Cuando los equipos de rescate italianos se aprestaban a trasladar a los 28 sobrevivientes del barco que naufragó el domingo en el , y donde se cree que murieron 850 personas, notaron que uno de ellos era diferente al resto: no tenía la piel negra y su semblante no lucía agotado.

Uno de los que sospechó del sujeto incluso le hizo una broma sobre el color de su piel. "Le dije:"Entonces usted es el traficante... Él dijo: 'No, no'. Luego se echó a reír", contó el doctor Giuseppe Pomilla.

El capitán del barco junto a algunos de los sobrevivientes. (AFP)

Luego le tendieron una trampa: le preguntaron su nombre. Y cuando minutos después volvieron a hacerle la misma pregunta, había olvidado su primera respuesta.

“He estado haciendo este trabajo por mucho tiempo. Siempre reconozco de inmediato al traficante. La cara los delata. Siempre están en condiciones mucho mejores que los otros, los migrantes, que lucen normalmente agotados”, explicó Pomilla.

Finalmente, el sujeto aceptó ser el capitán del barco, dijo llamarse Mohamed Alí Malek, de 27 años, y que era de Túnez.

Y no estaba solo. Su segundo al mando también había sobrevivido. Se llama Mahmud Bikhit, de 25 años y de nacionalidad siria.

Mohamed Alí Malek junto al sirio Mahmud Bikhit, su segundo al mando del barco que naufragó (AFP)

La inculpación del capitán oriundo de Túnez está fuera de duda, según la fiscalía. Para las autoridades, este hombre habría provocado el naufragio al sobrecargar el barco, y mostrarse incapaz de maniobrar. 

Según los fiscales, el capitán chocó con el mercante portugués King Jacob, que se acercó para ayudarlos.

Uno de los sobrevivientes sostuvo que el capitán estaba borracho en el momento del accidente. “Estaba borracho y fumaba hachís antes de golpear al contenedor portugués”, indicó el testigo. 

Lograron salvarse tan pocos porque la mayoría de los que iban a bordo, incluidas mujeres y niños, estaban encerrados en la bodega y los pisos bajos del pesquero de tres niveles, dijo el fiscal jefe de Catania, Giovanni Salvi.