Juan Carlos Fangacio

Los actores prefieren, por el momento, no declarar. Y los directores Claudia Tangoa y Alejandro Clavier hablan con discreción y cautela. Los ensayos de "San Bartolo", obra que se estrenará este viernes en el teatro La Plaza, tienen a escenógrafos, vestuaristas, luminotécnicos y también abogados. Sí, abogados. Porque el asesoramiento legal es clave al tratar un tema tan delicado como el de las denuncias por abuso contra diversos miembros de la organización religiosa . Un asunto que hasta el día de hoy continúa en los tribunales.

La obra es interpretada por ocho actores –Juan Carlos Pastor, Nicolás Valdés, Gabriel González, Stefano Tosso, Ítalo Maldonado, Claret Quea, Sergio Gjurinovic y Diego Carlos Seyfarth–, todos los cuales cumplen con el prototipo del sodálite promedio: muchachos de clase media alta, vestidos con camisas y pantalones de tela, algunos de ellos con barba rala y con ojotas franciscanas. Y así, uniformizados, se intercalan los roles para mostrar lo que ocurría en las casas de formación del Sodalicio en el balneario de San Bartolo y en otras de sus sedes.

"Hemos recopilado gran cantidad de material escrito, hemos entrevistado a miembros actuales del Sodalicio, e incluso recogido testimonios de algunas de las víctimas", cuenta Claudia Tangoa, quien ha escrito y dirige la puesta en escena junto a Alejandro Clavier. Es él quien agrega: "Comenzamos a trabajar con textos dispersos, con mucha improvisación. Recién hace unas semanas hemos completado el guion final de la obra. Hemos descubierto en el proceso lo que queríamos decir con la obra".

Y ha habido más elementos que han ayudado a dotar de verosimilitud al montaje. El trabajo de musicalización, por ejemplo, estuvo a cargo de Martín Pérez del Solar, quien conocía varias de las canciones que se entonan en la puesta en escena y además aportó detalles como la forma en que solían comer en torno a la mesa. Quién mejor que un ex sodálite para reflejar la realidad desde adentro.

Lo mismo con el periodista Pedro Salinas, autor de "Mitad monjes, mitad soldados", libro que hizo estallar el caso en el 2015 al reunir una serie de denuncias contra el líder de la agrupación, Luis Fernando Figari, y varios otros de sus miembros. "Los directores de la obra me buscaron hace un año y me contaron del proyecto. 'San Bartolo' no está inspirada directamente en el libro, sino en todas las revelaciones periodísticas que han aparecido desde el 2011, así como las propias averiguaciones que ellos han realizado. Yo los he apoyado en todas las consultas que me han hecho. Digamos que he sido un colaborador muy entusiasta", señala Salinas.

REZOS Y GOLPES
Una gran hostia se ha colocado sobre el escenario. Y arriba, como figura divina, el retrato de Figari observa a los ocho jóvenes que recrean el día a día dentro de los intestinos del Sodalicio: desde el proceso de reclutamiento, que apela a la simpatía y el liderazgo de sus miembros, hasta las actitudes más escabrosas, que incluirían abusos físicos y psicológicos, según las denuncias de sus víctimas, que siguen esperando una respuesta clara de la justicia. Allí está el caso de Álvaro Urbina, el joven que denuncia haber sido violentado sexualmente por Jeffery Daniels. O los diversos testimonios que culpan por delitos –o encubrimiento de los mismos– a Figari, el fallecido Germán Doig, Jaime Baertl, entre otros. Porque la obra usa y expone los nombres reales de todos sus protagonistas. Puede que no haya sentencias cerradas, pero las acusaciones están.

La obra es escrita y dirigida por Claudia Tangoa y Alejandro Clavier (Foto: Alessandro Currarino / El Comercio)
La obra es escrita y dirigida por Claudia Tangoa y Alejandro Clavier (Foto: Alessandro Currarino / El Comercio)

"San Bartolo" perturba cuando pasa de los amenos cánticos religiosos a los desnudos y los tocamientos. Pero su propósito es ese: sacudir la atención del público en torno a un caso sobre el que todavía se ciernen demasiadas sombras. "Justamente el lema de La Plaza para esta temporada es 'hablar sobre lo que no se habla' –sostiene Clavier–, y con esa idea es que comencé a hacer esta obra". Un silencio del que Tangoa admite también haber aprendido: "Porque para mí misma fue complejo entender cómo personas con buena educación como estos chicos pudieron aguantar tanto tiempo esa situación. Pero de eso se trata: comprender todo lo que ocurrió para abrir la mirada y, por fin, ver las cosas de otra manera".

MÁS INFORMACIÓN
Lugar: teatro La Plaza.
Dirección: C.C. Larcomar, Miraflores.
Temporada: del 22 de junio al 20 de agosto. De jueves a martes, 8 p.m.
Entradas: Teleticket.