María Pía Barrientos

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Rimmel en los ojos. El rostro multicolor tras una larga sesión de enaltecedor maquillaje. El ‘push up’ más abultado que existe en el mercado y un escote prominente para mostrar sus resultados. Está lista para matar, para arrasar y por fin poder conquistar el corazón de aquel galán que está a punto de graduarse de tortuga humana. Si esta escena tantas veces repetida llevara un ‘soundtrack’ que lo musicalizara, ese sería sin duda “Dressed for Success”, noventerísimo éxito que, junto a otros tantos temas de , le puso ritmo a nuestros avatares de antaño. Ayer, 17 años después de la primera vez que inocularon romanticona descarga en Lima, el dúo sueco estaba de regreso. Aquí los pasajes de una noche cargada de ‘feeling’ rocanrolero.

Comienzo con punche

Nada mejor que comenzar una velada musical con una banda de peso y trayectoria. Los argentinos de . no solo cumplieron con abrir un concierto que prometía calentarse. El Estadio Nacional iba llenándose cuando, a las 7:45 p.m. los cáusticos artífices de éxitos como “Ana”, “Siempre fuiste mi amor” y “Es por amor” comenzaron con una tanda casi ininterrumpida de éxitos ochenteros en nuestro idioma.

“Queremos compartir con ustedes lo que nos está pasando en estos momentos. Son cosas muy buenas. Con ustedes…”, anunció Alfredo Toth, vocalista de la agrupación gaucha. “No” se escuchó luego. “Leí mal”, aceptó otro cuando se dio cuenta de que había empezado a tocar el tema equivocado. “Íbamos a tocar una de Roxette”, bromeó de inmediato uno de los integrantes de GIT.

Pese a los malentendidos musicales, el trío cumplió y encendió a cerca de 10.000 personas que amenazaban con no parar de recordar y trasladarse hacia otras épocas. Git indicó que había llegado a cantar y no a hablar y así lo hizo. Es que a veces una buena canción dice más que los más extensos discursos.

Dúo dinámico

La multitud esperaba mientras aprovechaba para empilarse más con un poco de alcohol. Después de un rato que se sintió casi eterno, Roxette entró en escena.

ya no tiene 25 años. Las arrugas revelan su edad: sus 53 años llevados en un mundo de incesante ritmo y color. Pero Gessle estaba junto a ella, como siempre, dispuesto a conquistar. Sonaron los primeros acordes de una canción que marcó la vida de millares. Y el público se dio cuenta de que, aunque ya no eran 2 jovencitos, el dúo no se haría el sueco: seguía siendo el mismo y, como siempre, lo entregaría todo. Hace 17 años que no pisaba esta tierra. Era tiempo de reivindicarse.

“Dress for Success”, entonaron para comenzar con fuerza. La maquinaria sueca funcionaba a la perfección. Era tiempo de embarcarse en una aventura hacia tiempos lejanos, a un mundo de comienzos de los noventas en el que todo parecía más extremo.

Y Lima recordó. Y Lima zapateó. Y Lima coreó los grandes éxitos de sus años mozos. Hubo para todos. Los nostálgicos tuvieron una dosis efectiva de musical regresión; las parejitas tuvieron el soundtrack perfecto para abrazarse y bambolearse tiernamente al son de las más románticas canciones; los libidinosos coreaban hasta quedar afónicos temas como “She’s got the look” y los despechados aprovecharon para desplegar todo el sadomasoquismo apoyados en “Listen to you heart” o “It muss have been love”.

Descarga romántica

El corazón comienza a bombear cada vez más rápido. Recuerdas. Casi lo ves nuevamente. El día en él que te rompió el corazón, que te destrozaron una vez más, que te dejaron vestidita° y alborotada°. El día en el que te chotearon por primera vez. Casi puedes verte arregladita° con tus mejores galas. Hoy lo recuerdas con una sonrisa en el rostro. Y te bamboleas al son de la canción que un día te hizo llorar a mares.

Luego Roxette sorprende. El guitarrista de la agrupación tiene un truco bajo la manga y con una inteligentísima movida consigue conquistar a los más duros. Una versión rockera de la peruana “El cóndor pasa” empieza a aullar gracias a la fricción de las cuerdas. El público aplaude y se vuelve loco, mientras tararea acompasado.

Lo mejor de la noche comenzaría a mitad de la presentación. “Joy Ride” empezó a sonar. Luego el dúo se dirigiría a los danzantes nostálgicos con un masticado “Muchas gracias”. Las esperadas versiones de canciones en español jamás llegarían, pero no importaba, lo dado estaba valiendo la pena. “Spending my time”, llegó luego para provocar la primera contracción de placer que se permitió ayer Lima. “She’s got the look” aterrizó después para subirle el ánimo a las damiselas presentes, que por un momento se sintieron como las reinas indiscutibles del baile, como las quinceañeras eternas del vestido rosado estilo chifón.

Era tiempo de despedirse. Todo estaba por acabar en una noche dedicada a la nostalgia, al entretenido ejercicio de recordar el pasado con el mejor ánimo y las pilas cargadas. “Listen to your heart”, finalizó Roxette para decir adiós, para despedirse con un hasta luego, para recompensar la espera de 17 años, para mostrar su lado más romántico y estampar una demoledora estaca en el corazón de los limeñitos maduros que un día fueron mocosos noventeros.

Se agarraron de las manos y dijeron adiós. Un reggaetón llegaría minutos después para confirmar que todo había terminado. Lima suspiró tranquila. Las gargantas se mostraban adoloridas, pero el pecho estaba contento, había conseguido recordar sin dolor y divertirse sin freno. Y por fin comprendió una cosa. Los buenos tiempos no han pasado. Si Roxette puede seguir desplegando su poderío tal y como lo hacía hace más de 2 décadas, lo menos que podemos hacer nosotros es seguir disfrutando de lo bueno, vistiéndonos para tener éxito y esforzándonos por escuchar a nuestro corazón.

***

Este lunes 9 de diciembre falleció , reconocida por ser la voz principal de , el dúo sueco que compartía con Per Gessle. La cantante padecía de un tumor en el cerebro desde el 2002.

Como se recuerda, Marie Fredriksson dio a conocer la noticia de su estado de salud en setiembre del 2002, cuando contó que todo había comenzado con una pérdida paulatina de la memoria. Olvidaba algunas letras de las canciones y, pronto, presentaría desmayos constantes. Finalmente, le diagnosticaron cáncer cerebral.

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