"Nadie incendia el mundo", el nuevo disco de Cocaína
"Nadie incendia el mundo", el nuevo disco de Cocaína
Santiago Bullard

Se dieron cita una madrugada. Ignacio Briceño y Jorge Ramírez llevaban un buen tiempo trabajando lado a lado con el artista plástico Juan Javier Salazar, siguiendo sus instrucciones para ultimar la pieza que, esa noche, se convertiría en una declaración de principios. Con ellos estaban Salazar y el fotógrafo Musuk Nolte. La escultura, titulada “El rayo”, estaba hecha de madera, pero habían abierto varios agujeros sobre su superficie y en cada uno de ellos colocaron un fósforo. En medio de la penumbra que precede al alba, ellos le prendieron fuego a la pieza, que ardió durante minutos, tiempo suficiente para hacer las fotografías del caso. Antes del amanecer, Ignacio y Jorge ya sabían cuál sería el título del nuevo disco de su banda, Cocaína. 

Ignacio y Jorge rememoran este momento casi con solemnidad. “Nosotros ya habíamos considerado ponerle ‘Nadie incendia el mundo’ –señala Briceño, vocalista de la banda, en referencia a la nueva placa–. Está tomado de un poemario de Victoria Guerrero y nos gustó no solo por su fuerza sino también porque encierra un doble significado: por una parte, es un desafío, pero también está diciendo que nadie puede incendiar el mundo porque ya lo habían hecho antes”. 

Jorge Ramírez, baterista, comenta a su vez que este disco marca, para ellos, un nuevo momento. “Empezamos a grabarlo paralelamente con el disco anterior, hace tres años, pero creo que es el primer disco realmente profesional que hemos conseguido. Eso se lo debemos, sobre todo, a Eddie Plenge [del estudio Dragón Verde], porque terminó enseñándonos cómo hacer lo que hacíamos, y finalmente se hizo nuestro productor. Pero también nos hemos consolidado más como banda. Hasta hace no tanto éramos tres. Ahora somos cinco y creo que hemos alcanzado un sonido más completo y potente”. 

Además de ellos, conforman el grupo Gustavo Villegas (teclados), Juan Francisco Ortega (bajo) y Eric Baltodano (guitarra), quien vino desde Trujillo. “El disco lo grabamos con otro guitarrista, Alan Poma  –agrega Ramírez–, pero él ya no está en la banda”. 

POESÍA Y TRANSMUTACIÓN
Tres han sido los años que la banda ha dedicado a las canciones que dan forma a “Nadie incendia el mundo”. De acuerdo con Briceño y Ramírez, muchas de ellas han cambiado a lo largo de este tiempo. “El caso más notorio –comenta Briceño– es ‘Estío’, que antes se titulaba ‘César Vallejo’ y trataba de rescatar la idea del poeta que tenía una vida y se divertía, más allá de lo que transmiten sus versos. Pero no cuajaba, y un día no sé cómo se me ocurrió buscar unos haikus de Basho y Buson que, casualmente, se acomodaban a la perfección a la música”. 

“Ha sido un trabajo durísimo –comenta Ramírez–, pero lo hemos disfrutado. El disco ha sido una colaboración de muchas manos, incluyendo a Eddie, a Juan Javier y a Musuk, y a todos los siento como parte de la banda. La verdad, ha sido un lujo”.

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