Edward Snowden zanjó la última polémica entre Trump y Clinton
Edward Snowden zanjó la última polémica entre Trump y Clinton
Redacción EC

Washington (Agencias)

El ex técnico de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense Edward Snowden saludó los planes del presidente Barack Obama de poner fin al espionaje masivo y recopilación de datos telefónicos que él reveló el año pasado, y que le valió ser uno de los más buscados por la justicia estadounidense.

Una de las propuestas de reforma del Departamento de Justicia establece que la NSA no pueda recabar más datos sobre las comunicaciones telefónicas de los estadounidenses, sino que estos serán almacenados por las compañías telefónicas. La NSA solo podrá acceder a los datos mediante una orden judicial.

"Yo sabía que si las prácticas de vigilancia inconstitucionales de la NSA se daban a conocer, no sobrevivirían al escrutinio de los tribunales, el Congreso y los ciudadanos", afirmó Snowden a través de un comunicado publicado por la American Civil Liberties Union, organización que lo representa legalmente. 

Snowden, actualmente refugiado en Rusia, señaló que la propuesta anunciada por Washington marca "un punto de inflexión" en las políticas de inteligencia del país. El ex analista reivindicó una vez más que gracias a la información que él reveló los ciudadanos han recuperado "su sitio en la mesa" con el Gobierno.

, confirmó hoy que propondrá al Congreso que la NSA abandone su polémica recopilación masiva de datos telefónicos, de manera que a partir de ahora el Gobierno solo podrá solicitar registros a las compañías de telecomunicaciones con una orden judicial cuando haya sospecha de vínculo terrorista.

"Estoy seguro de que (las nuevas regulaciones) nos permitirán hacer lo necesario para enfrentarnos al peligro de un ataque terrorista, al tiempo que aliviará algunas de las preocupaciones que la gente ha transmitido", indicó hoy Obama en una conferencia de prensa sobre seguridad nuclear en Holanda.

Si el Congreso, a quien Obama ha dado la última palabra en ese asunto, aprueba la propuesta, EE.UU. pondría fin a una práctica que comenzó bajo el mandato de George W. Bush tras los atentados del 11 de setiembre del 2001.

Desde hace más de una década, la NSA tiene permitido hacer acopio de los llamados metadatos telefónicos (que no incluyen el contenido de las conversaciones pero sí las horas y números) para investigar a sospechosos de terrorismo con la condición de destruir los registros al cabo de cinco años.

Desde que trascendiera el escándalo del espionaje el año pasado, Obama ha reiterado que la clave es buscar el equilibrio entre seguridad y privacidad. Un discurso que, de momento, no ha logrado satisfacer ni a los unos ni a los otros: ni a quienes piden mantener intactos los programas de espionaje de la NSA para evitar ataques a EE.UU., ni a los que creen que estos han ido demasiado lejos.