipo están en manos de instituciones estatales o sin fines de lucro, las cuales suelen descuidar la difusión de las obras. Después de todo –sentencia– lo importante de los premios es que la publicación vaya de la mano de una buena difusión”. Este año va a publicar "Las visitaciones", libro de cuentos con el que ganó el Premio José Watanabe.

CUESTIÓN DE ESTILO

Aunque el premio, la vocación y la amistad los unen, los tres escritores son muy distintos entre sí cuando se trata de cuestiones de oficio. Johann Page, por ejemplo, se define a sí mismo como un “realista emocional”. “Empecé a escribir en la universidad –comenta–.

En este entonces lo que me gustaba hacer eran relatos fantásticos. Pero con el tiempo fui desviándome hacia una forma de realismo en la que priman las emociones de los personajes. El mundoes descrito a través de ellas”.

Carlos Arámbulo, por su parte, confiesa haber vuelto a la literatura tras una suerte de divorcio con el oficio. “Estuve alejado de la literatura por algunos años, aunque creo que en parte es también por mi forma de trabajar. Yo construyo los cuentos en mi cabeza, línea por línea, y no los paso por escrito hasta que no están completos. Luego tengo que pulirlos, limar los detalles… y eso toma mucho tiempo. De hecho, mi último libro me tomó 10 años”. Dicha obra es una colección de relatos titulada "Un lugar como este".

Finalmente, Pedro José Llosa dice que todos sus cuentos giran en torno a un mismo problema. “Busco entender al individuo como sujeto político en el sentido más amplio, cómo lograr una consistencia entre convicciones políticas y actos cotidianos para soportarnos entre nosotros y a nosotros mismos”.

Hay, sin embargo, otra cosa que los une: la pasión por escribir cuentos. "El lector de cuentos es fanático del género –comenta Page–. Genera un tipo de placer muy especial, tal vez porque no permite las imperfecciones que se dan en la novela". Arámbulo no demora en agregar: "Lo que a mí me gusta es cómo se condensan tantas emociones en un espacio tan breve. La impresión es instantánea".

"Hay que tomar en cuenta –dice a su vez Pedro José Llosa– que es diferente hablar de un cuento que de un conjunto. Encontrar un buen libro de cuentos es más difícil que dar con una buena novela".

Finalmente, todos concuerdan en algo, que resume Page: "El cuento construye lectores. El buen lector de novelas adulto fue un buen lector de cuentos en su infancia". Una pasión a la que ellos, también, contribuyen.

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