Fernando Zevallos, director y fundador de La Tarumba, habla con El Comercio sobre el letrero de "se vende" en uno de sus locales que tanto ha dado que hablar en redes sociales. Fotos: Archivo de El Comercio.
Fernando Zevallos, director y fundador de La Tarumba, habla con El Comercio sobre el letrero de "se vende" en uno de sus locales que tanto ha dado que hablar en redes sociales. Fotos: Archivo de El Comercio.
Czar Gutiérrez

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Deslumbrante, divertido e inolvidable: probablemente no existe un recuerdo más poderoso de la niñez que haber ido al circo. Ningún otro lugar como aquel círculo delimitado por un toldo para marcar con fuego la memoria, gracias a la puesta en escena simultánea y multiforme de música, danza, pintura y teatro. Para que el juego simbólico de emociones y sentimientos fluya a través de la poderosa vertiente lúdica. He ahí la obra de Fellini, Woody Allen o Picasso. El Antiguo Circo de Moscú, el Cirque Du Soleil de Canadá, el Big Apple Circus de Nueva York o el Fuerza Bruta de Argentina son verdaderos sellos de identidad nacional nómada. Tal vez por eso sonaron todas las alarmas cuando alguien subió a las redes la foto de un local de con el letrero ‘se vende’.

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Lo primero que quiero hacer es agradecer la preocupación de la prensa y de la gente que ha manifestado su cariño por La Tarumba, pero también quiero aclarar que no es la casona histórica que antes ha sido un espacio importante para el teatro peruano, en el que se han presentado Alberto Ísola, Edgar Guillén, Cuatrotablas o Pataclaun. Esa es, justamente, la casona que estamos salvaguardando. Lo que está en venta es un local que tenemos al frente para proteger la casa y su equipo humano. Es una estrategia para que La Tarumba siga más viva que nunca”.

Lo dice Fernando Zevallos, su director artístico y hombre orquesta. Culpable, además, de haber convertido al colectivo en un emporio cuya singularidad radica en haberlo vestido con elementos de la cultura nacional. Y para decirnos, esta vez, que la carpa no se ha venido abajo. “De ninguna manera. Más bien, en medio de todo, La Tarumba tiene la suerte de contar con ese local y ponerlo a la venta en estos momentos, cuando no solo el sector circense sino escénico en general está muy golpeado. Por eso también estamos coordinando acciones, a través de un gremio recién formalizado, para visibilizar al sector y apoyar a los compañeros que la están pasando peor que nosotros”.

El local principal de La Tarumba. Esta edificación no está en venta, cuenta Fernando Zevallos. Foto: El Comercio.
El local principal de La Tarumba. Esta edificación no está en venta, cuenta Fernando Zevallos. Foto: El Comercio.

Segundo aire

Con la tranquilidad que da saber que lo que se vende no es la célebre cubierta de lona sino el local donde funcionaba la Escuela Profesional de Circo –allí se formaban durante tres años los futuros artistas, muchos de los cuales llegarían a presentarse en los espectáculos centrales--, La Tarumba instrumentaliza ese espacio que la pandemia paralizó. “En este momento tenemos que ser inteligentes y objetivos. Y una de las maneras más objetivas para resistir es ponerlo a la venta para que, más adelante la carpa vuelva a brillar y los niños vuelvan a reír. Seguro que después estaremos abriendo un nuevo local y la vida continuará como antes de esta crisis”, dice Zevallos.

Seguro de reactivar su tradicional escuela gracias al apoyo de la comunidad y algunas instituciones, como Plaza Lima Sur, el director de La Tarumba prefiere, antes que hacer un control de daños, destacar la fortaleza y solidaridad del equipo humano que lo acompaña. “Todos se han puesto la camiseta, todos han sacrificado algo y todos están trabajando para ver si este año o el próximo volvemos con más fuerza. No quiero victimizar a mi institución cuando hay compañeros que la están pasando peor. Nuestro compromiso es con el público, con los niños que van a los talleres y con los jóvenes que asisten a la escuela. El espíritu sigue más vigente que nunca”.

Tarea que se ve apuntalada por el Circo Peruano Unido, que se acaba de formar gracias a la iniciativa de María Teresa Chirinos de Prodartes, Ernesto Pimentel de La Chola Chabuca, dos asociaciones de circos y SACITE (Sindicato de Artistas Circenses, Intérpretes y Técnicos del Espectáculo Perú) que reúne a más de cien circos a nivel nacional. Con una serie de acciones concretas —la organización de una muestra fotográfica de los cien últimos años del circo en el Perú, la presentación de un proyecto de ley al Congreso para declarar el día del circo peruano, la coordinación con el Ministerio de Cultura de los protocolos para reabrir espectáculos con público— buscan un segundo aire en esta coyuntura adversa. Que el viento les sea favorable, entonces.

El dato

Curso: “Tarumbeando” ofrece clases de circo, teatro y música.

Plataforma: Zoom.

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