Santiago Bullard

En términos generales, podría decirse que el synth pop es un claro ejemplo de hasta qué punto el desarrollo tecnológico puede determinar el nacimiento de nuevos géneros musicales. En la Alemania de los años ochenta se vio surgir a diversas bandas que no dudaban en echar mano de los sintetizadores de última generación para distanciarse del rock progresivo y el krautrock que dominaban el panorama.

Camouflage es una de las pocas bandas que han sobrevivido a esta época, en parte porque han sabido mantenerse a la altura de las nuevas tecnologías, y su formación sigue siendo la misma desde 1984. Su octavo disco de estudio, “Greyscale”, apareció en marzo, y ha servido de combustible para la gira que traerá a este trío alemán a tocar en Lima este viernes 11 de setiembre en la discoteca Coco's de Lince. Antes, conversamos con el vocalista, Marcus Meyn.

Desde sus orígenes, el synth pop se ha definido por el desarrollo tecnológico en la industria musical. ¿Eso sigue siendo igual para ustedes?

Eso que dices de las nuevas tecnologías es cierto, y hemos tratado de mantenernos al día en ese aspecto, pero la tecnología no es suficiente. Es verdad que hace que los procesos de producción sean más sencillos, pero componer sigue siendo tan difícil como lo ha sido siempre. Todo empieza con una buena idea, pero luego hay que traducirla en sonidos, en acordes y melodías, y escribir las letras.

¿Eso también vale para “Greyscale”, el disco que lanzaron a principios de este año?

Empezamos a escribir las canciones de ese disco en el 2010, así que podrías decir que refleja casi cinco años de procesos. Pero es una producción moderna, con un sonido muy actual, diferente a nuestros trabajos anteriores. 

Nueve años separan este disco del anterior, “Relocated”. ¿En qué sentido dirías que es diferente?

Lo primero, creo que hemos conseguido un sonido que es al mismo tiempo fresco y maduro. Heiko [Maile], Oliver [Kreyssig] y yo nos hemos pasado tres meses juntos en el estudio para asegurarnos de que las canciones fueran óptimas, desde la composición y la grabación hasta la posterior edición. Pero además creo que “Greyscale” refleja una forma distinta de escribir. Las canciones hablan, directa o indirectamente, de muchos temas sociales y políticos que antes no tocábamos.

¿De dónde surgió ese súbito interés por las cuestiones de este tipo?

De la misma realidad que nos rodea. No hay palabras para describir las cosas horribles que pasan alrededor del mundo, y de alguna forma hemos convertido ese shock en canciones.

¿Hay, entonces, una reflexión sobre la actualidad?

En cierto modo es una reflexión universal, porque los problemas entre las personas han existido desde siempre. Lo que enfrentamos no es solo un problema de la modernidad, sino un problema humano.

¿Tienen algún proyecto para cuando termine esta gira?

Cada uno va a volcarse en sus proyectos individuales. Entre la grabación del disco y la gira vamos a haber pasado suficiente tiempo juntos como para querer matarnos. Un tiempo a solas no nos va a caer mal.


(Videoclip de "Shine", el primer single del disco que lanzaron en marzo, y que presentarán en su concierto en Lima)