Farid Kahhat

En noviembre se realizarán en elecciones para renovar toda la Cámara de Representantes y alrededor de un tercio del Senado. ¿Cuánto puede influir en esas elecciones la decisión de la Corte Suprema de derogar la norma que, en 1973, legalizó el en el ámbito federal?

En primer lugar, es altamente probable que la decisión de la Corte Suprema en torno al aborto favorezca a los demócratas en las elecciones de noviembre. Según una encuesta solicitada por la cadena televisiva CBS, 52% de los ciudadanos consultados creen que la decisión representa un retroceso para el país, mientras que solo 31% cree que representa un avance (17% cree que no hace mayor diferencia). En segundo lugar, ahora hay una mayoría clara (con un margen de 16%), que cree que el aborto debería hacerse legal a escala federal a través de una decisión del Congreso. Por último, en un país en el que el voto no es obligatorio, un 78% de quienes se identifican como demócratas dicen que la decisión de la Corte Suprema hace más probable que acudan a votar en noviembre próximo (24 puntos más que los republicanos que dicen lo mismo).

De otro lado, la decisión en torno al aborto tendrá implicaciones para otros derechos consagrados por decisiones previas de la Corte Suprema. La razón es que la decisión de legalizar el aborto derivó del derecho a la privacidad que, aún cuando no está contemplado de manera expresa en la Constitución, podía inferirse a partir de cierta interpretación de la decimocuarta enmienda a dicha Constitución. Al derogar la norma que permitía el aborto, la Corte Suprema adoptó una interpretación más restrictiva de esa enmienda constitucional, con lo cual otras decisiones amparadas por el derecho inferido a la privacidad podrían también ser derogadas: con base en esa interpretación, la Corte Suprema había declarado inconstitucionales la prohibición a lo que normas estatales definían como “sodomía”, la prohibición de que parejas casadas pudiesen adquirir y usar métodos anticonceptivos, y la prohibición del matrimonio tanto interracial como entre parejas del mismo sexo.

De hecho, en su opinión concurrente, el juez supremo Clarence Thomas dice explícitamente que, en aplicación de esa interpretación restrictiva de la decimocuarta enmienda, ahora la corte debería reconsiderar esos precedentes. Además, existen otras decisiones aprobadas por la mayoría conservadora de la Corte Suprema que podrían movilizar en noviembre a demócratas y algunos independientes. Se trata de decisiones que, desde una interpretación liberal, vulnerarían tanto el principio de la separación entre Estado e Iglesia (por ejemplo, al permitir el rezo en escuelas públicas o exigir que fondos públicos se destinen a subsidiar colegios privados de orientación religiosa), como la prerrogativa de los estados a regular el derecho a portar de manera oculta armas de fuego en espacios públicos. Por ello, según una encuesta, un 57% cree que su decisión en torno al aborto hace más probable que la Corte Suprema limite en el futuro el matrimonio igualitario, y un 55% que decida limitar el acceso a métodos anticonceptivos.

Pero, aunque es probable que lo dicho favorezca a los demócratas en las elecciones de noviembre, habría que poner esa previsión en contexto: según el primer reporte del modelo predictivo de la agencia Five Thirty Eight (habitualmente el más acertado en pronósticos electorales), los republicanos parten con un 87% de probabilidades de conseguir la mayoría en la Cámara de Representantes y un 53% de probabilidades de conseguir la mayoría en el Senado. Así que, si bien es probable que las decisiones de la Corte Suprema movilicen al potencial electorado demócrata en mayor proporción de lo habitual en elecciones de medio término, parece improbable que eso baste para evitar que pierdan la mayoría en la Cámara de Representantes. Aunque sí les podría permitir aferrarse a la mayoría en el Senado.

Farid Kahhat es analista internacional

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