El crecimiento de los blogueros en las redes sociales chinas ha sido vinculado con la ascendencia del naticionalismo chino. (DAVIES SURYA)
El crecimiento de los blogueros en las redes sociales chinas ha sido vinculado con la ascendencia del naticionalismo chino. (DAVIES SURYA)
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Con su amplia sonrisa, la bloguera china Guyanmuchan tiene una imagen amistosa en Weibo, una red social china parecida a Twitter.

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La joven cuenta con más de 6,4 millones de seguidores devotos en la plataforma, donde publica imágenes y videos de actualidad.

Y toda esa estética linda de su marca —su página encabezada por la imagen de ensueño de una niña en un bosque— camufla en ocasiones su tono ácido.

La Unión Europea tiene a Estados Unidos “amarrada con una correa”, decía en una publicación reciente. El alza de los casos de covid-19 en el estado de Texas es la evidencia de una “guerra civil” en la que “los estadounidenses se están matando unos a otros con armas biológicas”, en otra.

Guyanmuchan es parte de una nueva generación de blogueros conocidos como ziganwu, cuya fama en las redes sociales está aumentando a medida que lo hace el nacionalismo en el país.

Su nombre proviene de los wumao, un ejército de trolls a los que se les paga por difundir propaganda del Estado. La diferencia es que los ziganwu lo hacen gratis.

Con sus mordaces mensajes de texto y videos, compartidos por decenas de miles de seguidores, critican con frecuencia a los países y medios de comunicación occidentales.

Suelen abordar, asimismo, temas como el feminismo, los derechos humanos, el multiculturalismo y la democracia, considerándolos parte de la influencia occidental que “corrompe” la sociedad china.

Y también tienen en el punto de mira a aquellos que consideran “promueven el separatismo”, como los activistas a favor de la democracia de Taiwán y Hong Kong, intelectuales y expertos.

Sus blancos han incluido a la escritora Fang Fang, cuyo mordaz relato de la primera etapa de la pandemia en Wuhan atrajo la atención internacional a finales de 2019.

En una publicación que se hizo viral el año pasado, la bloguera ziganwu Shangdizhiying acusó a la autora de “dar una puñalada profunda por la espalda” y de crear “una de las mayores armas utilizadas por las fuerzas anti-China para difamar” al país.

Más reciente, el médico experto Zhang Wenhong se convirtió en objetivo de estos blogueros luego de haber sugerido que China debería aprender a vivir con la covid-19, lo que fue considerado en contradicción al discurso oficial.

Inmediatamente algunos ziganwu encontraron una antigua tesis suya y lo acusaron de plagio, una acusación que fue aclarada más tarde por su universidad.

La sugerencia de que los niños deberían tomar leche para el desayuno fue tomada como una señal de que estaba rechazando el desayuno tradicional chino. “¿No es esto adorar demasiado a Occidente y adular a los extranjeros?”, escribió Pingminwangxiaoshi.

Este tipo de publicaciones, que se comparten por decenas en las redes sociales a diario, suelen ser mensajes breves y emocionales, una de las razones por las que se vuelven virales, dicen los expertos.

“Es como la comida rápidadel nacionalismo”, dice la analista de redes sociales chinas Manya Koetse, haciendo un paralelismo.

“La gente le da un mordisco, lo comparte y luego lo olvida”.

Mezcla explosiva

Muchos ven el crecimiento del sentimiento patriótico chino como resultado de las crecientes tensiones entre Pekín y Occidente, pero esa es solo una parte de la historia.

Si bien, en un mundo globalizado como el nuestro, el nacionalismo ha ido en aumento en muchos lugares, en China ha coincidido con la fuerte promoción del presidente Xi Jinping de una identidad china y la ubicuidad de las redes sociales.

Muchos de los ziganwu son “usualmente jóvenes, que fueron educados en el patriotismo y el orgullo por su país, alimentados por la memoria histórica de la humillación nacional”, dice Koetse.

(DAVIES SURYA)
(DAVIES SURYA)

“Así que tienen una mezcla explosiva de sentimientos antiextranjeros y prochinos, con énfasis en la cultura e identidad china”, añadió Koetse.

Su cada vez mayor prominencia sorprende, teniendo en cuenta que China aplica reglas cada vez más estrictas a lo que se puede publicar en internet, lo que ha resultado en una fuerte censura entre activistas pero también de ciudadanos de a pie.

Las publicaciones sobre temas “delicados” suelen ser eliminados regularmente de plataformas como Weibo y WeChat.

Por contra, a las voces que promueven el discurso oficial del gobierno chino se les ha dado rienda suelta, de acuerdo con los observadores, y en algunos casos incluso han sido amplificadas por los medios estatales, que se han hecho eco de estos contenidos online.

Se desconoce si los ziganwu tienen vínculos directo con el Estado, pero algunos han sido invitados a eventos y galardonados con títulos honoríficos por gobiernos provinciales.

Guyanmuchan, cuyo nombre real es Shu Chang, se hizo notar por primera vez en 2014, cuando su texto titulado “Eres una persona china” fue ampliamente difundido en los medios convencionales.

Desde entonces, ha participado en eventos de blogueros organizados por el gobierno de la ciudad de Yantai y en una conferencia auspiciada por el medio estatal de noticias .

Además, en julio fue nombrada “embajadora de internet” en la provincia de Guangdong.

Guyanmuchan no respondió al pedido de la BBC para comentar sobre el tema.

Una relación simbiótica

Los ziganwu son solo una parte de ese complejo ecosistema.

Gran parte del discurso patriótico en las redes sociales chinas, particularmente en Weibo, todavía está siendo impulsado por los medios de comunicación estatales, que suelen alentar discusiones creando y promocionando hashtago etiquetas.

Pero también hay un pequeño grupo de influencers que han alimentado esa máquina de generar indignación, que incluye a artistas digitales, medios de comunicación pequeños, profesores universitarios respetados, e incluso vloggers internacionales.

Las regulaciones de internet en China animan a los usuarios a promover activamente la propaganda y muchos de estos influencers están simplemente explotando este sistema, cree Harpre Ke, analista del think tank independiente Doublethink Lab.

“Son oportunistas. Si quieres hacer carrera como influencer en las redes sociales, puedes aprovechar y hacerte famoso en ese ambiente nacionalista tóxico”, dice.

Si bien es posible que el Estado no les pague directamente, estos influencers se benefician al tener sus perfiles promovidos en los medios nacionales y al usar este reconocimiento para construir sus marcas personales, dicen los analistas.

Con el incremento del número de seguidores, pueden llegar a ganar mucho dinero por la publicidad o el contenido pagado.

El experto en periodismo y comunicación Fang Kecheng estima que las cuentas en redes sociales que tienen más de un millón de seguidores podrían llegar a embolsarse el equivalente a cientos de miles de dólares al año.

Y el Estado también se beneficia, apuntan los expertos.

Cuando los invita a participar en charlas, les delega la “labor de ideología, convirtiéndolos en iconos y modelos exitosos (y propagandísticos) a seguir”, añade Ke.

Las plataformas como Weibo y Wechat juegan un papel en la promoción de las publicaciones que fomentan la lealtad al Partido Comunista de China, dice Fang.

Además, también se benefician comercialmente. “Aumenta la participación y la actividad de los usuarios, por lo que es una muy buena estrategia para ellos”, añadió.

Pero la línea es muy fina y ha habido ocasiones en las que algunos influencers, con su fervor, la han cruzado.

Guyanmuchan publica comentarios controversiales en redes sociales. (WEIBO)
Guyanmuchan publica comentarios controversiales en redes sociales. (WEIBO)

En los últimos meses eliminaron algunas publicaciones de ziganwu que especulaban que la covid-19 había sido filtrada de un laboratorio en Estados Unidos y otros los que atacaban al epidemiólogo Zhang Wenhong.

Asimismo, un texto apasionado que pedía reformas comunistas radicales se volvió viral y fue difundido por los medios estatales, pero luego fue censurado tras una controversia en línea.

“A veces las reglas sobre lo que puedes o no decir pueden ser poco claras”, dijo Koetse.

“A veces basta una publicación en Weibo para que estos influencers desaparezcan”.

“Pueden ser de ayuda para los discursos oficiales, siempre y cuando sus convicciones personales estén en línea con la postura oficial, pero en el momento en que ya no sean considerados útiles o se perciba que van en contra del discurso [del gobierno], se van tener que ir”.

Pero muchos están preparados para participar en este juego de alto riesgo.

A finales de septiembre, a Guyanmuchan se le prohibió publicar contenido nuevo en su página de Weibo durante 15 días, y la plataforma declaró que había “violado las reglas de la comunidad”.

Ella inmediatamente promovió publicaciones viejas dirigiendo a los lectores a otras páginas, donde ella continuaba con su torrente diario de publicaciones estridentes.

“He creado esta pequeña cuenta”, escribió. “Por si acaso pasa algo”, dijo.

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