Redacción EC

Con pancartas que rezaban "votar para decidir", miles de vascos salieron a las calles el sábado para dar su apoyo al referéndum de sobre la independencia, algo que los separatistas vascos reclaman desde hace tiempo.

Según los organizadores, 35.000 personas se manifestaron en Bilbao, en una protesta simbólica en una región todavía marcada por décadas de violencia de la organización separatista vasca ETA, y donde el sentimiento independentista sigue siendo fuerte.

La marcha se produjo dos semanas antes del referéndum que previsto por el Gobierno catalán (independentista) el 1 de octubre, pese a la prohibición impuesta por el Gobierno central, que lo considera ilegal, así como el Tribunal Constitucional.

Algunos manifestantes portaban la bandera independentista de Cataluña, la "estelada" (cuatro franjas rojas sobre un fondo amarillo, con una estrella en un extremo), y otros, banderas regionales vascas, bajo un cielo que amenazaba lluvia.

También pudo verse una amplia pancarta llena de síes, en alusión a la respuesta que piden los separatistas de Cataluña en la votación, con el objetivo de hacer de esa región del noreste de España una república independiente.

Jasone Agirre Garita, diputada vasca de la coalición independentista Bildu, afirmó que los manifestantes querían "demostrar que están a favor de la democracia, a favor de un derecho tan básico como es el derecho de poder decidir".

"Quieren denunciar la actitud antidemocrática del Estado español", añadió.

La manifestación estuvo convocada por Gure Esku Dago, una organización que reclama el derecho a decidir para los vascos.

Arnaldo Otegi, un veterano líder del País Vasco, en otro tiempo miembro de ETA y ahora líder de Sortu, un partido que hace campaña por la independencia, estuvo presente en la marcha de apoyo a Cataluña.

El Gobierno español, dirigido por el conservador Mariano Rajoy, amenazó a aquellos los alcaldes que faciliten la celebración del referendo con abrir diligencias contra ellos o con arrestarlos; ordenó a la policía que se incaute de cualquier elemento que pueda servir para llevar a cabo la votación y anunció que reforzará su control sobre las cuentas del Ejecutivo catalán.

-Alcaldes catalanes respaldan referéndum-

Más de 700 alcaldes de la región de Cataluña se reunieron el sábado en Barcelona en una demostración de fuerza frente a un programado referéndum sobre la independencia, pese a las intensas de presiones del gobierno central para que cancele la consulta.

Las tensiones políticas van en aumento en España a medida que se acerca la fecha de la votación, el primero de octubre.

El gobierno catalán ha estado en apuros para organizar el evento, en medio de advertencias del gobierno central de que las municipalidades no pueden usar edificios públicos para ese objetivo y que cualquier alcalde que lo haga puede ser procesado penalmente.

Cientos de alcaldes marcharon el sábado al lado del presidente regional Carles Puigdemont y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

La policía española el sábado confiscó cerca de Barcelona materiales de imprenta destinados a apoyar y promover el referendo. El viernes había confiscado unos 100.000 carteles. La policía municipal se apoderó de volantes y carteles el sábado, de acuerdo con el partido independentista PDECat.

Puigdemont les agradeció por mantenerse firmes y aseguró que la mayoría de los catalanes están decididos a realizar la consulta pese a las presiones del gobierno central.

"No subestiméis la fuerza del pueblo de Cataluña", dijo Puigdemont.

Colau expresó que "No nos vamos a dejar intimidar por el estado. Esto no va de independencia. Va de derechos y libertades".

La policía regional catalana está bajo órdenes de arrestar a cualquier alcalde que se niegue a comparecer para su interrogatorio en la investigación en torno a la votación, que fue suspendida por orden de la Corte Constitucional, dijo el fiscal José Manuel Maza. La medida deja a la policía regional en una situación incómoda, teniendo que obedecer órdenes de Madrid en contra de funcionarios de sus propias localidades.

Si las alcaldías quedan inhabilitadas de ayudar a organizar el referéndum, es poco probable que ocurra.

El viernes, las autoridades centrales anunciaron que habían incrementado su supervisión del presupuesto regional de Cataluña a fin de asegurarse de que ningún dinero vaya a la organización del referéndum.

Cataluña produce una quinta parte de la economía nacional, que en total asciende a 1,1 billones de dólares. Goza de amplia autonomía, tiene su propia fuerza policial y en gran medida administra sus propias áreas de salud y educación. El gobierno central controla todo lo que es impuestos, relaciones exteriores, defensa e infraestructura.

(Fuente: AFP/AP)

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