Redacción EC

Conforme a los criterios de

Trust Project
Saber más

Era un consenso. Expertos y autoridades de todo el mundo habían advertido desde hace meses que las fiestas de Navidad y Año Nuevo del 2020 se traducirían en un dramático aumento de contagios de si no se optaba por la prevención. Y así fue. La preocupación aumentó también por el descubrimiento en diciembre de nuevas variantes del virus, detectadas primero en el y Sudáfrica y que luego llegaron a más países.

MIRA: Variante británica del coronavirus se extiende a 70 países y la sudafricana a 31, confirma la OMS

El complicado panorama llevó a varias naciones, principalmente europeas, a optar por retomar las cuarentenas e imponer otras medidas restrictivas con el fin de contener el avance del virus y sus variantes y evitar el colapso de los sistemas sanitarios.

¿Qué medidas adoptaron esas naciones y cómo les ha ido? A continuación, repasamos la situación actual de los países que decidieron restringir la movilidad ciudadana a fines del año pasado.

MIRA: Putin propone a parlamento ruso prolongar acuerdo New Start durante 5 años

Reino Unido: lento deceso de casos

La posibilidad de unas fiestas de fin de año más relajadas se esfumó para los británicos con el descubrimiento en diciembre de una variante del virus más contagiosa que, según las autoridades, probablemente sea más letal. El Reino Unido, el país más castigado de Europa por la pandemia, se convirtió el martes en el primer país de esa región en superar las 100.000 muertes por COVID-19.

Aunque las autoridades habían anunciado que suavizarían las restricciones entre el 23 y el 27 de diciembre para permitir reuniones familiares por Navidad, la variante del virus obligó al Reino Unido a dar marcha atrás.

El gobierno de Boris Johnson decidió que desde el 20 de diciembre Londres y el sureste de Inglaterra, ya sometidos a importantes restricciones, volverían al confinamiento. Luego se anunciaría la noticia más drástica: el Reino Unido entraría a inicios de enero a un confinamiento nacional tan “estricto” como el que había adoptado en marzo pasado.

Aunque han empezado a reducirse, los casos de coronavirus aún alarman a las autoridades del Reino Unido. (Foto: EFE).
Aunque han empezado a reducirse, los casos de coronavirus aún alarman a las autoridades del Reino Unido. (Foto: EFE).

La medida sigue vigente hasta ahora y no se sabe exactamente hasta cuándo durará. El Gobierno piensa revelar su plan para salir del confinamiento después de que termine el receso de las próximas vacaciones escolares de febrero, durante la semana que comenzará el 22 de ese mes. Es decir, no se plantea un relajamiento de las restricciones al menos hasta esa fecha.

En estas últimas semanas el Reino Unido ha registrado una lenta reducción de nuevos infectados, con 236.000 la semana pasada, lo que supone un 25% menos que la anterior. Este martes se registraron 20.089 nuevas infecciones en todo el país, una reducción de las transmisiones por cuarta jornada consecutiva, después de que el viernes se comunicaran 40.261 contagios.

Pese a ello, las cifras de muertos sigue en aumento y la presión sobre los hospitales aún es la mayor desde que comenzó la pandemia, con más de 37.000 pacientes ingresados con el virus en tan solo un mes en Inglaterra, más del doble del pico que se alcanzó en la primera ola, el pasado abril.

El consejero médico del Gobierno para Inglaterra, Chris Whitty, dijo que a pesar de la reducción de los contagios las cifras todavía son “muy altas” y reveló que al menos durante dos semanas su equipo temió que las actuales medidas de confinamiento no fueran suficientes para “contener” a esa variante del virus.

También advirtió que debido a que los números de hospitalizados aún son elevados, la mortalidad continuará elevada a corto plazo.

El Reino Unido tiene puestas todas sus esperanzas en su campaña de vacunación: hasta el martes se había administrado una primera dosis a 6,8 millones de personas y la segunda a casi 500.000.

España: imparable tercera ola del virus

España se encuentra en este momento en lo más duro de la tercera ola de la pandemia, con cifras de nuevos casos, muertes y ocupación hospitalaria, sobre todo en las unidades de cuidados intensivos, que no se conocían desde la primera ola.

La incidencia acumulada de casos de COVID-19 en España alcanza los 884 positivos por cada 100.000 habitantes, más del triple de los 250 considerados como nivel de riesgo alto de la enfermedad. Con ello, el país ibérico sobrepasa ya a la del Reino Unido (827) y sigue ampliamente por encima de las de Francia (404,4), Italia (308,8) y Alemania (258,1).

La alarma aumenta por la presión sobre el sistema sanitario que sigue al alza. Los enfermos ocupan el 24,1% de las camas de hospital, que llega al 41,2% en las unidades de cuidados intensivos. Esta situación es más grave en las regiones de Valencia (este), con el 61,70%, mientras que en Madrid, Castilla-La Mancha (centro) y La Rioja (norte) es superior al 50%.

España se enfrenta a lo más fuerte de la tercera ola del virus. (Foto: Reuters).
España se enfrenta a lo más fuerte de la tercera ola del virus. (Foto: Reuters).

Para responder al avance imparable de la pandemia, las autoridades regionales españolas han endurecido desde el lunes drásticamente las limitaciones de la movilidad de personas, las reuniones familiares y sociales y los horarios comerciales y de hostelería, según las facultades que les concede el decreto gubernamental que regula el actual estado de alarma.

Varias regiones pidieron que se les permita imponer confinamientos domiciliarios, al menos parciales, y adelantar el toque de queda de las 22 a las 20 horas, pero el Ejecutivo se niega por ahora.

El segundo estado de alarma vigente [el primero duró desde el 15 de marzo hasta el 21 de junio pasados] se impuso en España desde el 25 de octubre para combatir la segunda ola del virus.

En este segundo estado de alarma son las Comunidades Autónomas las que establecen las medidas de confinamiento y restricciones. Muchas regiones aumentaron distintas restricciones en Navidad, pero no se trató de una estrategia unificada.

Alemania: casos a la baja

Alemania experimentó en diciembre un número récord de infecciones y muertes por COVID-19, una situación que llenó las unidades de cuidados intensivos y que llevó al gobierno a imponer una cuarentena desde el 16 de diciembre. Las escuelas y las tiendas no esenciales tuvieron que cerrar sus puertas.

La semana pasada, la canciller Angela Merkel y los líderes regionales decidieron ampliar esa cuarentena hasta el 14 de febrero en medio de las preocupaciones sobre el posible impacto de mutaciones del coronavirus como la detectada en el Reino Unido.

Las autoridades alemanas están animando a los ciudadanos a trabajar desde sus casas para reducir el número de usuarios del transporte público.

Alemania ha ido endureciendo sus medidas restrictivas para frenar el coronavirus. (Foto: Liesa Johannssen-Koppitz/Bloomberg)
Alemania ha ido endureciendo sus medidas restrictivas para frenar el coronavirus. (Foto: Liesa Johannssen-Koppitz/Bloomberg)

Alemania había registrado una cifra relativamente baja de fallecidos en la primera fase de la pandemia y pudo levantar muchas de las primeras restricciones rápidamente. Sin embargo, los contagios alcanzaron niveles más altos durante el otoño y el invierno.

En las últimas semanas el país había reportado cientos de decesos, a veces más de mil en un solo día. Alemania alcanzó la sombría marca de 40.000 muertes acumuladas el 10 de enero.

Pese a ello, las cifras de contagio ya han empezado a bajar. Las autoridades sanitarias alemanas comunicaron este miércoles 13.202 nuevos contagios en las últimas 24 horas y 982 víctimas mortales, según datos del Instituto Robert Koch (RKI) de virología. El miércoles de la semana pasada, los nuevos contagios sumaron 15.974 y las muertes ascendieron a 1.148.

En el conjunto de Alemania, la incidencia acumulada en los últimos siete días se sitúa en 101,0 casos por cada 100.000 habitantes, frente a 123,5 la semana pasada, y las nuevas infecciones sumaron 83.957.

Francia: se espera un tercer confinamiento

Agobiada por un aumento de infectados y fallecidos, Francia podría iniciar pronto un tercer confinamiento nacional si su toque de queda de 12 horas al día no frena los contagios.

Francia ha puesto en marcha nuevas medidas en las últimas semanas para frenar la expansión del virus, que estos últimos días está dejando una media de 23.000 nuevos casos diarios.

Francia se alista a volver a un nuevo confinamiento. (Foto: REUTERS/Eric Gaillard)
Francia se alista a volver a un nuevo confinamiento. (Foto: REUTERS/Eric Gaillard)

Tras el segundo confinamiento entre finales de octubre y mediados de diciembre, el Ejecutivo activó inicialmente un toque de queda a partir de las ocho de la noche. La restricción se levantó en Nochebuena, pero se mantuvo en Año Nuevo. Además, bares, restaurantes, teatros, cines y estaciones de esquí fueron cerrados.

El último sábado, el toque de queda fue adelantado a las seis de la tarde por un período mínimo de dos semanas. Sin embargo, este miércoles el Gobierno francés admitió que la medida no ha logrado frenar con la eficacia esperada la circulación del coronavirus, por lo que estudia implantar mayores restricciones.

En los últimos días ha subido ligeramente la curva de casos diarios en Francia (3 millones de casos), aunque el país está lejos del fuerte repunte que sufrió en noviembre.

Chile: cuarentenas vigentes

En Latinoamérica, Chile optó por adoptar medidas para fines del año pasado. Se adelantó el toque de queda desde el 26 de diciembre y se ordenó que Santiago mantendría cuarentena en Navidad y Año Nuevo.

El país vecino está inmerso en una segunda ola de contagios, tras haber vivido el primer pico entre junio y julio. Luego de que superara por varios días la barrera de los 4.000 casos diarios, una cifra no vista desde mayo, este miércoles se registraron 3.371 nuevos casos y se sumaron 17 nuevas muertes.

Esta foto del último sábado muestra a efectivos del Samur y de la Fuerza Aérea de Chile trasladando a tres pacientes graves afectados por COVID-19 llegados del Hospital Regional de Antofagasta, en el norte del país, hasta el Hospital Metropolitano de Santiago en la capital chilena. (EFE/Alberto Valdés)
Esta foto del último sábado muestra a efectivos del Samur y de la Fuerza Aérea de Chile trasladando a tres pacientes graves afectados por COVID-19 llegados del Hospital Regional de Antofagasta, en el norte del país, hasta el Hospital Metropolitano de Santiago en la capital chilena. (EFE/Alberto Valdés)

El sistema sanitario se encuentra al límite con las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de cuatro regiones colapsadas: Tarapacá, Valparaíso, Biobío y Antofagasta, esta última la más afectada donde el 100% de sus camas UCI están ocupadas.

Ante la complicada situación, las autoridades han decretado cuarentena total en más de 50 localidades, principalmente en zonas turísticas del sur, una medida que afecta a más del 20% de la población total del país.

En la Región Metropolitana, a la que pertenece Santiago y en la que viven 7 millones de personas, se mantiene el confinamiento los sábados y domingos, una regla que rige desde diciembre. Aunque la tasa de positividad capitalina es la menor del país, por debajo del 5%, no se evalúa levantar pronto esa medida.

______________________

TE PUEDE INTERESAR