Actor de “Cyrano de Bergerac”, Gérard Depardieu, repasa en Lima sus mejores papeles sobre las tablas. (Foto: AP / archivo)
Actor de “Cyrano de Bergerac”, Gérard Depardieu, repasa en Lima sus mejores papeles sobre las tablas. (Foto: AP / archivo)

Aos despus de su inesperado retiro del cine, Greta Garbo recibi una sorpresiva oferta de trabajo. Un empresario teatral le pidi que apareciera en un espectculo en Broadway en el que poda hacer lo que quisiera. Es ms, le dijo: No haga nada. Mire a la audiencia. Por supuesto, la actriz ni siquiera respondi. Lo que aquel productor quera era vender un nombre y satisfacer el capricho de una audiencia por ver a una celebridad a cualquier precio.

Las cosas no han cambiado desde entonces. En Broadway continan apareciendo estrellas mediticas en diversas obras a pesar de su incapacidad para actuar en determinados roles, pero con el suficiente atractivo para vender tickets. Y en esta parte del continente, desfilan artistas en el ocaso o personalidades de gran temperamento que no se toman demasiado en serio a la audiencia local. En los ltimos aos hemos presenciado un triste concierto de Kiri Te Kanawa y a un Baryshnikov que apenas pis el escenario. Tambin los tediosos intentos de John Malkovich por tocar la sensibilidad latinoamericana con lo que l crea que era correcto o ese inapropiado montaje de Escenas de la vida conyugal en el Gran Teatro Nacional protagonizado por Ricardo Darn. Todo parte de un fuego fatuo encendido nicamente para vender tickets y que apela a la atraccin que ejercen determinados nombres.

Lo mismo acaba de suceder con la presentacin de Grard Depardieu en la semana que pas. Se anunci un espectculo unipersonal en el que el actor francs habra de representar algunas escenas del repertorio que lo hizo famoso. Y para ello se arm una parafernalia que incluy una visita al presidente Kuczynski. Hasta all el espectculo funcion. Y funcion bien.

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Lo cierto es que asistir a la actuacin en el auditorio del Pentagonito fue diferente. Para comenzar, el marco para tremendo acontecimiento cultural no era el ms apropiado. Pero, al parecer, para la empresa encargada del espectculo esto era lo de menos. De entrada, una cafetera improvisada con olor a fritanga y una demora de media hora en subir el teln, as como la ausencia de control dentro de una sala semivaca en la que los espectadores hablaron en voz alta durante toda la obra, por no mencionar la luz de los celulares, e incluso se escuchaba el llanto de un nio.

Tampoco haba un programa impreso que explicara qu bamos a ver, de dnde procedan las escenas, quin era el pianista que acompaaba al divo y qu piezas estaba interpretando sobre el escenario. Por supuesto, nada de esto tiene que ver con el talento del actor, pero si se trata de un show con tickets de 600 soles, creo que algo haba que afinar en este escenario.

En cuanto a la actuacin porque montaje no hubo, dir que el seor Depardieu mostr algo de su talento en determinados instantes. Como en la muerte de Cyrano de Bergerac que, de alguna manera, me record la escena del filme que protagoniz en 1990. Pero en conjunto era difcil concentrarse en un actor con serios problemas para desplazarse sobre el escenario, atado a la lectura de un guion impreso y rodeado por todos los formatos de subttulos que no siempre calzaban con el parlamento proyectados por pantallas que ofrecan una inesperada instalacin de arte contemporneo. Como era previsible, antes de acabar el primer acto, un grupo de espectadores salieron a pedir explicaciones. No encontraron a una persona capaz de resolver sus dudas y abandonaron el Pentagonito.

Nada de esto empaa nuestra admiracin por Grard Depardieu. Su lugar en nuestros corazones de cinfilos est intacto por pelculas como 1900, Loulou, El ltimo metro, La decisin de las armas, Danton o el mismo Cyrano de Bergerac, por mencionar algunos de los ttulos de su gran filmografa. Aunque, claro, tambin ser recordado este triste espectculo teatral que nos acaba de ofrecer.

Mencin aparte para la ejecucin musical del pianista David Fray, quien merece una mejor presentacin en Lima, y cuyo talento pas desapercibido para una audiencia que tomaba sus interpretaciones como intermedios para conversar o ir al bao.

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