Redacción EC

No hay duda que el desfile más ansiado fue el de Chanel. Y la espera no fue en vano. Como lo ha hecho siempre, Karl Lagerfeld, director creativo de la marca, reinó en la  con sus excesos. La escenografía la definió como naturaleza sintética. De hecho, él mismo declaró a la prensa: "Después de este oscuro, horrible, comienzo de año (es invierno en París), se necesitaba algo así". En ese sentido, su propuesta para la temporada primavera-verano reventó en colores florales y pasteles, pero a la vez mantuvo el estilo Chanel. El tweed, por ejemplo, estuvo presente en casi todos los looks, aunque con un toque moderno, más divertido y sensual. Por otro lado, manteniendo la tendencia mundial: combinó las prendas con botines sin tacos. 

Por otro lado, el diseñador francés, Julien Fournié desarrolló una colección muy alta costura en base a estampados y patrones. El peinado y el maquillaje fueron el toque dramático de la pasarela. 

Por último (pero no por nada menos importante), el desfile de Stephane Rolland ha recibido muy buenas críticas, tanto en medios especializados, como en las redes sociales. Los volúmenes de los vestidos y la fluidez predominan en su más reciente colección. Optó por los tonos claros.