En los extremos Martin Rivas (Sandro Calderón, izquierda) y Jesús Sosa (Alaín Salinas, derecha), alias ‘Kerosene’. Este último es el personaje principal. Hoy ambos –ex integrantes del grupo Colina– están en la cárcel.
En los extremos Martin Rivas (Sandro Calderón, izquierda) y Jesús Sosa (Alaín Salinas, derecha), alias ‘Kerosene’. Este último es el personaje principal. Hoy ambos –ex integrantes del grupo Colina– están en la cárcel.

Es una inmersión en un relato espeluznante. Y al fondo, un contexto histórico exhaustivamente cotejado durante más de siete años. Ese es el tiempo que le tomó al periodista Ricardo Uceda dar forma a . La investigación repasa y desvela el accionar y los excesos del Ejército en los años de la violencia terrorista. También es una trama sobre cómo algunos hombres se convierten en máquinas de matar.

El mismo Uceda ha acotado: “En este libro se narran acontecimientos que involucraron a militares y subversivos peruanos entre 1982 y 1993. Está escrito desde su perspectiva y no desde la de sus víctimas. Por tanto, no pretende ser toda la verdad, aunque sí una parte de ella que no es considerada. Los hechos fueron revelados por actores o testigos”.

El libro salió en el 2004 y exaltó más de un nervio castrense. Una nueva edición acaba de ser publicada. Este lanzamiento coincide con la adaptación al teatro de “Muerte en el Pentagonito”, que se estrenará el 25 de abril en la Alianza Francesa de Miraflores. Para ponerla en escena, era necesario concentrarse en ciertos ejes dramáticos. Uno de ellos es Jesús Sosa ‘Kerosene’, el despiadado agente de inteligencia del Ejército y ex integrante del grupo Colina, del que también fue parte Santiago Martin Rivas. Hoy ambos están en la cárcel. En la obra, Alaín Salinas interpreta a Sosa.

—La muerte sobre las tablas—
El director e impulsor de esta obra es Alejandro Guzmán. Él propone un relato de la pérdida de la inocencia, de un hombre que se transforma y es pervertido por las circunstancias. Además de su formación teatral, Guzmán fue estudiante de periodismo. Fue en su época de alumno que leyó “Muerte en el Pentagonito”. Y quedó fascinado y obsesionado.

Guzmán describe a Sosa así: “Dentro de la estructura militar, él trataba de hacer las cosas lo mejor posible. Hay una escena en la que le encargan vender ropa en Ayacucho para conseguir informaciones sobre los senderistas. Sus compañeros no venden nada, les va mal, y él se propone disciplinadamente hacer esa tarea bien, que parece algo tan sencillo e inocente. Luego, cuando empieza a matar, él sigue teniendo esa disciplina. Es inquietante que una persona, que aparentemente tiene una estructura confiable y bien dispuesta para hacer su trabajo, pueda ir transformándose en uno de los asesinos mayores de la historia reciente del Perú, y de los más crueles, además”.

Al director se le vienen también varias frases dichas por Carlos Basombrío en la presentación de la reedición. En esta trama desencantada, vemos a hombres ordinarios en situaciones extraordinarias. ¿Qué pasaría si nosotros nos encontráramos en esas circunstancias? ¿Actuaríamos igual? ¿Qué habría pasado si Sosa no hubiera estado en esa situación? ¿Estaría preso? Probablemente, no.
La adaptación cuenta con la venia de Uceda. “No he intervenido en nada”, afirma él. Y añade: “Me agradó la idea desde que la planteó Alejandro Guzmán, porque su grupo era compuesto por artistas jóvenes que se sentían realmente inspirados por las historias. Mi libro muestra hechos sujetos a variadas interpretaciones y deseo que hagan algo apreciado y exitoso”.

—Ayer y hoy—
Para Guzmán, “Muerte en el Pentagonito” es un relato que no ha perdido su vigencia. Él explica: “Hay actores políticos y sociales que siguen vigentes y que son mencionados en el libro. El mismo Sosa, en unos años, va a salir de la cárcel”.

Es una historia que, asimismo, dialoga con más de un suceso desconcertante de la actualidad. Al respecto, Guzmán acota: “Otra cosa que la hace vigente es que hoy la delincuencia es un tema que está en agenda y hay iniciativas como Chapa Tu Choro o de congresistas que proponen la pena de muerte, iniciativas que plantean frenar la violencia con más violencia. Eso es algo que el Perú ya experimentó no hace muchos años con consecuencias trágicas”.