La tablista y actriz en formación Vania Torres se vio en medio de la polémica al subir un video que muchos consideraron racista. Fotos: instagram.com/vaniato
La tablista y actriz en formación Vania Torres se vio en medio de la polémica al subir un video que muchos consideraron racista. Fotos: instagram.com/vaniato
Daniel Goya

Luego de la polémica desatada por un video que la surfista subió a sus redes caracterizada como una mujer con polleras y con una forma de hablar diferente a la suya; los actores Reynaldo Arenas y Ebelyn Ortiz, abordan el tema desde el punto de vista profesionales que deben transformarse para llevar a cabo su trabajo. Para Arenas, actor peruano de larga trayectoria, que ha trabajado en el cine, la televisión y el teatro, existen dos tipos de actores: los presentativos y los representativos. “Los primeros no se transforman, solo están allí porque se ven bien, y su éxito depende de su apariencia. Los segundos, los representativos son aquellos que pueden encarnar a una persona muy diferente al actor y lo consiguen con verosimilitud”, explica.

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Arenas no ha visto el video de Vania Torres caracterizada como una mujer del ande, a la que presentó con suciedad en el rostro y una forma de hablar que dejaba claro que su lengua materna no era el español. Pero está seguro de que el trabajo de todo actor es transformarse e interpretar, pero siempre con cuidado de no enfocarse en aquello que es un estereotipo. “Usar estereotipos para crear un personaje no es un trabajo actoral. Es reforzar el prejuicio y las ideas absurdas sobre grupos o comunidades. Yo conozco personas del Cusco que hablan con perfecto léxico, no todos los serranos hablan como se los suele representar”, señala Arenas.

Quien sí ha visto el video de Vania Torres es Ebelyn Ortiz. La actriz sostiene que todo tiene que ver con el criterio. “Uno sabe, o debería saber, cuándo se está pasando de una caracterización y una representación a una burla o exageración”, comenta. “He visto el video y hay dos cosas: primero que ella está en una etapa de formación y ha compartido un ejercicio que es privado y que corresponde al ámbito de la clase. Segundo, que ella ha utilizado para construir su personaje estereotipos con prejuicios. Lo que Roberto Angeles pide en sus talleres es que el alumno construya un personaje lo más alejado de uno mismo. Pero ella, al igual que nosotros como sociedad, hemos normalizado esos estereotipos racistas”, indica Ortiz.

¿Caracterización o humillación?

Arenas subraya el hecho de que los personajes son como son. Y es el actor quien debe transformarse en el personaje y no acercar el personaje al actor. “Si uno debe interpretar a Otelo, debe parecerse a Otelo. O sea debe parecer un hombre negro, con afro y con todas las características fisicas que lo conforman. Yo he visto actores gringos interpretando a Otelo de forma maravillosa. Y no veo cuál sea el problema de eso, porque no están recurriendo a estereotipos, están recurriendo a la realidad”, opina Arenas.

Por su parte Ortiz, sostiene que el brownface y el blackface comparten fronteras muy delgadas con la representación actoral. “Puedes pasarte un milímetro y ya es ofensivo. Ahora también se está hablando del yellow face, que involucra a la comunidad asiática. El trabajo del actor es delicado, porque su labor no es ofender ni construir a partir de prejuicios o estereotipos, sino representar la realidad sin generalizarla”, señala.

Creo que ahora empezamos a darnos cuenta del valor de las palabras y de las acciones. Eso era algo de lo que no se discutía. Y podemos darnos cuenta, también, de que el racismo no siempre tiene una bandera y una forma clara. Sino que todos podemos incurrir en una práctica racista sin darnos cuenta. Yo no creo que esta chica haya querido manifestar ningún tipo de rechazo a ninguna comunidad. Pero lo hizo sin darse cuenta”, asevera.

La piscina del racismo

Imaginemos que el racismo es una piscina enorme, realmente gigante y llena de agua donde cabemos todos y todos nadamos. Salir de esa piscina resulta difícil y decir que nunca nos mojamos al estar allí dentro sería imposible. La idea la presenta Juan Carlos Callirgos, especialista en etnicidad y racismo, profesor de la PUCP y autor del libro “El racismo: La cuestión del otro (y de uno) (En blanco y negro)”. Para Callirgos el video subido por Vania Torres era racista. “Sin dudas”, asegura. Pero, muy acorde a este tema, hay tonalidades que importan, ya que no se trataría de un racismo adrede, sino uno mucho más peligroso: un racismo inconsciente.

“El racismo se manifiesta de manera encubierta porque se naturaliza. Evitamos decir un nombre y decimos ‘la gente que viene la sierra o la gente que viene en la selva’ y esa es una manera encubierta de expresar un estereotipo con relación a las expresiones faciales”, explica Callirgos. De hecho, sostiene el especialista que las expresiones racistas han dejado de ser públicas y pasan un poco más soterradas “Aparecen en momentos claves como cuando queremos insultar a alguien”, dice.

Callirgos asegura que “el racismo, en el mundo y en el Perú, era una ideología “coherente” que tenía una pretensión científica en la época de los llamados racismo científicos de finales del siglo XIX. Si uno va a una biblioteca y abre el libro de Clemente Palma, hijo de Ricardo Palma, encontrará que el título es “El porvenir de las razas en el Perú” y nos daríamos cuenta de esa ideología racista pretendía tener un recubrimiento científico”. Para el especialista, tras la Segunda Guerra Mundial, a partir del caos y el nazismo se cuestiona más fuertemente el racismo. Hay un rechazo moral y se cuestiona también las bases pseudocientíficas del racismo. “Entonces el racismo ya no tiene una carta de ciudadanía como la que tenía en esa época. Pero ha subsistido en algunas expresiones que ya no son tan permitidas y que se regulan y se acallan”, indica.

Para la psicóloga y especialista en educación y desarrollo humano Johana Herrera, Vania Torres, no habría sido consciente de que estaba realizando un acto de racismo. “Cada uno tiene una interpretación diferente de las cosas. Probablemente haya personas que se identifiquen y puedan ser susceptibles a esa representación. Eso es lo delicado de interpretar una identidad”, explica.

Creo que recién nos estamos dando cuenta de muchas actitudes racistas que antes estaban totalmente normalizadas. Recién estamos diciendo yo me identifico, a mi me afecta, a mi me duele”, agrega la psicóloga.

¿Antecedentes o torpeza?

Hay un que muchos han señalado como otra pista del supuesto racismo de Vania Torres. Las imágenes la muestran diciendo durante una entrevista con Carlos Cacho que los venezolanos migrantes iban a “mejorar la anatomía del peruano”. En esa ocasión tanto el conductor como la persona que la acompañaba en el video no cuestionaron el comentario de la deportista.

El video subido a las redes sociales recientemente por parte de Vania Torres la mostraba interpretando a una mujer con polleras, hablando un dejo que podría atribuírsele a una persona cuya lengua materna no sea la castellana. Ella ha asegurado que todo ha sido parte de un trabajo para un taller de actuación. Si bien todo actor en formación debe ser capaz de transformarse y presentar una imagen vocal y física diferente a las naturales, para Callirgos el problema está en haber elegido a alguien de un grupo históricamente oprimido.

Lo que ella quiso hacer fue transformarse en lo que no es. Podría caracterizarse de otro sexo, de miles de oficios, las opciones son múltiples. Pero el hecho de que ella haya elegido a alguien que pertenece a un grupo subordinado es una expresión de su propia superioridad. Tal vez es algo que ella no lo tiene muy reflexionado, pero que haya elegido un grupo oprimido, la ubica en un sector privilegiado”, concluye.


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