ANTONIO ÁLVAREZ FERRANDO (@tonyalfe83)

Pícaro, solidario y siempre listo para hacerte reír con alguna broma. Esas son tres características constantes entre aquellos que intentan describir a Héctor Lavoe, aquel chico del barrio Machuelito de la cantera de Ponce que puso a bailar al mundo y que falleció hace ya veinte años.

Papo Lucca, director de la Sonora Ponceña, pasó muchos momentos al lado del cantante de los cantantes. Estudiaron juntos la escuela primaria y coincidieron en la Escuela Libre de Música, donde Papo aprendía a tocar el clarinete mientras que Lavoe, el saxofón. Cuando se le pregunta por Héctor, Papo no puede ocultar su emoción: admiraba aquel ser extraordinario en escena y encantador como compañero y amigo.

Héctor era una gran persona. Muy simpático. Tenía ese don que no todos tienen que es caerle bien a todo el mundo, comenta el salsero puertorriqueño.

Héctor, además, tenía una vena cómica única. Recuerdo que una vez estábamos ensayando con los chicos de la Fania y él no llegaba. Esperamos y esperamos y de repente se abrió la puerta. Héctor asomó la cabeza, miró y dijo: demasiada estrella para tan poco cielo. Cerró la puerta y se desapareció, como si nada pasara (risas).

Así era él, muy espontáneo, afirma por su parte Eddie Montalvo al recordar a su ex compañero de orquesta y amigo. Ambos trabajaron juntos durante aproximadamente siete años en la orquesta dirigida por el Lavoe, tiempo en el que estrecharon una sincera amistad.

Eddie se ríe de algo que cuenta un momento después: Recuerdo que una vez en el corso de Nueva York, Héctor se trepó sin permiso a la tarima donde estaba cantando Oscar DLeón y empezaron a improvisar juntos. Armaron tremendo show. Oscar, con esa voz inconfundible, le decía: ¡mi hermano, usted sí que es sonero, sí que es sonero!.

Montalvo, conguero oficial de La Fania All Stars, asegura que si bien todo vocalista tiene una identidad propia, el jibarito de Ponce’ estaba bendecido por Dios.

Era una persona muy sincera y honesta, era del pueblo como todos nosotros, añade Jerry Rivas, vocalista del Gran Combo de Puerto Rico desde 1977.

Rivas, quien es dirigido por Rafael Ithier desde que tenía 21 años, recuerda la inolvidable rumba que armaron él y sus compañeros junto a Héctor Lavoe en el Madison Square Garden en la celebración del 25 aniversario de la Universidad de la salsa.

Esa noche fue espectacular. Han pasado 20 años desde su muerte, pero el legado de Lavoe sigue latente porque su talento era natural. Su estilo era genuino y eso es algo que valora mucho la gente. Lo original se queda para la eternidad y él era así, añade.

Una de las anécdotas que recuerdo –cuenta Héctor Pichie Pérez, vocalista de la Ponceña- fue para un aniversario de Joe Cuba, donde también participó Cheo Feliciano. Ya nos había presentado y le tocaba cantar a Héctor…

La orquesta rompió a tocar y cuando Héctor se alistaba para arrancar se olvidó la letra… La orquesta se quedó mirando. Héctor se sacó la chalina, la colgó en el parante del micrófono y, entre lo que se acordaba de la canción, empezó: respetable público espero que estén disfrutando esta linda noche… Fue una cosa tan graciosa que todo el mundo empezó a aplaudir, narra el intérprete de Fuego en el 23.

Pichie es uno de los más respetados cantantes del género musical en la actualidad y su voz es considerada una de las voces más selectas en el pentagrama salsero. Para él, Héctor Lavoe seguirá siendo el cantante.

Como dijo Gardel: veinte años no es nada. Héctor es y seguirá siendo por siempre el cantante de los cantantes porque su música sigue viva. Aunque esté en el cielo su legado sigue vivo para la eternidad.

Y para ti, ¿quién era Héctor Lavoe?