Gloria María Solari educa sobre la Amazonía a través del teatro.
Gloria María Solari educa sobre la Amazonía a través del teatro.
Melvyn Arce Ruiz

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 es una de aquellas figuras cuyo trabajo te hace recordar la importancia y complejidad del teatro para niños. En cada uno de los espectáculos que ha realizado con , la asociación cultural que dirige, se ha preocupado por tocar temas tan trascendentes como la explotación infantil o la preservación de los recursos naturales del Perú con especial cuidado tanto el fondo como en la forma. "El secreto de la sabiduría" es el nombre de su más reciente trabajo y el tercero en el que toma a la Amazonía como protagonista de su mensaje. Además de un llamado a la conservación de las riquezas naturales, la obra nos invita a fortalecer nuestra identidad como país amazónico. Cuenta con niños de la etnia y con uno de los líderes de la comunidad (Demer Ramírez) en esta misión

En este espectáculo vuelves a tener a la Amazonía como punto de partida. ¿Por qué tu interés de retratarla?
Porque me parece importante que los peruanos tengamos muy presente que el mayor territorio peruano es amazónico. Quiero creer que es por los Andes que nos separan de la Amazonía que la información no nos llega de manera tan natural como debería ser y no por los intereses de las empresas privadas y del poder económico que maneja el país. Tenemos muchísima familias lingüísticas, como 45, y tantas etnias diversas, muchas en extinción; estas etnias no tienen fronteras, significa que son prácticamente naciones independientes. ¡Tenemos que despertar todos y saber la maravilla que tenemos! Para mí es como El Dorado, pero no por la riqueza que pueda extraer de allí, sino la riqueza cultural, la biodiversidad, las etnias, los misterios, las leyendas, la cosmovisión, la sabiduría. Me parece maravilloso, por eso yo defiendo el patrimonio amazónico en toda su magnitud. Defiendo el patrimonio amazónico como inherente e irrenunciable para todo aquel que sea amazónico.

¿Qué detona tu interés por estos temas?
El interés central de mi asociación cultural es la responsabilidad social. Si es que mis proyectos artísticos no tiene una conexión social, no me interesan en realidad. Mis proyectos artísticos tienen todos una conexión. Desde un comienzo, antes de iniciar mi asociación cultural, siempre lo mío fue contactarme con realidades. La primera cosa que me interesó fue la problemática del trabajo infantil, los niños de la calle. Así se dio mi aproximación a las , con quienes hice la obra “Mundo de todos”.  A los niños de la etnia shipibo conibo los conocí con el proyecto de “Amazonia, el corazón del planeta”, que fue en el Teatro Municipal. Allí reuní gente de la etnia shipibo conibo, que son de Cantagallo; a los asháninkas, de Satipo; a los boras, a una hora de Iquitos; y para la escenografía trabajamos con un pintor reconocido de la etnia uitoto, Rember Yahuarcani. La música la hice con Mino Mele, quien ya falleció y era un estudioso de la música tradicional y se había metido con todo a los sonidos oriundos de la Amazonía. Y así conocí a los niños de la etnia shipibo conibo, con quienes tengo un compromiso.

¿Qué compromiso?
Creo que cuando uno comienza un vínculo, más aún con alguien que te necesita, no puedes cortarlo, sería una desgracia para uno mismo. Estoy con ellos mostrando su riqueza, porque es triste que estén acá buscando oportunidades e intentando salir adelante porque no tienen un desarrollo sostenible. La riqueza la tienen allá. Yo he estado en la selva y, si no tienes plata, tienes la comida allí, nadie se muere de hambre: tienes el pescado, la chonta… tienes todo en la selva; y no puede ser que estas personas vivan en un clima hostil, en una situación de indiferencia tremenda de todos nosotros. Aquí ellos siguen luchando por mantener su lengua, su cultura. Las mujeres siguen haciendo artesanías, los hombres siguen trabajando. Los niños siguen siendo niños de la comunidad. Ellos siguen su tradición y su cultura y su colegio shipibo conibo. La situación es tremenda y nosotros no podemos ser indiferentes.

Habiendo ya hecho varios espectáculos en torno a la Amazonia, ¿cómo abordas esta nueva historia?
Hubo un momento en el que estuve preguntándome: ‘¿Y ahora de qué hablo’, porque, en “Corazón del planeta”, la Amazonía era una mujer que enamoraba a un pescador, quien iba descubriendo toda su intimidad a través de su voz, una historia misteriosa, como son todas las leyenda amazónicas. Luego, en “El bosque de las maravillas”, que era más infantil, hablábamos de la fotosíntesis, del efecto invernadero, era como una escuela. Entonces, ya habiendo contado tanto, estuve preguntándome qué hacer y fue de pronto adentré en los diseños del , que son estos dibujos que se plasman en artesanías y en telas. Estos kenés se dibujan a través de viajes cósmicos que se realizan tras ingerir plantas sagradas. Son las mujeres las que pintan mientras realizan cantos y reciben el dictado del cosmos. Los grabados resultan ser mapas. Muchas veces muestran tu conexión con tu etnia, que se plasma en un mapa de la comunidad, o tu conexión con las estrellas. Es el universo el que te está diciendo con qué conectarte.

¿Cómo planteas esta idea en un espectáculo teatral?
En este caso, vemos a un niñito que tiene celos de su hermanita y, por eso, le quita el kené que está dibujando y se va al bosque. El niño se queda dormido bajo el árbol de la lupuna, que es el árbol al que invoca el aprendiz por protección en los viajes de ayahuasca y del que se dice que, si no lo respetas, te puede convertir en chullachaqui. Entonces, el niño se convierte en duende y empieza a pedir ayuda. Habla con la tierra y esta le dice que no lo puede ayudar, porque por buscar poder ha sido saqueada, le han extraído petróleo y tantas otras cosas. Lo mismo ocurre cuando le pide ayuda al espíritu de los árboles o al espíritu del río… todos van dando su testimonio de cómo han sido maltratados por la falta de sabiduría del ser humano. Y así el niño descubre qué es la sabiduría.

¿Cuán difícil es el proceso para crear tus shows, teniendo en cuenta que, además de una historia, buscas llevar un mensaje y representar una identidad en escena?
En lo que más me tardo es en escribir. Porque, cuando me siento, escribo mil historias, hago estructuras de conceptos, elaboro muchas tramas de principio a fin, pero no sigo si no lo siento en mi organismo, me amanezco y me vuelvo loca. Cuando llega lo que tiene que ser, me es muy fácil plasmarlo y elegir el lenguaje para ello, porque, cuando yo pongo a un niño en escena, sobre todo si se presenta al niño como tal, me gusta que se vea su ritmo interior, su personalidad, su identidad, su individualidad, que haya un respeto por el menor. A veces mezclo esto con el estereotipo, como en el dibujo animado, llevo todo al extremo.


Escenas de "El secreto de la sabiduría... Amazonía III". (Foto: Difusión)

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¿Cómo haces esto sin perjudicar el mensaje?
En este montaje es todo muy limpio. Hay un coro, tipo coro griego, que acompaña a los espíritus y que son presencia como de almas que le dan fuerza a quien habla. Están con posturas súper rígidas, el mentón hacia el firmamento y, porque ya existen estas entidades que dan un testimonio que es bien fuerte, hay también partes cómicas, que las hacen los niños como tortugas, sapos, delfines, pájaros. En esta puesta en escena me estoy yendo al estereotipo, los niños están entrando a este código de la expresión al extremo.

Más allá del estereotipo como una técnica de actuación, existe un cliché de la persona amazónica. ¿Cómo luchamos contra eso a través del arte?
Es bien difícil porque ellos mismos utilizan su cliché para el turismo y conseguir que sus derechos sean escuchados. Creo que lo que tenemos que hacer es respetarlos como nación y que ellos se fortalezcan en su propia identidad. Porque, si bien la globalización es buena y es bueno que no existan las razas, no debemos dejar de lado la cultura, porque es lo que nos hace valiosos y, si nos hacemos los ciegos con eso, empezamos a buscar su tierra, a no preguntarles y a sentir que yo puedo comprar la tierra de un asháninka y convertirlo en mi empleado porque es el que sabe de cultivos y es el que cultiva mi tierra. Pero lo que me estás preguntando es bien complicado porque justamente con el estereotipo de cada etnia, entrando al cliché de su cultura, podemos de alguna manera también defenderla. ¿No sé si me dejo entender? Yo creo que ellos merecen todo desarrollo, merecen desarrollo sostenible, pero si no quieren desarrollarse allí, tienen derecho a salir, viajar y ser lo que quieran. Es la falta de educación, de comunicación, de recursos y de oportunidades la que hace que muchos de ellos no quieran ser ellos (…) Porque, si ellos se educaran valorando su propia cultura, su etnia, su sabiduría, su cosmovisión y se fortalecieran en eso, sabrían defender lo suyo. (…) Entonces, comencemos con la educación. Cuando ellos estén con su identidad bien marcada y bien aceptada porque tienen conocimientos, logran un desarrollo sostenible y se sienten orgullosos de ser lo que son porque son respetados, creo que es momento de soltar el estereotipo, pero hay que respetarlos, porque tal vez el estereotipo que tenemos que ellos es que una pluma y un calato es amazónico y eso no es verdad.
Escenas de "El secreto de la sabiduría... Amazonía II". (Foto: Difusión)

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EL DATO
Actualmente, Gloria María Solari es embajadora de WWF, organización conservacionista con la que tiene varias causas en común: la identidad niño peruano, la defensa de los recursos naturales del Perú, la defensa de los derechos. Puedes saber más del trabajo de ellos, .

A TENER EN CUENTA
“El secreto de la sabiduría... Amazonía II” se presenta los sábados y domingos, a las 4 p.m. y en una temporada que va hasta el 18 de setiembre, en el Teatro Mario Vargas Llosa. Las entradas están a la venta en Teleticket de Wong y Metro y en el mismo teatro.  Parte de la taquilla recaudada es destinada a apoyar a la comunidad shipibo conibo de Cantagallo.


Reynaldo Arenas es parte del elenco de la nueva obra de Gloria María Solari. (Foto: Difusión)

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