Los relatos con espíritu teatral de Johann Page
Los relatos con espíritu teatral de Johann Page
Santiago Bullard

Hace unos meses, en abril, un relato de Johann Page fue galardonado con el Premio Copé de Cuento. Titulado “Patrimonio”, el relato gira en torno a la relación entre un hombre y su padre, al que acompaña a visitar la tumba que sirve de última morada a su abuelo. Un aura de tensa melancolía, de muda resignación, flota sobre cada uno de sus pasajes. Estos, a su vez, desarrollan una historia que reflexiona entre líneas sobre las limitaciones de las relaciones humanas y la crudeza que define a ciertas formas de intimidad.

“Patrimonio”, sin embargo, no es más que el principio. Sobre todo ahora que se nos revela como el primero de los siete cuentos que dan forma a “Todo termina esta noche”, el libro más reciente de Page. La presentación será mañana a las 7 p.m. en la FIL Lima.

De una u otra manera, tus cuentos vuelven siempre al tema de las relaciones humanas. ¿De dónde surge tu interés en esta cuestión?
Las relaciones entre las personas y la forma en que vivimos la intimidad son motivos que quería explorar. De alguna forma, las carencias emocionales y los resquebrajos que uno experimenta en el proceso de convertirse en adulto me fueron empujando hacia ello.

Los cuentos, entonces, son el resultado de un desarrollo personal.
De un desarrollo personal, sí, pero también literario. Para escribir estos cuentos me he nutrido, sobre todo, de la observación de la cotidianidad. Del otro lado están las lecturas, sobre todo las de algunos escritores que han desarrollado un estilo que me interesa mucho: la canadiense Alice Munro o los estadounidenses John Cheever o Richard Ford... Luego, durante el proceso de escritura de estos cuentos, noté que mi principal interés era dar una forma literaria a mis preocupaciones, a mis miedos y debilidades.

Se nota un interés particular por dar forma a muchas de las sutilezas que se dan en las relaciones humanas, eso a lo que Tennessee Williams llamaba “lo que no se dice”.
En efecto. Para mí, este libro ha sido el resultado de una búsqueda personal para encontrar una voz propia. Una que me permitiera hacer eso que tú dices: narrar las sutilezas que se dan día a día en ciertas relaciones profundas, cuando hay al mismo tiempo mucho y nada que decir. Pero lo esencial es la transparencia.

¿Y crees que has encontrado esa voz propia?
Sentí que la había encontrado luego de escribir cuatro o cinco cuentos. Claro que soy consciente de que esa es una búsqueda que nunca termina.

Es curioso, porque los relatos son profundamente psicológicos, pese a que en ellos predomina la acción.
Eso es algo premeditado. En mis cuentos, la historia prima sobre el lenguaje, y este es muy directo para evitar las ambigüedades. En ese sentido, he puesto más énfasis en la acción que en la contemplación o la reflexión, porque no me parece relevante mostrar los procesos mentales o psicológicos por los que un personaje hace tal o cual cosa. Basta una acción bien definida para que lo demás se dé a entender solo.

Casi como un texto teatral...
Bueno, el teatro ha sido una influencia tremenda para mí. Yo estudié actuación hace muchos años, y mi hermano Mijaíl es director teatral. Hemos tenido largas conversaciones sobre cómo construir personajes, y siempre llegamos al tema de la importancia de las motivaciones para la acción dramática. Por eso la mía es una literatura de gestos y actitudes, no de pensamientos y reflexiones.

¿Nunca has pensado en escribir una obra teatral?
¡Por supuesto! Es más, alguna vez hemos hablado, mi hermano y yo, de hacer un proyecto en conjunto. Ya se verá.

MÁS INFORMACIÓN
Lugar: Sala Blanca Varela de la FIL Lima. Dirección: Parque de los Próceres,  Jesús María. Día y hora: Sábado 25 a las 7 p.m. 

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