Recep Tayyip Erdogan, el poderoso presidente turco mide sus fuerzas en los comicios más reñidos. (Foto: AFP)
Recep Tayyip Erdogan, el poderoso presidente turco mide sus fuerzas en los comicios más reñidos. (Foto: AFP)
Redacción EC

En 15 años ha transformado profundamente . Ahora midió sus fuerzas en unas elecciones que resultaron ser más reñidas de lo esperado y en las que busca consolidar su poder.

Una de las imágenes más inolvidables de su Presidencia es de julio de 2016, durante el intento de golpe de Estado para derrocarlo. Erdogan contactó vía smartphone con el canal CNN Türk y llamó al pueblo a salir a las calles. La gente le hizo caso y eso supuso el punto de inflexión en aquella dramática noche.

Erdogan volvió a mostrarse imbatible en esa ocasión, como en todas las elecciones que disputó en la última década y media, tiempo durante el que marcó el devenir de Turquía. Hasta hace poco aún parecía imposible algo que podría acabar siendo una realidad: que estos comicios no fuesen un mero trámite para él ni para su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), de corte islámico.

► El político turco más poderoso

A menudo descrito en Occidente como un sultán insuperable, este nostálgico del Imperio Otomano es un temible animal político que ha ganado todas las elecciones desde que su partido, el AKP, llegara al poder en 2002.

Se ha convertido en el político más poderoso de Turquía desde el fundador de la República, Mustafa Kemal Atatürk, y pretende igualarlo. Aunque formalmente el jefe del Gobierno es el primer ministro, Binali Yildirim, todo el mundo sabe quién dirige el país realmente: Erdogan, "el reis" (el jefe), como lo llaman sus seguidores.

(Foto: AFP)
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También es el líder indiscutido del AKP, que cuenta con mayoría absoluta en el Parlamento. Nadie en el partido se atrevería a rebelarse contra él, aunque muchos no están de acuerdo con una política que ha llevado a prisión, desde el intento de golpe, a decenas de miles de personas.

Fue alcalde de su ciudad, Estambul, y después fue tres veces primer ministro. Según los estatutos del AKP no podía presentarse a un cuarto mandato, así que en 2014 postuló a la presidencia. Ganó y nombró como ministro de Energía a su yerno.

Este domingo intenta aumentar aún más su poder. Entonces entrará en vigor el sistema presidencialista que impulsa desde hace años, sobre todo desde el intento golpista. Por supuesto, su plan es estar él mismo al frente de ese sistema en el que el presidente es a la vez jefe de Estado y de Gobierno.

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► ¿Imbatible?

Pero no todo va según sus deseos. En los últimos años dividió profundamente el país. Sus seguidores lo idolatran y sus detractores lo detestan y lo acusan de querer imponer un Gobierno unipersonal.

Además, le ha salido un rival con reales posibilidades en el camino. El candidato del mayor partido de la oposición, Muharrem Ince, es combativo y carismático. Al frente del Partido Republicano del Pueblo (CHP), secular y kemalista, Ince ha traído aire fresco a un panorama político dominado por el AKP. En comparación, Erdogan parece cansando y desganado, con una campaña sin ideas.

(Foto: AP)
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Según las encuestas, Erdogan podría no conseguir la mayoría absoluta en las presidenciales de este fin de semana. Eso lo obligaría a ir a una segunda vuelta el 8 de julio, posiblemente con Ince. El presidente seguiría siendo el favorito pero quedaría dañada su aura de imbatibilidad. Posiblemente sería el principio del fin de una era.

Pero Erdogan no es el único que ve puesto en jaque su poderío. El AKP también tiene motivos para temblar. Si el prokurdo Partido Democrático de los Pueblos (HDP) consigue entrar en el Parlamento, el AKP podría perder su mayoría absoluta. Y si bien el Parlamento será menos poderoso con el nuevo sistema, será capaz de hacerle la vida difícil al presidente.

Cuando en 2015 el AKP perdió la mayoría absoluta parlamentaria, Erdogan convocó de nuevo elecciones pocos meses después alegando irregularidades y se recuperó el equilibrio anterior. Esta vez el Presidente también podría disolver el Parlamento, pero entonces él también debería volver a someterse a las urnas. Y no está claro si los turcos, ya cansados de votar, seguirían haciéndolo hasta que el resultado sea del gusto de Erdogan.

Fuente: Emol / EFE