Juan Carlos Hidalgo, Génesis Gallardo, Rut Ludeña, César Goyzueta y Elizabeth Orbezo son los performers de "¿Por qué a mí?". (Créditos: Angélica Gutiérrez)
Juan Carlos Hidalgo, Génesis Gallardo, Rut Ludeña, César Goyzueta y Elizabeth Orbezo son los performers de "¿Por qué a mí?". (Créditos: Angélica Gutiérrez)
Rodrigo Moreno Herrera

Fotos, objetos y canciones que evocan recuerdos y estimulan la memoria para traer al presente experiencias pasadas. De eso se trata el teatro testimonial, un formato escénico que recupera las vivencias de los protagonistas para compartirlas con el público. Precisamente, dentro de este paradigma se inserta “¿Por qué a mí?”, la primera obra peruana de este género que será trasmitida virtualmente.

En ella, cinco performers compartirán episodios de sus vidas donde vieron frustrados sus planes, se agudizaron sus miedos y sintieron confusión, pero que lograron superar gracias a la fe. Los artífices de esta creación, cuya primera función se estrena el 26 de julio, ensayan a diario desde hace dos meses para sobreponerse al reto de capturar la atención de la audiencia de manera remota. A propósito de ello conversamos con la actriz , egresada del TUC, quien dirige la propuesta.

El relato testimonial ha tenido una presencia significativa en la escena teatral peruana durante la última década. Sin embargo, hasta ahora la fe no había sido abordada como temática principal. ¿Cómo nace esta propuesta?

La situación que vivimos me motivó a sacar esto adelante. En la iglesia a la que asisto, los jóvenes solemos reunirnos los sábados de manera virtual y ahí escuché testimonios de personas con COVID-19. Se me ocurrió que sus experiencias podrían ser contadas con recursos escénicos para mostrar sus luchas y aprendizajes en medio de un contexto complicado. Pero sobre todo, me interesaba que la gente vea cómo se lucha contra esta pandemia con la fe. La idea se fue consolidando de a pocos y es así como ahora estamos a puertas de estrenar “¿Por qué a mí?”, donde los protagonistas relatan el proceso de lidiar con el desánimo en medio de situaciones difíciles gracias a su convicción.

Dentro del teatro testimonial ha habido distintos planteamientos. ¿Qué definición se ajusta mejor al suyo?

La definiría como una forma de mostrar al público las vivencias personales de los protagonistas para que empiecen a reflexionar y a cuestionarse sobre la temática elegida. Al presentar casos reales hay una posibilidad grande de establecer un vínculo más fuerte. Es generar empatía a partir del teatro. A diferencia de un monólogo, quien está en escena se muestra a sí mismo, rompe la cuarta pared y se dirige a la audiencia.

¿Y antes ha tenido esa experiencia como espectadora?

Sí, me ocurrió la primera vez que vi “Criadero” de Mariana de Althaus. Se convirtió en mi referente. Esa obra hizo que me interesara por este tipo de creaciones y comencé a investigar más. Llevé el taller de dramaturgia testimonial con Mariana y también uno de improvisación testimonial con Carol Hernández. Ambas maestras me ampliaron el panorama sobre este formato. Me guiaron hacia otras autoras como Vivi Tellas, Lola Arias y Shaday Larios. Vivi trabaja mucho la teatralidad en lo familiar. Es decir, expresiones teatrales que surgen a partir de los vínculos familiares. Shaday, por su parte, es una de las primeras en trabajar el teatro de objetos y el documento.

¿Este proceso de investigación cuándo comenzó?

En el 2017. Aparte de los talleres, me animé a hacer una investigación personal para mi licenciatura. Pasé por un proceso de creación que finalmente protagonicé y dirigí. Se llamó “Reminiscencias” y convoqué a otras dos intérpretes para que participen en esta obra testimonial. Ensayamos casi un año y aprendimos mucho. No era solo hallar la manera de darle énfasis al mensaje de fe, sino también a descubrir cómo usar el lenguaje escénico para potenciar los testimonios. Pasar por eso me sirvió mucho para lo que ahora estamos planteando. Aparte de eso, también entrevisté a Mariana, Carol, Ana Correa, Lita Baluarte, Alejandra Guerra, Bernadette Brouyax, Mayra Najar, Susana Ilizarbe, entre otras artistas que han explorado el formato.

¿El componente religioso también fue parte de la tesis?

Sí, fue parte del marco teórico y los hallazgos me permitieron delinear mejor la propuesta. Me sirvieron mucho las lecturas de los autores John Piper, Justin Taylor, Beth Moore, David Platt, John Stott y Josh McDowell. Mi asesora me indicó que debía incluir a especialistas en testimonios de fe.

Dejando de lado lo teórico, ¿qué es la fe para usted?

La fe es tener convicción y confianza en algo, yo la puse en Jesús. Él salvó mi vida. Ese es mi propósito. Quisiera que otros también conozcan la importancia que tiene. La fe me ayudó a salir de un cuadro de depresión. Las personas se animan cada vez más a hablar de salud mental y eso es bueno. Como muchos otros, me apoyé en terapias para superar ese episodio, pero me di cuenta de que no bastaba solo con eso. Tienes que confiar en que alguien más está contigo. La fe en Dios te permite identificar tu propósito.

¿A qué se refiere con identificar el propósito mediante la fe?

Podría poner de ejemplo mi profesión. Como artista una se cuestiona demasiado y tiende a compararse con sus colegas. Cuando no te llaman de un casting o cuando no consigues un papel que anhelas, puede que te sientas vacía por no lograr tus objetivos. No obstante, cuando tienes fe te das cuenta de que uno no debe buscar la gloria para sí mismo, sino para Dios. Entonces, a partir de ahí empiezo a decidir sobre la base de las habilidades que tengo. Veo cómo puedo aportar y ayudar a compartir un mensaje que a mí me ha ayudado.

Quienes han sido afectados por esta pandemia podrían enfrentar un problema de fe ahora mismo. ¿Qué decirle a ellos?

Que la fe es lo que siempre queda. Únicamente con nuestras fuerzas no podemos hacer nada. En las noticias vemos que no hay respuestas ni soluciones a lo que pasa. No lo podemos controlar. Por eso es importante saber que Dios está en control de todo. Él tiene un propósito distinto para cada vida, eso te da la confianza necesaria para continuar.

Tratar un tema como la fe, sobre el cual hay diversas posturas, los vuelve propensos a las críticas. ¿Es algo que les preocupa?

Sí, por eso hay que estudiar bien lo que se desea proponer. Primero, uno como cristiano tiene su confianza en Dios. Después, nosotros como artistas debemos conseguir que el espectador se cuestione desde su asiento. Mateo Chiarella nos repetía en la escuela que un personaje está compuesto por un texto y por ti mismo. Es decir, el personaje tiene algo tuyo y para expresarlo de la mejor manera te debes preparar bastante. No se trata de vender una idea sobre la religión. Se trata de presentar la complejidad de las personas que dejan guiar su vida por la fe. Obviamente por un trabajo así quedas expuesto a que te tilden de fanático. Sin embargo, no es una obra que lleva como título “Dios o Jesús”. La gente no vería eso. Se persigue una representación compleja y humana de los problemas de cada uno y la propia percepción que tienen los protagonistas acerca de la fe.

Brayan Pinto y Gianella Sairitupac en la obra "Absurdos", dirigida por Alfonso Santistevan en el TUC.
Brayan Pinto y Gianella Sairitupac en la obra "Absurdos", dirigida por Alfonso Santistevan en el TUC.

Ya que menciona a los protagonistas, contar sus experiencias personales a desconocidos parece un ejercicio de honestidad que podría afectarles.

Algo que repite Mariana de Althaus es que nunca debes hacer que la actriz se desgarre en escena. Quien cuenta su testimonio tiene que estar seguro de contarlo porque no se le puede obligar. Para facilitar este proceso hay que apoyarse en lenguajes escénicos. Con el equipo lo hemos trabajado mucho. En total son cinco performers y la asistente de dirección, Angélica Gutiérrez. Con ella hemos creado antes una obra testimonial que lamentablemente no se pudo estrenar por la pandemia. Pero fueron seis meses elaborando un concepto juntas. Ahora Angélica se ha encargado del concepto, los diseños y el tráiler de “¿Por qué a mí?”. En cuanto a los performers, tenemos a César Goyzueta, Génesis Gallardo, Rut Ludeña, Juan Carlos Hidalgo y Elizabeth Orbezo.

Les dice performers y no actores. ¿Cuál es la diferencia?

Los performers son personas que hacen o eligen un acto escénico. Se le podría considerar así a un chico que de pronto sube al transporte público a cantar, por ejemplo. En cambio los actores se han preparado a nivel teórico y físico para asumir toda clase de papeles.

¿Eso termina siendo una desventaja?

Para nada. El proceso de creación con ambos no es igual, definitivamente. Pero trabajar con personas sin experiencia actoral previa te da otras posibilidades a nivel creativo para el teatro testimonial. En algunos casos, los performers tienen esa inocencia que puede ser muy útil en este formato.

¿Cómo fueron elegidos los cinco performers?

El criterio para elegirlos no fue solo su talento o su capacidad de desenvolvimiento. Se ha considerado también sus experiencias. Por ejemplo, dos de los chicos han tenido coronavirus. Elizabeth es de Tingo María y tiene mucho por expresar debido a que tiene familia en la selva, de donde hemos recibido noticias muy tristes. El teatro sirve para darle voz a una protesta y el testimonial va por ese lado. Ella le da una voz a lo que ocurre en nuestro país.

Por lo que cuenta y por lo sensible del tema, los ensayos virtuales parecen un obstáculo difícil de sortear. ¿Realmente fue así?

No tanto como puede parecer. Ha tomado tiempo llegar a este punto. Más que los ensayos, lo complicado fue concebir la propuesta. Como intérprete no puedes mirar a otro lado, no te retroalimentas de lo que el público te da. La acción es más específica. Lo podría comparar al trabajo con niños. A ellos debes ofrecerles cosas nuevas constantemente para que no pierdan el hilo. Igual ocurre con el teatro online. Debes hacer algo, así sea pequeño, para que se mantengan enganchados.

Para finalizar, ¿cuáles son las expectativas respecto al estreno?

Sinceramente, espero que quienes vean la obra se queden con un mensaje de esperanza. La buena noticia es que Jesús nos salvó. Murió por nosotros en la cruz, que fue la muestra más grande de amor por la humanidad. Que vean que hay gente que tiene fe incluso en circunstancias difíciles. Se necesita ese mensaje hoy más que nunca. Que se conmuevan desde donde estén y que empiecen a notar que hay algo más allá de lo que pueden ver sus ojos.

MÁS INFORMACIÓN

*El acceso a la obra es gratuito

Funciones: 26, 27 de Julio y 02 de Agosto

Horario: 8:00 p.m

Vía: Zoom en Vivo

Inscripción aquí:

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