Aung San Suu Kyi observa ante la Corte Internacional de Justicia de la ONU el 11 de diciembre de 2019 en el Palacio de la Paz de La Haya, en el segundo día de su audiencia sobre el caso del genocidio rohingya en Myanmar. (KOEN VAN WEEL / ANP / AFP).
Aung San Suu Kyi observa ante la Corte Internacional de Justicia de la ONU el 11 de diciembre de 2019 en el Palacio de la Paz de La Haya, en el segundo día de su audiencia sobre el caso del genocidio rohingya en Myanmar. (KOEN VAN WEEL / ANP / AFP).
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fue condenada este lunes en a cuatro años de prisión por incitar al desorden público e incumplir las restricciones contra el coronavirus, la primera sentencia de una serie de procesos que amenazan con décadas de cárcel a la depuesta líder.

La Nobel de la Paz, de 76 años, se encuentra detenida desde que los militares depusieron su gobierno el 1 de febrero, poniendo fin a un breve período de democracia en Myanmar.

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Desde entonces, la junta estableció una serie de acusaciones contra ella, incluyendo violación de la ley de secretos oficiales, corrupción y fraude electoral.

Varios expertos denuncian que este es un proceso político para neutralizar a la política que resultó ganadora de las elecciones en 2015 y 2020.

El lunes Suu Kyi “fue sentenciada a dos años de prisión bajo la sección 505(b) y dos años de prisión bajo la ley de desastres naturales”, dijo a la AFP Zaw Min Tun, portavoz de la junta militar que gobierna el país.

El expresidente Win Myint también fue condenado a cuatro años por los mismos cargos, indicó el portavoz, quien aclaró que aún no serán llevados a prisión.

“Enfrentarán otros cargos en los lugares donde permanecen ahora”, en la capital Naipyidó, agregó sin dar más detalles.

Los cargos por incitación están relacionados con las declaraciones de su partido, la Liga Nacional por la Democracia (LND), condenando el golpe de Estado poco después de que los militares tomaran el poder.

En esta foto de archivo tomada el 15 de febrero de 2021, un manifestante sostiene un cartel con la imagen de Aung San Suu Kyi frente al Banco Central de Myanmar en Yangon. (STR / AFP).
En esta foto de archivo tomada el 15 de febrero de 2021, un manifestante sostiene un cartel con la imagen de Aung San Suu Kyi frente al Banco Central de Myanmar en Yangon. (STR / AFP).

Las acusaciones relacionadas con la pandemia conciernen a las elecciones del año pasado, en las cuales arrasó el partido de Suu Kyi, pero los detalles no están claros, ya que el gobierno impone una orden de silencio en los procesos judiciales.

Los periodistas no tienen acceso al tribunal especial en la capital birmana y los abogados de Suu Kyi tienen prohibido hablar con la prensa.

En las últimas semanas, otros miembros de la LND fueron condenados a duras penas de cárcel.

Un exministro fue sentenciado este mes a 75 años de prisión y un allegado de Suu Kyi deberá pasar 20 años en la cárcel.

“Asfixiar las libertades”

La sentencia fue condenada por la organización Amnistía Internacional, que denunció un intento de la junta de “asfixiar las libertades” con el encarcelamiento de Suu Kyi.

“Las severas sentencias infligidas a Aung San Suu Kyi por estas falsas acusaciones son el último ejemplo hasta ahora de la determinación del ejército para eliminar y asfixiar las libertades en Myanmar”, afirmó Amnistía en un comunicado.

La Premio Nobel de la Paz se expone a décadas de prisión si resulta condenada por todos los cargos.

El asesor principal para Myanmar del centro de estudio International Crisis Group Richard Horsey explicó a la AFP que las sentencias “son una forma para que los militares muestren su poder”.

“Sería sorprendente, sin embargo, que fuera enviada a prisión. Lo más probable es que cumpla esta y las próximas condenas en su casa o en un régimen especial de ‘residencia de huéspedes’”, agregó.

Más de 1.300 personas han muerto y más de 10.000 han sido detenidas en la represión de los disidentes desde el golpe, según un grupo local de monitoreo.

Los militares que han gobernado durante décadas en Myanmar defendieron el golpe de Estado afirmándose en denuncias de fraude en las elecciones del año pasado.

La presión internacional para que la junta militar restaure la democracia no parece afectar a los generales y la violenta represión contra las protestas sigue azotando al país.

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Varios miles de birmanos protestaron en las calles de Rangún el sábado, en la mayor manifestación desde el golpe de Estado contra Aung San Suu Kyi y, en un intento de acallar estas voces disidentes, los responsables militares bloquearon el acceso a internet y siguieron deteniendo a detractores. (Fuente: AFP)

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