Jean Paul Sartre según Osvaldo Cattone
Jean Paul Sartre según Osvaldo Cattone
Santiago Bullard

Casi 70 años han transcurrido desde que Lizzie, prostituta de oficio, escenificara la tragedia de sus dudas por primera vez. Testigo casual de un crimen llevado a cabo por un blanco, ella es presionada por las fuerzas de la ley para que declare en contra de un negro. La tragedia, sin embargo, no corre de la mano de la sangre, sino que se centra en el drama de la libertad humana. Que es, precisamente, un tema que obsesionó, a lo largo de toda su vida, al autor de esta obra: el escritor y filósofo Jean-Paul Sartre.

La obra, titulada “La puta respetuosa”, se estrenó por primera vez en noviembre de 1946, en el teatro Antoine-Simone Berriau de París. Causó un enorme revuelo (como casi todo lo que Sartre escribía), al punto de ser declarada “antiamericana” cuando se la montó por primera vez en un escenario de Estados Unidos. El mundo, una vez más, no estaba listo para lo que Jean-Paul Sartre, ojo crítico de cada una de las épocas que le tocó vivir, tenía que decirle.

DESAFÍOS EN EL TIEMPO
“En el fondo, esta es una obra que habla de política. O más específicamente, es una obra sobre la manipulación política”. Quien habla es Osvaldo Cattone, el director argentino radicado en Lima, cuyas obras se han montado en el teatro Marsano de Miraflores durante más de 40 años. Ahora, a sus 82 años, se prepara para estrenar en Lima  “La puta respetuosa”.

Él conoce bien la pieza de Sartre. “Hice un montaje de esta obra hace mucho, en el teatro Maipo de Buenos Aires –comenta–. Yo tendría unos 20 años, más o menos, porque fue en los años 50, poco después de su estreno en Francia”. Ahora, sin embargo, la decisión de volver a llevar a Lizzie al escenario representa todo un desafío. Y esto en más de un sentido.

Ante todo, esta es la primera vez en casi 40 años que Cattone dirige una obra fuera del teatro Marsano. Allí se presenta el musical “Av. Larco”, cuya temporada durará hasta diciembre. “Para mí, eso hubiera significado pasar cuatro meses en casa –señala el director–, y es algo terrible, porque se me vienen pensamientos muy negativos. A mi edad, sabes de sobra que la muerte está muy cercana, y tampoco estoy en condiciones de viajar”. Por eso aceptó la propuesta de montar esta obra en el Teatro de Lucía, un espacio significativamente más pequeño que el Marsano.

Pero la obra representa también un desafío por su mismo texto. “La puta respetuosa” es una obra muy política, pensada específicamente para su tiempo, y podría no haber envejecido tan bien como lo han hecho otras obras de Sartre (caso de “Las moscas”, “Muertos sin sepultura” o, sobre todo, “A puerta cerrada”).

Ante este comentario, Cattone responde que, por eso, él ha adaptado la obra para situarla en un ambiente distinto: el Lejano Oeste de Estados Unidos en 1902. Para él, “al sacarla de su contexto, la obra gana universalidad”.

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