Uno de los últimos criminales de guerra nazis, Laszlo Csatáry, ex comandante de un campo de concentración, murió el sábado a la edad de 98 años en Budapest, según confirmó hoy su abogado a la agencia estatal húngara de noticias MTI.

Csatáry, quien estaba acusado en Hungría y había sido condenado en Eslovaquia, falleció en un hospital de Budapest, precisó el abogado. La causa del deceso fue una neumonía ocasionada por una infección pulmonar.

Hasta antes de ser arrestado el año pasado, Csatáry era el criminal de guerra nazi más buscado, de acuerdo con la lista del Centro Simon Wiesenthal, que lo acusó de ser colaborador activo en la deportación de judíos húngaros en 1944.

Efraim Zuroff, director del CSW, aseguró hoy estar profundamente desilusionado por la muerte de Csatáry, ya que así se salvó de la justicia por los juicios pendientes en Hungría y Eslovaquia.

CRUEL Y SÁDICO El ex nazi fue comandante del campo de concentración e internamiento de la localidad de Kosice, que durante la Segunda Guerra Mundial pertenecía a Hungría y que hoy es parte de Eslovaquia.

En el año 1944 fueron deportados desde Kosice más de 12.000 judíos a Auschwitz y otros campos de concentración alemanes. Según la fiscalía húngara, Csatáry se distinguió por el trato cruel y sádico al que sometía a las víctimas del Holocausto.

Después de la Segunda Guerra Mundial Csatáry se radicó en Canadá. En 1997, este país le retiró la ciudadanía por haber entregado datos falsos durante el trámite de naturalización. A principios de este año, reporteros británicos lo localizaron en Budapest, donde vivió durante varios años sin que las autoridades se dieran cuenta. Tras eso fue detenido y denunciado por la fiscalía húngara.

Csatáry ya había sido juzgado en ausencia y condenado a muerte por un tribunal de la desaparecida Checoslovaquia. Posteriormente esa pena le fue conmutada por cadena perpetua. Pero nunca cumplió esa condena. Tras ser detenido en Budapest, recibió arresto domiciliario.

El acusado rechazó cualquier participación en los crímenes que se le imputaban. Pocos días antes de su muerte, la corte de apelación húngara había ordenado la continuación de la causa contra él, que había sido suspendida temporalmente por un tribunal de Budapest.