Las imágenes conmovedoras de , el pequeño sirio de 3 años que fue encontrado muerto en una playa turca, fueron portadas de los periódicos más importantes de todo el mundo, y a la vez intensificaron la presión sobre los líderes europeos para que tomen medidas a fin de mitigar el sufrimiento de los millares de refugiados en el mayor desplazamiento humano desde la Segunda Guerra Mundial.

La imagen del cadáver de Aylan Kurdi puso de manifiesto la situación de una legión de refugiados desesperados que arriesgan sus vidas en un intento por llegar a Europa impulsados por la guerra y las privaciones.

La imagen del diminuto cadáver indignó la opinión pública europea e hizo que algunos legisladores exigieran medidas.

En Gran Bretaña, la representante de la agencia de refugiados de las Naciones Unidas, Laura Padoan, afirmó que la publicación de las fotos de los tres puede haber modificado la impresión pública sobre la crisis.

"Creo que mucha gente pensará en sus propias familias y sus propios hijos en relación con estas imágenes", afirmó. "Es difícil para los políticos dar la espalda a este tipo de mensajes y la tragedia verdadera que está ocurriendo".