A.N.I.M.A.L. en Lima: la banda promete una noche explosiva
A.N.I.M.A.L. en Lima: la banda promete una noche explosiva
Santiago Bullard

Hasta hace unos meses, la historia de Acosados Nuestros Indios Murieron al Luchar, banda conocida por las siglas A.N.I.M.A.L., había sido la de un incendio controlado. Luego de su fundación en 1992, la banda logró colocarse como un referente del metal en Latinoamérica e incluso en ciertos sectores del público en Estados Unidos. Pero fue  una historia con altibajos, y las llamas se extinguieron. A.N.I.M.A.L. se disolvió en el 2006. Sus miembros se sumaron a otros proyectos y parecía que algo había llegado a su fin. Hasta que, en marzo de este año, la bestia fue resucitada por Andrés Giménez (fundador de la banda), el bajista Cristian Lapolla y el baterista Marcelo Castro. Poco después inició una gira cuyo último episodio se escribió en el festival Rock al Parque de Bogotá, donde se presentaron ante 20.000 personas el lunes 17 de agosto. Esta noche se presentan en Lima, en la discoteca Céntrica.

-La formación actual de la banda es la misma que grabó “Animal 6”, su sexto disco, y el que reveló su lado más duro.

Andrés Giménez: Eso no significa que el sonido que hagamos en adelante vaya a ser así. A.N.I.M.A.L. va mucho más allá de los nombres propios de los músicos que toquen en ella. Es una suerte que seamos nosotros tres, porque nos llevamos bien y nos gusta tocar juntos, pero podría haber sido cualquier otro. Lo importante es el sentimiento, nuestro y del público.

Marcelo Castro: Aunque es verdad que esa impronta dura, explosiva, surgió cuando nos reunimos los tres en el 2001. Supongo que eso no es casual.

-Eso quiere decir que no se trata de una reunión para una sola gira, entonces…

AG: No, es una reunión para morir con A.N.I.M.A.L. o para matarlo en el intento. Hay un compromiso total. Hacer una gira solo por cumplir con un contrato sería una falta de respeto al público. No nos interesa ese circo.

MC: Lo importante es tocar por el sentimiento y por el público. En el festival Rock al Parque de Bogotá había tres escenarios. Pedimos el más pequeño, porque era el único sin vallas de contención.

-¿Hay mucho de ese circo entre las bandas de metal en Latinoamérica?

AG: Las hay, pero menos que en otros géneros.

MC: Supongo que como tampoco tenemos tanto apoyo de los medios como el que tienen otros estilos musicales, hemos aprendido a ser solidarios.

AG: Es verdad. No hay tiempo para pelear entre metaleros.

-¿Por qué se disolvió la banda en el 2006?

AG: Creo que fue por falta de madurez. Tuvimos mucho éxito en muy poco tiempo, con una edad promedio de veintitantos años. Esa fórmula puede ser terrible. Nos hacía falta alguien con experiencia, un mánager que nos pusiera los frenos.

-Se habla mucho de la importancia de Charly García en la consolidación del rock en español. ¿Hay alguna deuda con él por parte del metal en esta lengua?

AG: No. No de ese tipo, al menos…

Cristian Lapolla: Lo que tenía él era la actitud, las ganas de romperlo todo.

MC: Charly fue un revolucionario, eso es incuestionable. Pero si reúnes a las bandas de metal argentinas a charlar, es probable que su nombre no se mencione ni una vez.

AG: Exacto. No creas que ninguneamos a Charly. Él fue un genio, y cada vez que sacaba un disco demostraba que él estaba 15 pasos por delante del resto. Pero el pionero del heavy, del punk, de todo lo que tenga distorsión en Latinoamérica, fue Pappo. Era como Ozzy Osbourne, pero de la calle. Él empezó tocando con Los Gatos, en la misma época que Charly lo hizo con Sui Generis…incluso un poco antes. Los dos eran muy amigos, además. La otra gran figura para el metal aquí fue Álex Lora, de El Tri.

-¿Y qué hay de León Gieco? Sé que han grabado con él.

AG: Es muy buen amigo nuestro. No solo hemos grabado con él, también hemos compartido escenarios. Y te diré una cosa: canta metal mucho mejor de lo que la mayoría de metaleros se podría imaginar.

-También han grabado con Lemmy Kilmister, de Motörhead. ¿Cuál es la historia detrás de esa grabación?

AG: Eso fue algo hermoso. Estábamos grabando en Los Ángeles y un día, en un restaurante, lo vimos jugando Pacman en una maquinita. Fuimos a hablar con él y terminó comiendo con nosotros. Increíblemente, conocía la música de A.N.I.M.A.L. y nos dijo que si volvíamos a grabar por allí que le avisáramos para hacer algo juntos. Como le dijimos que seguíamos grabando, nos dijo que pasáramos a buscarlo al día siguiente, y eso hicimos. Le dijimos que escogiera una canción para hacer un ‘cover’, y él escogió “Highway to Hell”, de AC/DC.