Redacción EC

Jerusalén. [AFP]. Cientos de musulmanes asistieron a las plegarias del viernes en la explanada de las mezquitas de Jerusalén, tras el cierre de la mezquita de Al-Aqsa por las autoridades religiosas debido a los temores de contaminación por el nuevo , según un periodista de la AFP.

La mezquita de Al-Aqsa fue cerrada recientemente por el habiz, la autoridad religiosa que administra los lugares sagrados musulmanes de la ciudad vieja.

Pero a los creyentes se les permitió rezar al aire libre en la explanada.

No más de 300 personas asistieron a las oraciones en la explanada de las mezquitas, según un periodista de la AFP, mientras que al menos 30.000 musulmanes se reúnen en esta época en el sitio para la gran oración del viernes.

La mezquita de Al-Aqsa es el tercer lugar sagrado del islam y un símbolo nacional para los palestinos.

Las autoridades de todo el mundo han decidido restringir las grandes reuniones, incluidas las oraciones públicas, para contener la propagación del nuevo coronavirus.

La policía israelí limitó el número de personas autorizadas a acercarse al lugar, situado en la ciudad vieja de Jerusalén Oriental, parte de la ciudad ocupada y anexada por Israel, estableciendo puestos de control para permitir el acceso únicamente a los residentes locales.

Las sinagogas en Israel siguen abiertas, pero el rabino jefe limitó el número de participantes a diez.

Numerosas autoridades religiosas locales han pedido a los fieles que recen en casa.

Por su parte, el ministerio de Salud israelí declaró el viernes que había 705 nuevos casos confirmados de coronavirus en el país. La Autoridad Palestina informó de 48 casos en Cisjordania.

¿Qué es el coronavirus?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una amplia familia de virus que pueden causar diferentes afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV).

El coronavirus descubierto recientemente causa la enfermedad infecciosa por coronavirus COVID-19. Ambos fueron detectados luego del brote que se dio en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

El cansancio, la fiebre y la tos seca son los síntomas más comunes de la COVID-19; sin embargo, algunos pacientes pueden presentar congestión nasal, dolores, rinorrea, dolor de garganta o diarrea.

Aunque la mayoría de los pacientes (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial, alrededor de una de cada seis personas que contraen la COVID-19 desarrolla una afección grave y presenta dificultad para respirar.

Para protegerse y evitar la propagación de la enfermedad, la OMS recomienda lavarse las manos con agua y jabón o utilizando un desinfectante a base de alcohol que mata los virus que pueden haber en las manos. Además, se debe mantener una distancia mínima de un metro frente a cualquier persona que estornude o tose, pues si se está demasiado cerca, se puede respirar las gotículas que albergan el virus de la COVID-19.

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