E cantante ha colaborado con destacados artistas como J Balvin, Natti Natasha y Bad Bunny. (Créditos: Facebook)
E cantante ha colaborado con destacados artistas como J Balvin, Natti Natasha y Bad Bunny. (Créditos: Facebook)
Rodrigo Moreno Herrera

La fama de Justin Quiles es inapelable pero relativa a la vez. Aunque su nombre no goce todavía de mucha popularidad, definitivamente las personas ya gozan con sus temas. Para algunos puede tratarse de un descubrimiento saber que es la mente detrás de “Cuaderno”, “DJ no pare” u “Otra copa”. Es posible que otros recién hayan notado su presencia este año, producto de esos arrebatos de interés que solo hits como “Cristina” ocasionan. Sin embargo, los conocedores del género urbano lo han seguido con atención desde que su carrera alzó vuelo con “Orgullo” en el 2014.

Antes de decantarse de manera definitiva por un estilo, los artistas suelen tomarse su tiempo y experimentar. Pero él solo experimentó una férrea seguridad por su vocación: siendo aún adolescente estaba convencido de que entregaría toda su energía al reguetón. “Siempre supe que así sería mi música. Es lo que me llena, lo que me corre por las venas. Crecí escuchando ese ritmo”, cuenta Justin Quiles a El Comercio.

En la actualidad, su firma se ha consolidado en el panorama de la música latina tras encadenar una serie de colaboraciones con intérpretes de la talla de Natti Natasha, J Balvin, Farruko, Bad Bunny, Zion & Lennox y Kevin Roldán. Atribuye su éxito al apoyo incondicional de su madre, quien tomó la complicada decisión de regresar a Puerto Rico para alejarse de la violencia en su hogar cuando sus hijos todavía eran pequeños. Una elección que los obligó a pasar su infancia en un refugio junto a otras familias que huían de condiciones similares. A pocos días de que regrese al Perú como parte del festival Barrio Latino, el cantante da detalles sobre su trayectoria, su vida personal y su producción musical.

A diferencia de su última presentación en Perú, ¿qué puede esperar el público para esta ocasión?

Estuve hace casi un año en un festival de Perú, aunque solo interpreté cinco o seis canciones. Ahora estoy muy emocionado porque daré un show más completo. La gente en Perú me está reconociendo más y eso me alegra mucho. El sábado los pondré a bailar. Incluiré en el repertorio bastante de lo nuevo pero también temas de mis inicios como “Esta noche” y “Orgullo”.

Los dos temas que acaba de mencionar marcaron el inicio de su carrera. Casi de inmediato tuvieron una versión remix con Maluma y J Balvin, respectivamente.

Fue una época que marcó lo que soy. “Orgullo” fue mi primer gran éxito. Lograr eso no fue fácil, todo ha sido paso a paso desde el principio. A partir de allí, he seguido creciendo, evolucionando. Tengo una trayectoria que incluye temas que han pegado alrededor del mundo. Me siento contento respecto a lo que hemos logrado y mi intención es seguir firmemente con ese crecimiento.

¿Qué ocurrió antes de ese primer éxito?, ¿cómo llegó esa oportunidad?

Regresé a Estados Unidos en octavo grado (14 años). Desde Puerto Rico ya cantaba, escribía canciones. Busqué personas que promovieran el talento, gente que podría respaldar mi proyecto. Trabajé en hoteles, restaurantes, como salvavidas, de todo un poco. A la par comencé a lanzar temas en YouTube y MySpace. Algunos sobrepasaron el millón de visitas, lo cual era complicado hace diez años. Entonces me empezaron a reconocer a nivel local. Continué ofreciendo shows pequeños hasta que Rich Music decidió apostar por mí. Creyeron en mí desde el principio. Uno nunca sabe si una canción funcionará o no, pero felizmente eso ocurrió con “Orgullo”.

¿Cómo se moldeó su propuesta musical?, ¿cuáles fueron sus principales referentes?

Siempre he escuchado música latina y música anglo. Crecí escuchando a los pioneros del género como Vico C, Don Chezina, Don Omar, Daddy Yankee, Baby Rasta y Gringo. Fueron los primeros en abrirnos las puertas a los demás. Por otra parte, también me gustan artistas americanos como Big L, Biggie o Jay Z. Hasta ahora sigo ambos estilos. Trato de escuchar lo nuevo que sale. Uno tiene que mantenerse al tanto de lo que está sonando.

En Barrio Latino se presentará junto a algunos de estos representantes del ‘old school’, como Don Omar. ¿Cómo se siente al respecto?

Es un orgullo compartir tarima con estos grandes artistas. Son cantantes que estuvieron antes que uno. Les tengo un gran respeto por comenzar ese camino. Gracias a ellos, mi generación puede cumplir su sueño.

¿Qué sigue ahora para su carrera luego de codearse entre los grandes del género?

Todos los años tengo nuevas metas. He escrito muchas canciones para otros, pero ahora me enfoco en mi proyecto personal. Quiero encontrar una línea diferente. “Cristina”, por ejemplo, es distinto a lo que he hecho antes y funcionó bastante. Me gustó y a la gente también, así que seguiré por ese rumbo. Ya no con temas tan románticos como antes, sino algo más para el baile, para la discoteca.

¿Se piensa desligar de ese estilo que le trajo buenos resultados?

Ese estilo nunca lo voy a dejar, es mi esencia, lo que me nace. Lo que quiero es ofrecer dos alternativas a mi público. No quiero quedarme atrás. Trato de hacer cosas distintas. Para el 2020 voy a lanzar letras un poco más cercanas a la realidad para que la gente se pueda identificar. Si se quiere liderar la industria hay que estar en constante cambio. Si analizas a los grandes como Daddy Yankee o J Balvin te das cuenta de que siempre prueban cosas diferentes.

¿Qué implica reinventarse constantemente en el mundo de la música?

Para mí es estar atento a lo último que se estrena, a lo que dicen los jóvenes. Es importante conocer las expresiones que utilizan, las palabras nuevas. Eso me ayuda a permanecer fresco. El público nota eso y por ello se enganchan con la música. También es importante no repetir lo que uno ya dijo. A medida que pasan los años es difícil mantener la calidad.

¿Qué más determina el éxito? Por ejemplo, muchos artistas latinos con talento emigran para tentar mejores oportunidades pero no siempre lo logran.

Eso es verdad. Hay mucho talento pero quizás no tienen un método de trabajo o una ética profesional. Hay que aprender cómo funciona este negocio y eso ocurre poco a poco. No es algo que sucede de la noche a la mañana. En la música es y siempre será complicado. Yo sigo aprendiendo. Creo que en algunos casos, estos jóvenes artistas se enfocan mucho en el aspecto musical y no en la conexión que su obra establezca con la gente. No se trata solo de cantar o de tener talento.

Según ha contado antes, no solo tuvo que superar los obstáculos inherentes a la industria, sino también una infancia muy dura. ¿Cómo lidió con esto?

Hay pruebas que Dios nos pone pero hay que salir adelante. Uno tiene sus caídas, todos pasan por cosas distintas. Mi experiencia de vida influye en mi trabajo. A mí me ayudan mis vivencias a la hora de componer, lo que le ocurre a otras personas. Hay que ver el lado positivo de la vida.

Abiertamente ha apoyado a colectivos que combaten la violencia doméstica. ¿Qué le diría a quienes provienen de contextos conflictivos?

Que nunca se rindan porque yo vengo de ahí también. Tengo una familia luchadora, una madre luchadora que pasó por maltrato. Hubo mucha violencia en mi casa. Pero hay que romper ese hielo y salir de ese mundo. Uno no puede dejar que el pasado arruine su futuro.