Captura de pantalla del noticiero Asia Today, en el que se ve el rostro de Assadollah Assadi.
Captura de pantalla del noticiero Asia Today, en el que se ve el rostro de Assadollah Assadi.
Redacción EC

Cada vez que miraba su pasaporte, el alma le volvía al cuerpo. Como tercer consejero de la embajada en Austria, confiaba que la inmunidad diplomática lo blindaría de cualquier problema.

Incluso de los que estaba a punto de ganarse.

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Por eso viajó a Luxemburgo a encontrarse con Nasimeh Naami and Amir Saadouni, una pareja belgairaní. Él les entregaría un paquete con explosivos que tenían como destino París.

Naami y Saadouni tendrían dos días para viajar a Villepinte, a las afueras de la capital francesa, e inmiscuirse dentro de la reunión anual del Consejo Nacional de la Resistencia Iraní. Allí detonarían el artefacto.

Pero nada de eso llegó a suceder.

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Eran mediados del 2018 y ninguno de los involucrados sabían que sus pasos eran seguidos por las autoridades alemanas. Todos fueron arrestados antes de que pudieran cometer el atentado.

Para su mala suerte, la inmunidad de Assadi no tenía validez en dicho territorio.

En una nota de julio de ese año, AFP informó:

Seis personas fueron detenidas [...] sospechosas de haber participado en la preparación de un ataque contra una manifestación de opositores al régimen iraní el sábado, cerca de París”.

De ellos, Assadi fue señalado como el principal planificador y promotor del atentado que se llevaría a cabo el 30 de junio del 2018.

En tanto, la pareja Naami-Saadouni, fue arrestada en Bruselas “en posesión de 500 gramos de TATP, un explosivo artesanal muy inestables” y de “un mecanismo de ignición”, anota AFP.

Todos ellos fueron acusados de “tentativa de asesinato de carácter terrorista” y por participar en “grupos terroristas”.

Hasta la fecha, se desconoce si es que su gobierno lo envío a poner a la bomba en dicha manifestación organizada por los Muyahidines del Pueblo Iraní.

Pero tendría sentido. Según recordó AFP, este partido opositor fundado en 1965, fue “prohibido por las autoridades iraníes desde 1981”.

Manifestantes cargan pancartas y banderas a las afueras de la corte belga en donde se procesaba a Assadollah Assadi. AFP
Manifestantes cargan pancartas y banderas a las afueras de la corte belga en donde se procesaba a Assadollah Assadi. AFP

Para Irán, las acusaciones en contra de Asaadi eran parte de un complot en contra de su presidente, Hassan Rouhani.

Y el contexto que se vivía a mediados del 2018 no pudo ser peor: Rouhani se encontraba, en ese momento, en el Viejo Continente discutiendo la cooperación con respecto al acuerdo nuclear del 2015, tras la salida de Estados Unidos.

EUROPA CERRÓ FILAS

La suerte de Assadolah Assadi terminó ni bien fue arrestado. Lo que siguió fue una serie de extradiciones con el objetivo de que pagara por incentivar al terrorismo.

En octubre del 2018, un tribunal alemán aceptó que se le trasladara a Bélgica. Ese mismo mes, Francia congeló sus activos.

Los ministros franceses de Interior, Asuntos Exteriores y Economía se sumaron en un comunicado: “Este acto de extrema gravedad previsto en nuestro territorio no podía quedar sin respuesta”.

Y agregaron:

Al tomar esta decisión, Francia subraya su determinación de luchar contra el terrorismo en todas sus formas, en particular en su propio territorio”.

Más tarde, esas autoridades acusaron al Ministerio de Inteligencia de Irán de “estar detrás” del atentado.

Por su puesto, ello fue desmentido.

El vocero del ministerio de Exteriores iraní, Bahram Ghassemi, escribió en un comunicado: “Una vez más desmentimos rotundamente esas acusaciones, condenamos la detención de este diplomático e instamos a su inmediata puesta en libertad”.

Pero nada pudo evitar que Bélgica enviara a Assadolah Assadi a prisión. Durante, dos años, la investigación se ventiló, pero en noviembre del año pasado, regresó con fuerza. Ahora pedían 20 años de cárcel.

La policía belga custodia la corte en la que se procesó a Assadollah Assadi. AFP
La policía belga custodia la corte en la que se procesó a Assadollah Assadi. AFP

Pero Assadi no asistió a la corte de Amberes, donde era procesado. La razón: su inmunidad diplomática.

Con esas noticias, Irán volvió a la carga y afirmó que no reconocía lo dicho por la corte.

El portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Said Khatibzadeh, afirmó: “Hemos anunciado en varias ocasiones y desde el inicio, que este tribunal no estaba calificado y que el proceso judicial no era legítimo, a raíz de la inmunidad diplomática [de Assadi]”.

E insistió: “Incluso si concluye en un fallo, no lo reconoceremos. Es inocente, y claramente es objeto de un complot”.

Al respecto, el señaló que, en los últimos dos años, “el régimen clerical [iraní] se ha esforzado por evitar que Assadi sea juzgado”.

Ellos afirmaron que el gobierno tomó medidas como la “presión diplomática, incentivos económicos, amenazas terroristas”.

Hoy, la corte condenó a Assadollah Assadi a 20 años de cárcel, acusado de “tentativas de asesinato de carácter terrorista” y “participación en las actividades de un grupo terrorista”.

Según , “esta es la primera vez que un diplomático en Europa es enjuiciado por estar directamente relacionado con actos terroristas”.

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