Retrato de José Portugal Catacora en Puno tomada por Víctor Chambi. (Archivo Familiar José Portugal Catacora)
Retrato de José Portugal Catacora en Puno tomada por Víctor Chambi. (Archivo Familiar José Portugal Catacora)
Diana Gonzales Obando

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Fue un adelantado para su época. Con la mirada vanguardista de los años treinta del siglo XX, José Portugal Catacora (1911-1998), postuló nuevas fórmulas para la pedagogía peruana que nacían de su sensibilidad y su profundo conocimiento de su entorno quechua y aimara.

Nació en Ácora, Puno, y fue hijo de Eusebio Portugal y doña Germana Catacora. “Mi padre se crio en ambos mundos, el mestizo (de parte de papá) y el aimara (por parte de mamá). A los 9 años aprendió el castellano, cuando empezó a ir al colegio”, nos cuenta Carlos Portugal, el hijo del notable pedagogo puneño.

En aquella época, Portugal solo pudo estudiar hasta el tercer año de primaria por una razón que a los oídos contemporáneos podría sonar absurda: en Ácora, su pueblo natal, el colegio solo enseñaba hasta el tercer grado por lo que el joven alumno tuvo que repetirlo en varias oportunidades. Con mucho esfuerzo y ante la adversidad logró formarse, desde los 16 años, como pedagogo en la Normal anexa al Glorioso Colegio San Carlos. Según Carlos Portugal, esta experiencia “realmente le encantó. Mi padre recordaba que le habían dicho que era bueno para maestro porque sabía contar cuentos y eso le gusta a los niños. Con esa habilidad se recibió como maestro y acogió la herencia de los maestros indigenistas anteriores”. Fue así como Portugal encontró en el trabajo de maestro su verdadera vocación.

Es uno de los últimos maestros indigenistas y llevó la influencia del Grupo Orkopata, destacados intelectuales puneños y del sur peruano que innovaron en las artes, literatura y la cultura durante la vanguardia, así como en la educación. Fueron creadores del importante Boletín Titikaka.

Retrato de José Portugal Catacora en Puno tomada por Víctor Chambi. (Archivo Familiar José Portugal Catacora)
Retrato de José Portugal Catacora en Puno tomada por Víctor Chambi. (Archivo Familiar José Portugal Catacora)

Aunque en su casa de la infancia, Portugal solo tenía un solo libro y este se encontraba bajo llave, él encontró la manera de robarla para poder leer a escondidas. Los libros y la lectura fueron la llave maestra para convertirse en el importante referente de la innovación pedagógica que es en la actualidad.

Durante su formación como pedagogo tuvo la influencia de Julián Palacios, maestro indigenista y promotor de la lengua materna como parte de la educación en Puno. Este respeto por la cultura y sabiduría de los pueblos, fue el mismo que impartió Portugal Catacora en su propuesta experimental como parte de un movimiento exitoso que impulsaba la escuela nueva. Es decir, una escuela alterna a la institucionalizada, la misma que lograría materializar con la fundación del Instituto Experimental de Educación de Puno en 1947 con el apoyo del educador puneño José Antonio Encinas, quien en ese momento era Senador y un importante referente para Portugal. En esta escuela experimental logra desarrollar su propuesta innovadora con lo cual se convierte en un referente de transformación de la educación, una forma de enseñar por niveles según la madurez de los alumnos. Permaneció como director del Instituto Experimental hasta 1957 y después llevó esta experiencia a Lima. En la capital trabajó en el Ministerio de Educación invitado por el ilustre historiador Jorge Basadre quien entonces era ministro. Como parte de su educación permanente, logró obtener becas en el extranjero.

Imagen de 1937 de José Portugal Catacora con sus alumnos del Colegio San Carlos de Puno. (Archivo Familia José Portugal Catacora)
Imagen de 1937 de José Portugal Catacora con sus alumnos del Colegio San Carlos de Puno. (Archivo Familia José Portugal Catacora)

“Encinas aportó mucho con la teoría de la escuela nueva y mi papá encontró que muchas de las teorías proponían la educación espontánea. Entonces juntó ambas ideas”, refiere Carlos. Para Portugal la educación debía estar centrada en el niño, el mismo que pertenece a un entorno rural e indígena, que maneja habilidades propias y diferentes a las del resto y que se deben respetar e incentivar. Propuso, por ejemplo, que los niños debían comenzar su educación no en castellano, sino en su lengua materna, como el quechua o aimara, y después en castellano. “No había exámenes de conocimiento, sino evaluaciones psicopedagógicas para ver cómo iba evolucionando la capacidad de aprender, no el conocimiento”, agrega Carlos Portugal. Propuso liberar a los niños de “una educación autoritaria, coactiva, transmisora de información disciplinaria y rescatar la cultura indígena, difundirla y revalorarla”. Fue una propuesta transformadora de la educación que encontró en la dignidad de los niños una manera de formación y aprendizaje. “La Escuela Nueva peruana ha de orientarse de acuerdo con las modalidades propias de nuestra nacionalidad y organizarse sobre bases fundamentales lejos de todo formulismo político”, escribió Portugal.

El escritor Danilo Sánchez Lihon refirió sobre el maestro: “Es de aquella estirpe de maestros que unieron pedagogía a literatura, la ciencia y el arte, la realidad y la utopía, lo profesional a la lucha y al activismo social. Es un abanderado de la defensa del niño y sus derechos, principalmente del mundo de su imaginación; de su dimensión mágica donde es posible encontrar nuestra esquiva y turbada identidad, de alejar más las teorías e informaciones y de vincularnos con él más en la dimensión del afecto y del corazón”. El principal objetivo de Portugal fue siempre la reivindicación de los niños y de la cultura altiplánica, de tal manera que recopiló y publicó cuentos y leyendas tradicionales de los pueblos.

APORTES A LA LITERATURA INFANTIL EN EL PERÚ

Portugal Catacora es considerado en la actualidad también un importante promotor de la literatura infantil, incluso, uno de sus precursores en nuestro país. Era sumamente relevante para él conservar la mitología quechua y aimara porque se concebían como vehículos de enseñanza además de resguardar el pensamiento y la identidad de las naciones.

“Todos sus libros tienen que ver con la educación del niño y que siga vigente la cultura indígena. Mi papá tenía una obsesión porque nosotros aprendamos mitos y leyendas, por eso a la hora de dormir nos contaba esas historias”, recuerda su hijo.

 “Niños del Kollao” publicado en 1937. (Archivo Familia José Portugal Catacora)
“Niños del Kollao” publicado en 1937. (Archivo Familia José Portugal Catacora)

En 1937 publicó su primer libro, “Niños del Kollao”, considerado un libro fundacional para la literatura infantil en el Perú, escrito y publicado en Puno. Al igual que José María Arguedas, con quien entabló amistad en Lima y aprendió de su metodología de investigación, recopiló las tradiciones orales del altiplano para ser resguardadas en publicaciones como “Niños del Kollao”. En este, Emilio Vásquez, del Grupo Orkopata, escribió en el prólogo: “Esta colección de pequeños dramas que Portugal ha titulado ‘Niños del Kollao’, es uno de los fragmentos de la trilogía inconcusa de la Escuela: el niño, el maestro i el medio ambiente. Los relatos, en conjunto, son un precioso grano de arena, contributivo al acervo que se está recién formando para solucionar el problema de la educación peruana, o mejor dicho de la pedagogía peruana; eso que nos falta eso que es la clave de nuestra consolidación nacional”.

En “Niños del Kollao” se encuentran relatos como “El Diablo de poblacho”, “El número trece” y “La chita Panchita”.

Libro "Tierra de Leyenda" (1952) con leyendas de cada una de las provincias de Puno. (Archivo Familia José Portugal Catacora)
Libro "Tierra de Leyenda" (1952) con leyendas de cada una de las provincias de Puno. (Archivo Familia José Portugal Catacora)

Tiene una amplia bibliografía con aportes a la pedagogía y la educación, además, publicó revistas como “El educador andino”, “Puno pedagógico” y “Repertorio pedagógico”.

José Portugal tuvo una vida dedicada a la investigación con disciplina y curiosidad. Al cumplir 80 años decidió guardar en un archivador de metal los documentos, fotos y libros más importantes de su obra: “Algún día serán de utilidad”, dijo en aquel momento. Cerró la caja con llave y se la entregó a sus hijos. No volvió a escribir.

Portugal falleció a los 87 años en Lima. Sus charlas para docentes y el haberse involucrado tan profundamente con la educación peruana guardan sus aportes en la memoria de muchos profesores que valoran y continúan su labor.

MÁS INFORMACIÓN

  • Encontró en Manco Cápac y Mama Ocllo un modelo de enseñanza. En el artículo “La educación de Manco Cápac y Mama Ocllo y la educación indígena”, rescatado en la revista virtual “Pacarina del Sur”, escribió: “El hogar es primer ambiente por excelencia donde se educa al niño; por eso afirmamos de cada hogar fue antes y lo es actualmente una escuela viva, donde los conceptos formulados incluso por la nueva educación, como aquello que la educa­ción debe ser en la vida, por la vida y para la vida (...) Es en el hogar donde a través del mecanismo del vivir cotidiano, de la satisfacción de necesidades y la solución de problemas reales, funciona la educación no escolarizada”.
  • Con Arguedas compartió la “Mesa sobre el monolingüismo quechua y aymara y la educación en el Perú”
  • José Portugal forma parte de la exposición “21 intelectuales peruanos del siglo XX”, organizada por el Proyecto Especial Bicentenario. .
  • Conoce los perfiles de los peruanos ilustres que se publican cada miércoles en El Comercio, en la sección especial.

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