Un aviso dispuesto en Detroit (Michigan) en 1942 frente a un proyecto de vivienda social que dice "Queremos inquilinos blancos en nuestra comunidad blanca". (Getty Images)
Un aviso dispuesto en Detroit (Michigan) en 1942 frente a un proyecto de vivienda social que dice "Queremos inquilinos blancos en nuestra comunidad blanca". (Getty Images)
BBC News Mundo

Cuando Tanita Harris-Logins se mudó con su familia a una ciudad de , sus conocidos le empezaron a preguntar qué hacía allí y eso la hizo sospechar.

“Les sorprendía mucho que una persona negra viviera ahí”, le dice a BBC Mundo.

Había llegado junto a su familia desde Orlando, en Florida, a Glendale, una ciudad en el norte de Los Ángeles, atraídos por un trabajo que le surgió a su esposo.

Harris-Logins notó que el lugar tenía un buen distrito escolar para sus tres hijos y eso terminó de convencerlos para mudarse en 2008.

“Pero no pensé en el impacto que tendría para ellos”, recuerda.

Glendale tiene un sombrío pasado como una ciudad “del atardecer” o sundown town, el nombre que se da a los muchos lugares de Estados Unidos que emplearon métodos, formales o informales, para excluir a residentes negros y de otras razas y etnias.

En muchos casos los pueblos o ciudades admitían trabajadores negros, pero no les permitían residir en allí, por lo que debían marcharse al atardecer.

El pasado mes de septiembre, Glendale aprobó una resolución en la que se disculpa oficialmente por su pasado racista, una acción que han tomado aproximadamente una decena de ciudades y pueblos en todo Estados Unidos.

“Eso solo nos deja con 15.000 lugares más con un pasado similar”, dice el sociólogo James W. Loewen, quien ha investigado profusamente el tema y en 2005 publicó el libro Sundown Towns: A Hidden Dimension of American Racism (“Ciudades del atardecer: una dimensión oculta del racismo estadounidense”).

¿Qué pasaba exactamente en estos lugares y qué legado han dejado?

Tanita Harris-Logins no sabía del pasado racista de Glendale, la ciudad californiana a la que se mudó en 2008. (CORTESIA TANITA HARRIS-LOGINS)
Tanita Harris-Logins no sabía del pasado racista de Glendale, la ciudad californiana a la que se mudó en 2008. (CORTESIA TANITA HARRIS-LOGINS)

“No dejes que te caiga el sol”

Los pueblos “del atardecer” surgieron, sobre todo, en la región norte de Estados Unidos entre 1890 y 1940, precisa Loewen, aunque advierte que algunos continuaron apareciendo hasta la década de 1960.

“Mucha gente cree que Estados Unidos inició su historia de manera fantástica y luego solo siguió mejorando, pero no es cierto. Entre 1890 y 1940 nos hicimos gradualmente más y más racistas”, explica.

En el sur fue menos común, pese a la presencia de una numerosa población negra.

“A los blancos sureños les parecía una idea ridícula porque empleaban a negros en las tareas domésticas”, dice.

Con frecuencia y según lo documentado por Loewen, las localidades “del atardecer” permitían que una familia negra viviese allí mientras que expulsaban al resto o se negaban a dejarles residir en los vecindarios.

El sociólogo cita como ejemplo el pueblo de Pana, en Illinois (centro-oeste del país) que en su carretera colocó “letreros terribles que decían algo como ‘[palabra ofensiva], no dejes que te caiga el sol en Pana’”, en referencia a los visitantes negros.

Sin embargo, Loewen documentó que, según cifras del censo de entre 1910 y 1920, alrededor de seis afroestadounidenses aparecían como residentes del lugar.

La explicación es una que se repite en localidades similares: solo se permitía que viviese el barbero y su familia, explica el académico.

“Los métodos informales para excluir a personas negras y otras personas de color en Glendale incluían intimidación y violencia. El acoso a personas negras que se mudaban o visitaban Glendale está bien documentado, con delitos de odio reportados en los diarios desde las décadas de 1900 a 1990. Adicionalmente, las personas que no eran blancas tenían prohibido ser enterradas en el cementerio Forest Lawn Memorial Park de Glendale, hasta los 60”.

-Reporte del Consejo de la ciudad de Glendale, septiembre de 2020.

Groton, un pueblo en Massachusetts, dispuso una piedra con el mensaje tallado de "Todos son bienvenidos" como modo de reconciliarse con su pasado de racismo y exclusión. (GETTY IMAGES)
Groton, un pueblo en Massachusetts, dispuso una piedra con el mensaje tallado de "Todos son bienvenidos" como modo de reconciliarse con su pasado de racismo y exclusión. (GETTY IMAGES)

Cuando Loewen empezó a documentar la historia de estos pueblos y ciudades hace más de dos décadas, pensó que solo conseguiría una decena con estas características en su estado natal de Illinois. Al día de hoy, lleva un conteo de 506 (el 70% de las localidades del estado).

Uno de los lugares más conocidos en Illinois por su historial de racismo es Anna, con una población de menos de 5.000 habitantes, de los que el 96% son blancos.

“Encontré referencias de que personas negras no tenían permitido vivir allí en artículos de periódico desde 1903”, escribió la periodista Logan Jaffe en un artículo de ProPublica el año pasado.

Jaffe pasó dos años acumulando memoria oral y documentación sobre la historia de Anna y encontró, por ejemplo, un fragmento de un artículo de un diario de 1903 que decía: “Qué afortunados somos de tener a tan pocos ‘de la más oscura África’ entre nosotros”.

Seis años después, un hombre negro sería linchado sin derecho a juicio menos de 72 horas después de que le acusaran de haber matado a una joven del pueblo, describe el reportaje.

Los mecanismos

El método más común bajo el que se llevaban a cabo estas exclusiones, es lo que Loewen describe como driving while black (conducir siendo negro)Significaba que la policía retenía a conductores negros que estuviesen visitando la localidad o que residieran en ella.

“Acosaban al conductor, a su hijo adolescente, retenían a la gente y les hacían bajarse del auto para hacerles maldades”, describe.

Pero también existieron disturbios impulsados por residentes blancos, explica el sociólogo.

“Muchos pueblos pequeños expulsaron a la población negra y quemaron sus casas o se apropiaron de ellas”.

Otro mecanismo que se empleaba especialmente en los suburbios era el steering, bajo la cual los agentes de bienes raíces desviaban a los compradores lejos de ciertos vecindarios debido a su raza.

En última instancia, añade Loewen, los lugares se crearon reputaciones de “no ser amigables con los negros” que se perpetuaron.

Además de comunidades negras, hay documentación de exclusión de chinos-estadounidenses en las décadas de 1870 y 1880, así como de judíos en localidades costeras y de nativos americanos en algunos lugares del oeste del país, así como de mexicanos, según el investigador.

Las historias de cómo miles de ciudades y pueblos se mantuvieron habitados casi exclusivamente por blancos a menudo no están bien documentadas, dice Loewen.

“Hay que investigar a través de la historia oral. Nadie quiere escribir cosas malas sobre su propio pueblo”, advierte.

El consejo de la ciudad de Glendale indicó en su reporte de este año que no encontró un registro oficial de ninguna legislación que discriminara a los negros, pero que existe una “amplia evidencia documental” de que era un sundown town.

El informe añade que la ciudad, además, albergó a miembros activos del Ku Klux Klan, una organización de supremacistas blancos, desde la década de 1920.

“Los métodos formales que mantuvieron la población de Glendale totalmente blanca están representados más claramente mediante convenios racialmente restrictivos en materia de vivienda (…). Para 1940, Glendale era vista como un modelo para otras comunidades que querían restringir el acceso a la vivienda según la raza.

Ese año, Glendale fue citada por la Asociación de Bienes Raíces de California como ‘merecedora de un halago singular por el uso de medidas para mantenerla como una comunidad ’100% de raza caucásica’”.

-Reporte del Consejo de la ciudad de Glendale, septiembre de 2020.

El principal cementerio de Glendale prohibía que se enterrase a difuntos de raza negra hasta la década de 1960. (GETTY IMAGES)
El principal cementerio de Glendale prohibía que se enterrase a difuntos de raza negra hasta la década de 1960. (GETTY IMAGES)

El legado

Tanita Harris-Logins habla del impacto que tuvo para sus hijos la mudanza a Glendale por las experiencias que empezaron a tener en la escuela.

“Se burlaban de ellos, a algunos los insultaron verbalmente”, dice. “Muchos (de los niños negros) fueron tratados de forma distinta por el sistema escolar”.

Harris-Logins cuenta que su hijo no hallaba dónde sentarse en los recreos, pues los niños se agrupaban según su raza o etnia.

“En un lado estaban los latinos, en otro lado los armenios (Glendale tiene una comunidad armenia numerosa), en otro los blancos, y mi hijo me decía que no sabía cómo encajar”, describe.

Harris-Logins se dio cuenta de que, por ejemplo, la escuela no celebraba el mes de la historia negra y decidió formar Black in Glendale, una comunidad de vecinos que también hace activismo en la ciudad.

Una foto tomada en el estado de Florida en 1941, en plena era de segregación racial en Estados Unidos. (GETTY IMAGES)
Una foto tomada en el estado de Florida en 1941, en plena era de segregación racial en Estados Unidos. (GETTY IMAGES)

Sin referirse específicamente a Glendale, el sociólogo Loewel explica que muchas familias negras todavía se ven afectadas por el legado de las ciudades “del atardecer”.

Menciona como problemas clave la presencia de una fuerza policial abrumadoramente blanca y no representativa, o de un número también abrumador de maestros públicos blancos.

“Cuando ocurrió la muerte de George Floyd mientras era detenido por la policía (en Minnesota), la ciudad tuvo que mirarse al espejo”, dice Tara Peterson, directora de YWCA Glendale, una organización que lucha contra el racismo.

“Dar el paso de reconocer, si eres parte de una comunidad que tiene un legado, es liberador para todos”, dice.

Harris-Logins coincide con eso, aunque reflexiona sobre lo que significa enfrentar el racismo en Estados Unidos hoy en día.

“Veníamos de Florida, un estado muy segregado, así que el racismo no era algo nuevo para mis hijos”, señala.

“California parece tener esta noble reputación de ser muy progresista, pero no es distinta a otros estados. En general, esta es la experiencia para las personas negras en Estados Unidos, a menos que estés en una ciudad predominantemente negra”, dice.

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