La agrupación se presentó con éxito el año pasado en la Feria Internacional del Libro y en el Gran Teatro Nacional. (Créditos: Gustavo Huamani)
La agrupación se presentó con éxito el año pasado en la Feria Internacional del Libro y en el Gran Teatro Nacional. (Créditos: Gustavo Huamani)
Rodrigo Moreno Herrera

Periodista

rodrigo.morenoherrera@gmail.com

En una época donde la música urbana parece ser el objeto de deseo de muchos artistas jóvenes, Crónica de Mendigos decidió preservar en su propuesta su herencia cultural. Esta banda peruana nació a fines del 2013 para demostrar que es posible tomar estímulos de géneros actuales sin dejar de lado las raíces que caracterizan a una ciudad mestiza y diversa como la nuestra. Si bien otros artistas como Lucho Quequezana o Damaris han logrado fusionar con éxito ritmos e instrumentos andinos con estilos más modernos, esta agrupación ha dado sus propios pasos con la experimentación musical.

Cuando se formó el grupo, sus miembros aún eran estudiantes del entonces Conservatorio Nacional de Música (hoy convertido en universidad). Según cuenta Albania Sánchez, vocalista y fundadora de Crónica de Mendigos, no se sentían conformes con la perspectiva de los maestros respecto a la creación. “Teníamos una formación clásica pero no nos sentíamos identificados con esa forma de ver la música. Empezamos a experimentar y nos dimos cuenta de que éramos capaces de crear algo que al principio parecía complicado”, cuenta.

Poco a poco su estilo fue tomando forma y se insertó en el postfolklore, un género que en otros países tiene un creciente número de exponentes pero que en el Perú resulta algo novedoso para la escena musical. “Queremos llevar de la mano a la tradición ancestral junto a la modernidad. Queremos combinar música tradicional de la costa, la sierra y la selva para hacer un retrato de todo lo que abarca nuestro país”, explica Alonso Pizarro, bajista de la agrupación y artista formado en la Escuela de Música de la PUCP.

-Una audiencia en crecimiento-

Albania Sánchez afirma que como banda tienen claro sus dos objetivos principales: compartir historias con la que sus connacionales se sientan identificados y demostrar la calidad de su propuesta. “Estamos construyendo nuestro público. Como todo producto nuevo y original, se necesita una etapa de inserción en el mercado. Cuando haces música diferente a la que suele escuchar la mayoría de personas, entonces el camino es más tedioso pero de todos modos estamos dispuestos a recorrerlo”, asegura.

De igual manera, explica que a pesar de que posiblemente en otros países haya un mayor conocimiento sobre esta corriente musical, el mensaje que desean compartir está dirigido en primer lugar a los peruanos. “Nuestras letras tienen un sentido crítico. Hablamos de una sociedad en la que hay desigualdad y pobreza, y que a la vez necesita esperanza. Contamos historias sobre personajes que podrían ser cualquiera de nosotros. Queremos que nos escuchen primero nuestros compatriotas porque con ellos compartimos esta realidad”, detalla Sánchez.

Mientras tanto, Pizarro remarca que, precisamente, es la esencia del contexto actual del país el que desean capturar. “Queremos mostrar un Perú del siglo XXI. Uno cosmopolita pero orgulloso de su tradición. Nosotros trabajamos para lograr transmitir eso”, señala.

Por ahora, la banda está concentrada en la producción de nuevos temas para el lanzamiento de su siguiente disco antes del Bicentenario. “A diferencia de otras agrupaciones, nosotros creamos colectivamente. Partimos de una propuesta base sobre la que cada miembro de Crónica de Mendigos aporta ideas y sugerencias. Este año queremos llevar nuestra música al interior del país con la misión de no solo entretener, sino también de mover fibras”, finaliza Sánchez.