Los perros atrapados en un islote en Todoque y rodeados de lava han desaparecido de los estanques el día en el que iban a ser rescatados con drones. (Captura de video).
Los perros atrapados en un islote en Todoque y rodeados de lava han desaparecido de los estanques el día en el que iban a ser rescatados con drones. (Captura de video).
Agencia EFE

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En medio de la preocupación por el avance del magma del en las Islas Canarias, en España, el futuro de un grupo de perros, aislados desde hace días por la lava en una zona que lleva semanas evacuada, mantiene en vilo a la población.

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Este miércoles era el momento marcado para que una firma especializada, contratada por una organización animalista, probara si puede sacarlos de allí con sus drones de transporte modificados.

Tras algunas pruebas esperanzadoras ha surgido un problema inesperado: los perros no están, o al menos los drones no los ven, ni siquiera con cámaras térmicas, al parecer porque las altas temperaturas en la zona les habrán hecho refugiarse a la sombra de algún arbusto o de cualquier elemento que haya sobrevivido a las cenizas.

Ni la empresa, ni el colectivo animalista que ha impulsado la operación, , tiran la toalla y anuncian que seguirán buscando a los podencos con la esperanza de dar una pequeña alegría a miles de palmeros que llevan un mes sometidos a la tortura a cámara lenta del avance de las coladas de lava sobre cientos de casas y tierras de cultivo.

Se sabe que los perros estaban allí porque algunos drones que sobrevolaban la zona donde los filmó. Incluso se utilizaron esas mismas herramientas estos días para hacerles llegar algo de comida.

Realmente se ignora cuántos son -algunas versiones citan cuatro animales, otras hablan de seis- y ni siquiera las personas que intentan rescatarlos conocen a quién pertenecen, pero casi todos sospechan cuál es su contexto. Son podencos, perros de caza.

Este miércoles era el momento marcado para que la firma Aerocamaras probara si puede sacarlos de allí con sus drones de transporte, como asegura. Y pudo hacer una prueba esperanzadora: desplazar sobre ese terreno una carga de 15 kilos durante 1.200 metros (supuestamente tendrán que volar 500 metros de y ida y otros 500 de vuelta), con un tercio sobrante de batería.

Sin embargo, surgió un problema inesperado: los perros no están, o al menos los drones no los ven, ni siquiera con cámaras térmicas. Porque, con los cerca de 30 grados que había este mediodía en el sur de La Palma, si uno de los podencos estaba refugiado a la sombra de un arbusto o de cualquier elemento que haya sobrevivido a las cenizas, su huella térmica no se distingue de la de una piedra.

”Con nuestras cámaras podemos distinguir la cara de los perros a 300 o 400 metros, pero es verdad que pueden estar escondidos entre matorrales y en otros muchos sitios. Esto hace que con el calor sean más difíciles de localizar”, explicó el consejero delegado de Arocámaras, Jaime Pereira, a los periodistas que aguardaban el resultado de la búsqueda en Los Charcos, en el último control de tráfico antes de entrar en la zona de exclusión.

Mientras tanto, los drones siguen sobrevolando la zona cercada por las coladas reproduciendo sonidos que deberían atraer a los podencos, suponiendo que ya estén acostumbrados a esos pequeños helicópteros que les proporcionaron comida durante días.

La distancia de 500 metros del lugar donde se cree que están los canes la fijó el Plan Especial de Protección Civil ante Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca) pensando en la seguridad de las personas que operan los drones y les prestan apoyo, porque la lava en esa zona sigue muy caliente, aunque su costra parezca ya fría.

”Estamos muy bien asesorados por un equipo de veterinarios. Sabemos que son perros muy duros, pueden aguantar situaciones realmente complicadas. En cuanto veamos a tan solo un perro, pediremos autorización para sacarlo y, a partir de ahí, decidirá el responsable de turno”, recalcó Pereira.

Si lo consiguen, darán una pequeña alegría a miles de palmeros que llevan un mes sometidos a la tortura a cámara lenta del avance de las coladas de lava sobre cientos de casas y tierras de cultivo, gentes resignadas que han asumido que nada se puede hacer, que solo cabe apartarse. Pero esta vez puede que sí; esta vez, aunque solo sea por un instante, puede que le doblen por el brazo al volcán.

La lava entra en otro barrio

La lava que mana desde el pasado 19 de septiembre del volcán de la Cumbre Vieja, en la isla canaria de La Palma (Atlántico), avanza por el casco urbano del barrio de La Laguna, que teme correr la misma suerte que el vecino Todoque, ya desaparecido baja el magma.

En las últimas horas la lava ha avanzado por el casco urbano, evacuado hace una semana, destruyendo una estación de servicio y aproximándose a la plaza de la iglesia y al colegio.

Este era, hace 24 horas, el escenario más pesimista para el comité de crisis, que confiaba en que las coladas más activas se encauzaran por varias vaguadas que encontrarían a su paso y se dirigieran hacia el mar, sin provocar más daños de los ya causados.

“Llevamos 31 días de volcán. Todos teníamos algún tipo de esperanza, pero la realidad es que no ha habido ni un solo día de tregua”, dijo este miércoles Noelia García, alcaldesa de Los Llanos de Aridane, el municipio que vio desaparecer a cámara lenta el barrio de Todoque y que ahora contempla, atónito, cómo la historia se repite con el núcleo de La Laguna.

Ahora las esperanzas están puestas en que el grupo de coladas que atraviesa ese barrio continúe su avance hacia el sur de la montaña del lugar, pues si se dirigiese al norte habría “un escenario poco deseable” de daños, arrasando nuevas edificaciones y muchos cultivos a lo largo de la carretera de la costa.

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