Redacción EC

Hong Kong. La policía de impidió el sábado que manifestantes antigubernamentales bloquearan el acceso al aeropuerto, pero lanzó gas lacrimógeno por segunda vez en el muy poblado distrito de Mong Kok.

Los policías, vestidos con el uniforme antidisturbios, eran mucho más visibles de lo habitual el sábado en las principales estaciones de autobuses y trenes, así como en las terminales de ferris.




La policía revisó los boletos y pasaportes para permitir que solo los viajeros llegaran al aeropuerto y evitar el caos del fin de semana pasado, cuando los activistas bloquearon las carreteras de acceso, arrojaron escombros a las vías del tren y destrozaron la estación de metro en la cercana ciudad de Tung Chung.

Al caer la noche del sábado, hubo algunos enfrentamientos entre los manifestantes y la policía en Tung Chung, pero no hubo señales de violencia.

Algunos trenes y autobuses que viajan al aeropuerto ofrecían un servicio restringido, para reducir la probabilidad de que llegaran a la terminal aérea grandes cantidades de manifestantes.

Las autoridades aconsejaron a los viajeros que salieran con tiempo de sobra para no perder sus vuelos.

En los foros utilizados por este movimiento, en gran medida sin líderes, se habían llamado a los manifestantes a perturbar el acceso al aeropuerto este sábado, interrumpiendo las rutas y las conexiones ferroviarias con las terminales.

Pero el despliegue de policias pareció haber surtido efecto y disuadió a numerosos manifestantes.

Cronología de las protestas en Hong Kong por el polémico proyecto sobre extradiciones. (AFP)
Cronología de las protestas en Hong Kong por el polémico proyecto sobre extradiciones. (AFP)

— "Volveremos mañana" —

Tao Tsz Fung, de 26 años, llegó junto a otra decena de personas cerca de la terminal. "Hay demasiados policías por todas partes", dijo a la AFP. "Volveremos mañana", añadió.

La excolonia británica atraviesa su peor crisis desde su retrocesión a China en 1997, con acciones casi diarias para denunciar especialmente el retroceso de libertades y la creciente injerencia de Beijing en los asuntos de su región semiautónoma.

El miércoles, la jefa de Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, sorprendió al retirar un impopular proyecto de ley que permitía las extradiciones a China, y que desencadenó en junio las enormes manifestaciones.

Lam presentó su concesión, que era una de las principales reivindicaciones del movimiento, como una medida para aliviar la tensión e iniciar el diálogo.

Pero para los manifestantes, que en estos tres meses ampliaron el alcance de sus reivindicaciones, la medida se quedó corta y llegó muy tarde.

En 2017, Carrie Lam fue elegida al frente del poder ejecutivo de Hong Kong por 777 votos del Comité Electoral. (AFP)
En 2017, Carrie Lam fue elegida al frente del poder ejecutivo de Hong Kong por 777 votos del Comité Electoral. (AFP)

— "Nuestro autobús fue detenido" —

El sábado por la tarde, el aeropuerto estaba en calma. Pero los pasajeros debían hacer cola para ser controlados antes de acceder.

"En el camino hacia el aeropuerto, nuestro autobús fue detenido para una especie de registro. La policía subió para verificar las identidades de todo el mundo", contó James Reis, un pasajero llegado al centro aéreo nueve horas antes de su vuelo de vuelta a Portugal.

El aeropuerto de Hong Kong, por el que transitaron 74 millones de pasajeros en 2018, se convirtió en un blanco recurrente de los manifestantes prodemocracia en las últimas semanas.

Una táctica que no aprueba todo el mundo debido al caos que pueden provocar las acciones de bloqueos y a las molestias para los particulares.

Principales métodos empleados por los manifestantes en Hong Kong durante sus enfrentamientos con la policía. (AFP)
Principales métodos empleados por los manifestantes en Hong Kong durante sus enfrentamientos con la policía. (AFP)

— Seguridad reforzada —

El mes pasado, cientos de vuelos fueron cancelados durante dos días, cuando una enorme multitud de manifestantes realizó una sentada en el aeropuerto para sensibilizar sobre su causa a los pasajeros que aterrizaban a Hong Kong.

Pero esta acción acabó descontrolándose cuando manifestantes se dirigieron al vestíbulo de salidas para impedir acceder a los pasajeros a la zona internacional.

Cientos de vuelos fueron cancelados esa vez y dos hombres sospechosos de ser espías pro-Beijing fueron golpeados en un altercado que impactó a la opinión pública.

Desde entonces, la seguridad en el centro aéreo se incrementó y el acceso a las terminales quedó restringido a quienes tengan un pasaje.

El domingo pasado, los manifestantes volvieron a tomar como blanco el aeropuerto, demostrando su capacidad de provocar el caos.

La retirada del proyecto de ley sobre las extradiciones hacia China solo era una de las reivindicaciones del movimiento.

Los manifestantes reclaman también la amnistía para los miles de arrestados, una investigación a las acciones de la policía y el sufragio universal. Tanto Lam como Beijing rechazaron todas las demandas.

Hong Kong

Durante una protesta pacífica la noche del viernes en el distrito comercial, muchos manifestantes dijeron que pensaban seguir saliendo a las calles.

La policía volvió a usar allí gases lacrimógenos y balas de goma contra pequeños grupos de manifestantes más radicales, reunidos delante de una comisaría de policía en el distrito de Mongkok.

Fuente: AFP / Reuters