Niños del Colegio Guadalupe cantan el Himno Nacional. (Foto: Hugo Pérez)
Juan Carlos Fangacio

Digamos que la controversia en torno al podría graficarse con sus dos extremos sensibles: de un lado, su entonación parca y somnolienta durante la formación de los lunes en los colegios; del otro, el canto fervoroso de miles de hinchas en un estadio de fútbol (lo comprobamos como nunca en el último Mundial en Rusia). Entre ambos se tensa una historia polémica, que quema cuerdas vocales.

Su origen es relativamente conocido, pero también sazonado con mito: Ricardo Palma contaba que en 1821 José de San Martín eligió, entre seis aspirantes, a la composición de José Bernardo Alcedo. Lo hizo, dice Palma, poniéndose de pie y exclamando: "¡He aquí el himno nacional del Perú!". Pero esa sería una frase apócrifa, según lo explica el estudioso Carlos Raygada en su obra "Historia crítica del himno nacional", de 1954.

Aun más problemática que su música es su letra. O sus letras: la original de José de la Torre Ugarte, la mutada incesantemente con los años, la puesta en disputa por bandos diversos y objetada por su supuesto sentido humillante. Incluso ha habido intentos de cambiarla: el poeta José Santos Chocano, en 1901, y la cantautora Chabuca Granda, en 1959, escribieron estrofas alternativas, que hoy son solo anécdotas en desuso.

LA ESTROFA DE LA DISCORDIA

La desavenencia más reciente ocurrió en el 2009 cuando, durante el gobierno de Alan García y por iniciativa de las Fuerzas Armadas, se dispuso por decreto borrar del mapa la famosa primera estrofa del "Largo tiempo el peruano oprimido...", y reemplazarla en toda ceremonia oficial por la sexta, aquella que empieza con "En su cima los Andes sostengan..." y remata con una loa al "Dios de Jacob" (¿alguien dijo Estado laico?).

El argumento principal para impulsar dicho cambio fue que se trataba de una estrofa apócrifa, aunque ciertamente aceptada y muy utilizada por la gente. Fred Rohner, filólogo y subdirector del Instituto de Etnomusicología de la PUCP, señala en su recientemente publicado libro "Historia secreta del Perú 2" lo siguiente: "En ese acto, ¿no se revela a un Estado que no toma en cuenta a sus ciudadanos? ¿No fue acaso esta estrofa la que en casi dos siglos la creatividad popular había consolidado como la estrofa preferida de los peruanos y que […] fue seguro la que cantaron nuestros héroes antes de lanzarse a la defensa de Arica o de embarcarse en ese combate glorioso de Angamos?".

El propio Rohner se encarga de desmontar, cual historiador aguafiestas, otra leyenda a la que nos encanta aferrarnos: que el himno de Alcedo es el segundo más bonito del mundo, solo detrás de "La Marsellesa" de Francia. ¿Quién hizo tal ránking? ¿Cuándo se organizó el mundial de himnos?

La farsa se hace más evidente cuando nos enteramos de que tal subcampeonato lo compartimos con Chile, Colombia, México y otros países que se han creído el mismo cuento. En todo caso, se cuestiona Rohner, "¿por qué si vamos a inventarnos que uno de nuestros símbolos nacionales es uno de los más bellos del mundo, elegimos quedar en segundo lugar? ¿Por qué no decir, así sin tapujos, que nuestro himno es el más bello, con concha nomás?".

Partitura del Himno nacional. (Foto: El Comercio)
Partitura del Himno nacional. (Foto: El Comercio)

Preguntas oportunas que seguramente seguirán dando que hablar. Mientras tanto, en el crítico contexto patrio que vive el Perú, valdría la pena ponerse la mano en el pecho no tanto para entonar el , sino para hacer un mea culpa. Hay días en que cuesta y hasta duele cantar.