Iowa es un estado de poca población pero se ha vuelto clave en cada elección al ser el primero en ir a las urnas. [Reuters]
Iowa es un estado de poca población pero se ha vuelto clave en cada elección al ser el primero en ir a las urnas. [Reuters]
/ BENOIT TESSIER
Redacción EC

Pese a que Iowa es un estado rural que apenas concentra el 1% de la población de , en cada elección se vuelve fundamental porque es el primero en votar en las primarias. Iowa es la primera parada del largo camino hacia la Casa Blanca.

La historia empezó en 1972, cuando el Partido Demócrata decidió cambiar las reglas de las elecciones primarias. Los demócratas de Iowa se habían quejado de que los dirigentes del partido no consultaban a las bases en la toma de decisiones pues podían programar las primarias sin consultar a los dirigentes locales.

Como el estado tiene uno de los procesos electorales más complejos pues cuenta con cuatro fases (caucus, convenciones de condados, asambleas distritales y estatales), el partido decidió darles más voz a los líderes locales y les otorgaron más tiempo para que preparen sus primarias. Bajo el nuevo sistema, se requería un mínimo de 30 días para organizarse.

Ante ello, se debió colocar a Iowa primero en el calendario para no retrasar el resto del proceso.

A partir de ahí, el estado tuvo una gran exposición mediática. Cuatro años más tarde, los republicanos también decidieron cambiar su calendario y empezar sus primarias en Iowa.

En este estado solo hay 2 millones de personas registradas para votar, mientras que en el resto de Estados Unidos hay 150 millones.

Además, demográficamente, este primer estado no representa la diversidad del país: en Estados Unidos el 16,3% de la población es hispana y el 13,6% afroamericana, mientras que en Iowa solo hay un 5% de hispanos y un 3,4% de afroamericanos, según los datos del último censo.


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