Milagros Asto Sánchez

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En su debate final antes de las elecciones del 3 de noviembre, el presidente y su rival demócrata mostraron su visión, marcadamente diferente, de lo que quieren para el país. El duelo, que destacó por ser mucho más moderado que el debate de fines de setiembre, fue la última oportunidad para llamar la atención de los votantes indecisos y mostrarse como la opción idónea para liderar la Casa Blanca.

Aunque el debate fue tomado como una oportunidad de oro por los candidatos, los expertos consideran que probablemente no va a cambiar mucho en lo que queda de la campaña. “La gran mayoría de votantes ya han decidido a quién elegir. Y más de 45 millones ya han votado. Gracias al debate, Biden ha protegido su posición como líder en las encuestas, y Trump no ha atraído a nuevos votantes”, dijo a El Comercio el experto en debates Alan Schroeder, profesor emérito de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Boston.

Según las encuestas, Biden mantiene su ventaja ante Trump en la intención de voto. La media ponderada de encuestas nacionales de la web FiveThirtyEight da al exvicepresidente una intención de voto del 52,1% a nivel nacional, 9,8 puntos porcentuales por encima del mandatario. En tanto, el promedio brindado por la plataforma RealClearPolitics otorga al candidato demócrata un margen de 7,9 puntos por delante del republicano.

Sin embargo, Trump ha recortado distancias en dos de los estados que serán cruciales el 3 de noviembre: Pensilvania y Florida.

En este escenario, ya sin más actos políticos de gran envergadura y con un ambiente electoral limitado por la pandemia, resulta inevitable preguntarse cuál debería de ser la estrategia de Trump y Biden para las menos de dos semanas que quedan antes de la contienda final.

Retos para la recta final

Diana Carlin, profesora emérita de Saint Louis University que lleva 40 años investigando los debates políticos, explica a este Diario que lo más importante que Trump y Biden deben lograr es no cometer ningún error mayúsculo y mantener sus bases sólidas para que lleguen a las urnas.

Aunque no cometer errores parece una estrategia evidente, esta campaña electoral se ha caracterizado por su agresividad y ataques personales entre los candidatos, lo que muchas veces los ha llevado a encontrarse en situaciones incómodas y complicadas de sortear.

La experta señala que los candidatos también deben hacer creer a los ciudadanos que sus votos van a contar debido a que hay preocupación por la interferencia o la supresión de votos. También necesitan asegurarse de que los temas que pueden atraer a los votantes y que aún no han sido del todo explotados se aborden urgentemente en lo que queda de la campaña.

Por ejemplo, Biden necesita utilizar parte de su arcón de guerra para anuncios en los estados productores de petróleo que expliquen su posición sobre el ‘fracking’ y el petróleo y cómo su cambio climático protege los empleos. También tiene que seguir golpeando el fracaso de Trump para tener una respuesta temprana a la pandemia cuando se le advirtió que podría ser desastrosa y relacionar todos los problemas económicos no con el cierre de empresas sino con la falta de respuesta rápida y con la ciencia", dice Cardin.

"Por su lado, Trump necesita hacer más para promocionar sus éxitos económicos y de política exterior y no dejarse atrapar por ataques personales a Biden”, agrega la experta, que considera que el presidente “‘vende’ bien sus logros y, sin comprobar los hechos, puede hacer que su política exterior, la política económica y las respuestas ante el COVID-19 parezcan más fuertes de lo que son”.

Para Alan Schroeder la clave en el caso de Biden es simplemente no cometer errores. “Y para Trump, apelar a los pocos votantes indecisos, pero el debate fue su última oportunidad para cumplir eso y no tuvo mucho éxito”.

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