Mujer condenada a la horca alimenta a su bebe en la cárcel
Mujer condenada a la horca alimenta a su bebe en la cárcel

Jartum [EFE]. La joven de Sudán del Sur Mariam Ibrahim Ishaq, sentenciada a la horca por convertirse al cristianismo, lamenta tener que amamantar a su recién nacida “con grilletes en las piernas y encerrada en una prisión”.

En entrevista telefónica con Efe, el esposo de Mariam, Daniel Wani, aseguró que ella recibió con alegría a su bebe, pero está apenada por las condiciones en las que vino al mundo.
 
Wani, de origen sudanés pero de nacionalidad estadounidense, celebró haber podido ver a su hija Maya, nacida el pasado miércoles entre las rejas de la prisión de mujeres de Omdurman, y expresó su confianza en poder seguir visitándola la próxima semana. Wani recordó que la recién nacida comparte celda también con su hermano Martin, de 20 meses.

NO RENUNCIA A SU FE
El esposo de Mariam reveló que los continuos intentos de los clérigos, que pertenecen a instituciones gubernamentales, de convencer a la joven para que vuelva al islam han sido infructuosos, a pesar de que pesa sobre ella una sentencia a muerte en la horca. “Mariam sigue insistiendo en que su origen siempre fue cristiano”, explicó Wani.

“¿Cómo va a volver al islam si nunca fue musulmana? Su padre fue musulmán, es cierto, pero quien la crio fue su madre, que es cristiana”, detalló.

El esposo está a la espera de que el Tribunal de Apelaciones se pronuncie después de que el abogado del caso haya rechazado el veredicto. “Tengo la confianza de volver a verla pronto en libertad”, señaló.

Daniel Wani se casó con Mariam Ibrahim –médica de profesión y ahora de 27 años– en una iglesia católica en Jartum hace tres años y la pareja tuvo a su primer hijo antes de que comenzase el proceso judicial.

No obstante, el juez que la condenó a muerte declaró nulo el matrimonio, ya que las leyes de la sharia (ley islámica) no permiten que una mujer musulmana se case con un cristiano.

El tribunal sudanés sentenció a Mariam a la ejecución en la horca y a cien latigazos, tras encontrarla culpable de apostasía y adulterio. Según la legislación de Sudán, la pena de muerte no se aplicará hasta dentro de dos años, cuando termine su período de lactancia.