El cardenal Pedro Barreto se pronunció desde Roma sobre la convulsión social que en las últimas semanas se vive en varios países de Sudamérica. (Foto: Jorge Malpartida Tabuchi / El Comercio)
El cardenal Pedro Barreto se pronunció desde Roma sobre la convulsión social que en las últimas semanas se vive en varios países de Sudamérica. (Foto: Jorge Malpartida Tabuchi / El Comercio)
Jorge Malpartida Tabuchi

Coordinador de la Zona General de El Comercio

jorge.malpartida@comercio.com.pe

El cardenal , arzobispo de Huancayo, indicó a El Comercio que la convulsión social que en las últimas semanas se vive en varios países de Sudamérica es provocada por la “corrupción generalizada” que existe en los gobiernos de la región y a un sistema económico que promueve las desigualdades y el “afán de lucro”.

Desde El Vaticano, en donde actualmente Barreto participa del sínodo para la Amazonía convocado por el papa Francisco a inicios de mes, el cardenal peruano se refirió a las protestas indígenas que hubo en Ecuador, en las que se exigía la derogación del paquete de medidas que suponía un alza del precio de la gasolina, y a las manifestaciones en Chile a causa del descontento de los ciudadanos por el alto costo de vida. También a la crisis política que se ha suscitado en el Perú luego de la disolución del Poder Legislativo.

Cuando hablamos de convulsión social y política hay dos factores. El primero es la corrupción generalizada en los países y, segundo, un sistema económico que se centra mucho en el lucro, la riqueza, pero no en la dignidad de la persona humana”, señaló la mañana del miércoles.

En Roma, el papa Francisco afirmó durante su audiencia de los miércoles que seguía “con preocupación” la situación en Chile.

Espero que al finalizar las manifestaciones violentas, a través del diálogo, se realicen esfuerzos para encontrar soluciones a la crisis y hacer frente a las dificultades que la han causado, por el bien de toda la población”, señaló.

Respecto a si en el Perú hay perspectivas de que surjan protestas similares como en los países vecinos, Barreto dijo que actualmente “no hay violencia porque se ha cerrado” la fuente del descontento ciudadano, que era el Congreso de la República.

La corrupción agudiza los problemas de este sistema, entonces tenemos que encontrar un nuevo modelo. La iglesia católica no va a dar la solución pero si va a indicar desde un punto de vista ético la urgencia de luchar contra la corrupción desde la raíz. Y proponer un modelo de desarrollo alternativo en donde la justicia y la solidaridad primen sobre el enriquecimiento y el dinero”, explicó el cardenal.

Nuevos caminos

Hasta el 26 de octubre próximo se realizará en El Vaticano el sínodo para la Amazonía, una reunión de obispos para encontrar, desde la Iglesia, las amenazas ambientales que existen en este territorio que engloba a nueve países. El objetivo es darle visibilidad a los problemas de las comunidades que han sido marginadas durante décadas. En el sínodo también participan representantes de las comunidades indígenas en calidad de auditores, es decir, tienen voz en las sesiones pero no votan.

La voz de la Amazonía para muchos ha sido invisible, ahora están siendo visibilizados. Esos pueblos son maestros en el cuidado del planeta y tienen una experiencia que necesita urgentemente el mundo. No se trata solamente de la riqueza de los pueblos originarios, sino del futuro de la humanidad, hay una urgencia climática, no podemos esperar más”, dijo el cardenal Barreto, quien además de ser vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica (Repam), es uno de los tres presidentes delegados del sínodo.

Luego de tres semanas de trabajo, actualmente se está elaborando el documento final del sínodo que deberá ser aprobado este sábado 26. Las conclusiones se expondrán el domingo.

Durante el briefing a los medios de comunicación, el padre Giocomo Costa, secretario de la Comisión de Información del sínodo, indicó esta mañana que el objetivo de las reuniones no es producir únicamente un documento, sino encontrar un “camino común” para encontrar una ecología integral.

Este documento es una herramienta, es un documento de escucha, en el que cada uno ha contribuido (expertos, secretarios generales) para definir el camino”, señaló.

Entre los temas que se están tratando está darle mayor participación a la mujer dentro de la estructura de la iglesia. También luchar contra el extractivismo, la explotación sexual y la trata de personas que aquejan a la región Amazónica.