Oscar García

Redactor en la revista Somos

oscar.garcia@comercio.com.pe

Para muchos peruanos los ochenta fue la edad de oro del rock argentino. Una época en que era natural prender la radio y encontrarse con bandas como Soda Stereo, Abuelos de la Nada, Enanitos Verdes, Virus, Fabulosos Cadillacs y GIT. Los último fueron una máquina de hits de la época, con canciones como Siempre fuiste mi amor, Ana (la calle es su lugar), Es por amor, Aire de todos. Conversamos con Pablo Guyot, Willy Iturri y Alfredo Toth, sus integrantes originales, que se vuelven a juntar luego de cinco años para dar un concierto este 9 de junio en el C.C. Maria Angola.

¿Es verdad que Perú fue el primer país que les tocó visitar fuera de Argentina?
Pablo Guyot: Fue el primer país que nos abrió la puerta. Me acuerdo que fuimos a tocar a la Universidad de Lima, creo, en una gira promocional, y nos quedamos una semana conociendo. Luego volvimos a los cuatro meses y el recibimiento fue increíble. Perú fue una palanca para lo que nos pasó en Latinoamérica, que fue una locura.

¿No sabían que eran populares cuando llegaron?
Alfredo Toth: No, para nada. No esperábamos nada. Estábamos en Argentina y un día nos dicen si queríamos ir a tocar a Perú con GIT. En esa época no era tan simple como ahora saber la acogida que tenés afuera, no había buenas comunicaciones ni redes sociales o internet. Era un poco como salir a descubrir América lo que nos pasó.

No era la primera vez que venían al país. Ustedes formaron parte de la banda de Charly García que vino a Lima antes, en 1985.
Alfredo: Sí, tocamos en la Feria del Hogar cinco fechas, un súper recuerdo. Nosotros habíamos hecho Clics Modernos con Charly, que fue un éxito, y la banda estaba tan buena que la salida del disco de GIT, que ya estaba grabado, se iba retrasando.
Willy Iturri: Lo que más me acuerdo de esa gira con Charly era la cantidad de gente, algo que no habíamos visto. Como participaba la gente del show, era una cosa increíble. Nosotros éramos muy chicos. Ya luego con GIT hicimos tres Amautas.

Esa visita de Charly marcó el estallido de un boom de rock argentino en nuestro país. De ahí llegaron los Fabulosos Cadillacs, Soda Stereo, Abuelos de la Nada, Virus, Miguel Mateos, Enanitos Verdes…
Pablo: Fue increíble. Siento que en esas épocas abrimos campo. No solo para nosotros sino para todo el movimiento. Había una cantidad de bandas que estaba muy buenas, miles, que estaban muy buenas. Nos sorprendió a nosotros, no lo podíamos a creer.

¿Qué creen que ocurrió para que suceda esta explosión de música en Argentina en los ochenta?
Pablo: Lo que pasó es que había muchos lugares para tocar. Hubo un movimiento de rock importante en los años 70s, pero lo que ocurrió en los 80s cuando llegó la democracia a la Argentina era que había muchísimos lugares para tocar. Un fin de semana podían 30 o 40 bandas. Solo tocando uno se hace mejor músico.
Willy: Fue una conjunción de cosas. Salió una cantidad de grupos con una personalidad increíble. Luego se fortaleció el movimiento con la Guerra de las Malvinas, porque se prohibió acá pasar música en inglés. Si bien, el movimiento ya existía, eso lo hizo más fuerte. Había muchas bandas con un estilo muy personal y con una firma propia, eso es lo que no veo ahora.

¿No había rivalidad entre las bandas por ver quién sacaba el mejor disco.
Willy: No, en la música no hay rivalidad. Fui muy amigo de Federico Moura (Virus), se venía a comer a mi casa. Con Soda lo mismo. Gustavo era mi amigo. Charly Alberty estudió conmigo en la escuela de música. Teníamos una amistad. El periodismo a veces trataba de hacer esos antagonismos, tipo River vs Boca Juniors. En música no existe eso. No era superar al otro era, era hacer las cosas bien.

¿Cómo se animan a salir de gira otra vez con GIT?
Willy: Nosotros trabajamos todo el tiempo. Ellos están produciendo y yo estoy como solista y viviendo en México. Un día estaba en Argentina haciendo unos shows y nos juntamos a almorzar. Vimos que había buena onda. Hicimos un selfie, almorzando, y lo subimos a las redes y no sabes la cantidad de gente que comentó. Cuando se juntan, ustedes son necesarios en este momento, regresen que el rock está muy bajo y no hay una nueva camada.

¿Sientes que el rock argentino ha bajado?
Willy: Lo dijeron ellos. Pero sí, lo siento. Del 84 al 94, todas las bandas que salieron, realmente no hay grupos que hayan llevado la bandera del rock. Una vez, como solista, en San Miguel (Lima) me dieron un reconocimiento por mantener vigente el rock en castellano. Eso me gustó. Acá si bien hay un movimiento rock que siguió, y que está presente, no hay una banda que agarrás y la sientas como personal o que nos represente como fue en los 80s.

Hablando de sonido propio, el de GIT era muy peculiar, sobre todo por la batería. Willy, ¿Cómo sacabas ese sonido?
Willy: Ese sonido se conseguía afinando y tocando con técnica (risas) y nada. Lo que van a escuchar en vivo, ahora en Lima, es ese sonido de batería. Es un sonido muy particular, sí.

Alfredo, el 2017 se cumplen 50 años de La Balsa, la canción de los Gatos que es considerada un hito dentro del rock argentino. Tu formaste parte de ese grupo. ¿Se viene algo especial?
Alfredo: Cuando tocaba en Los Gatos yo tenía 16 años. En estos días estaba hablando un poco del tema, con Pablo estamos haciendo el disco de Ciro Fogliatta, miembro de los Gatos, y bueno coincide con los 50 años de la balsa. En algún momento se barajó la posibilidad de que toquemos tres temas o cuatro temas de Los Gatos, pero en realidad estaría divertido, pero no se ha confirmado nada aún. Estar en Los Gatos para mi fue inspirador, me enseño a hacer música, a amarla y me convenció que este camino era importante para mí.

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